San Luis Orione
apóstol de la Caridad

12 de marzo

 EN EL PIAMONTE

Don Orione nació en Pontecurone, pequeña aldea del Piamonte en una familia humilde, el 23 de junio de 1872. Ingresó en el convento franciscano, del que tuvo que salir al caer gravemente enfermo. Posteriormente ingresó en el gran colegio salesiano fundado por Don Bosco que sería su modelo y maestro, a quien quería como a su propio padre. Por él conoció a San José Benito Cottolengo, a quien Don Bosco había conocido en persona, cuya misión caritativa no tenía precedentes, fundador de la Casa de la Divina Providencia. Fueron  dos hombres que marcaron a fuego el espíritu del joven Orione.

 FUNDADOR DESDE SU ORDENACION EN TORTONA

Luis Orione ingresó en el seminario de Tortona y apenas ordenado en 1895, fundó la Pequeña Obra de la Divina Providencia y las Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad, y consagró las ddos ccongregaciones a la Virgen de la Guardia, patrona de la Liguria, aparecida el 29 de agosto de 1490 al pastor Benedicto Pareto.

Se dedicó a los niños deficientes, y personas minusválidas y abandonadas y  a los damnificados por los terremotos de Regio, Messina (1909) y Marsica (1915). Allí Don Orione realizó prodigios. Como San José Benito Cottolengo, Don Orione inauguró hospitales para desprotegidos, enfermos y abandonados.


Su obra en Italia

Fundó también a los Ermitaños de la Divina Providencia, ciegos y videntes (30 de julio de 1899) e inició junto a ellos, sus sacerdotes y hermanos coadjutores, el épico camino que lo llevaría a los altares. El 21 de marzo de 1903 el obispo de Tortona, Monseñor Bandi, le concedió la aprobación diocesana de su obra y el 19 de abril de 1912 emitió los votos perpetuos en manos del Papa San Pío X y fue nombrado por Su Santidad Vicario General de aquella diócesis. El 29 de junio de 1915, enviados sus primeros misioneros al Brasil (1913), inauguró el primero de sus “Pequeños Cottolengos” en Ameno, y el 29 de agosto de 1931 inauguró el Santuario de Nuestra Señora de la Guardia, en Tortona, mientras su obra crecía y se multiplicaba.

SU primer viaje a la Argentina
Inicia su expansión por el mundo, comenzando por el Brasil, a donde envió a un pequeño grupo de religiosos. Posteriormente, él mismo viajó a América, y desembarcó en Buenos Aires el 13 de noviembre de 1921.



 

Monseñor Francisco Alberti, obispo de La Plata, le ofreció la iglesia de Victoria

Situada a 24 kilómetros de Buenos Aires, esta localidad no había podido dedicar al culto  desde su edificación en 1913 esta iglesia… ¡por falta de sacerdotes! Don Orione llegó a Victoria en compañía del Nuncio Apostólico en Buenos Aires, Monseñor Maurilio Silvani, del párroco de San Fernando, Maximino Pérez  y el Dr. Tomás R. Cullen, vecino de la localidad y bienhechor de la Iglesia.

Mientras los cuatro entraron en el templo y se detenían observar los detalles interiores, se oyó un grito que los sobresaltó, y vieron a Don Orione corriendo por el pasillo central, para postrarse frente a una imagen de la Virgen y el Niño sobre un rústico cajón de madera. Gritaba Don Orione:  -"¡¿Es que no lo veis?! ¡Es la Virgen de la Guardia. Vine a la Argentina para levantarle una iglesia pero ella fue mucho más diligente que yo y me la entrega hecha!", exclamó Don Orione al entrar en un templo de. Hacía solo unos días el santo había llegado a la Argentina. Cuando estos sucesos tuvieron lugar, el nombre de Don Orione ya era muy conocido en Italia.

Y aceptó el templo para iniciar desde allí su misión.

 

Cuerpo incorrupto de Don Orione en el Santuario

de Nuestra Señora de la Guardia (Tortona)

La obra de la Divina Providencia en América

Don Orione se alojó en la casa parroquial, edificada en 1919 y mandó venir a los primeros sacerdotes de la congregación, para que diesen impulso a la Pequeña Obra de la Divina Providencia en América.

El 6 de febrero de 1922 desembarcaron en el puerto de Buenos Aires seis religiosos dirigidos por Don José Zanocchi, designado primer Provincial de América. Se trasladaron a San Fernando, para alojarse en la que pasó a ser su casa madre en América, la iglesia de la Virgen de la Guardia de Victoria, quinta parroquia en antigüedad de la actual diócesis de San Isidro.

PRIMERA MISA DE DON ORIONE EN ARGENTINA

El 11 de febrero Don Orione celebró su primera Misa en la Argentina, ante gran concurrencia y aceptación. Pero a pesar de que aquellos fueron días difíciles y de la hostilidad de los anarco-socialistas y masones, pues Victoria estaba poblada totalmente por inmigrantes, la mayoría italianos, que trabajaban en el Ferrocarril, en los grandes talleres instalados en 1890, que trajeron de Europa sus costumbres, sus tradiciones, su temple y algunos de sus males, como sus tendencias socialistas y anárquicas, muy en boga en esos tiempos, sobre todo en la clase trabajadora; tendencias que entre sus consignas principales destacaba un feroz anticlericalismo.

 

 

M Corazón de Don Orione venerado
en Claypole

TRIBULACIONES Y PRUEBAS

Muchas veces Don Orione y sus misioneros fueron agredidos de palabra y de obra por aquellos pobladores incultos y resentidos que, instigados por mentes más elevadas y malévolas, veían en la Iglesia a un enemigo de temer. Todo lo soportaron los valerosos sacerdotes, burlas, insultos, desprecios y agresiones físicas de todo tipo y a todas ellas respondieron con sonrisas, bendiciones y ayuda material.

Tanta fue su fuerza, tanta su Fe y tal su apostolado, que antes de diez años los mismos que lo atacaban se volcaban masivamente al templo para asistir a Misa, bautizar a sus hijos, unirse en matrimonio y participar de todas las celebraciones y festividades religiosas, como nunca antes se había visto.Pero no solamente al anarquismo y al anticlericalismo socialista enfrentaron Don Orione y sus sacerdotes.

La Masonería, secta a la que pertenecían casi todos los administradores británicos del Ferrocarril, también hizo de las suyas, obligando a muchos pobladores a integrarse a sus filas y ocultar sus verdaderas creencias, temerosos de perder sus fuentes de trabajo.
A todo esos enemigos se enfrentó la obra de Don Orione con firmeza y a todos los derrotó con la mejor arma de la Fe.

“Vivo o muerto regresaré a la Argentina”

En 1934 el padre Orione regresó a la Argentina. Participó en el XXXII Congreso Eucarístico Internacional de ese año, supervisó los avances de la congregación y alentó su acción hacia nuevas latitudes.
Don Orione abandonó la Argentina definitivamente el 24 de agosto de 1937.

Falleció el 12 de Marzo de 1940 en San Remo, Italia. “Jesús, Jesús, Jesús, ya voy”, fueron las palabras con las que abandonó este mundo.

Aquel hombre pequeño y humilde que llevó a cabo una obra de coloso, amó a los humildes, amó a deficientes y minusválidos; amó a la Iglesia y amó a la Argentina. “Vivo o muerto regresaré a la Argentina” exclamó antes de su partida definitiva en 1937. Y su profecía se cumplió. Hoy su corazón descansa en el Cottolengo de Claypole, por el fundado en 1935 y desde allí sigue irradiando amor, a toda la Nación y América entera.

JUAN PABLO II CANONIZA A DON LUIS ORIONE. 

"Hombres que han entregado su vida a la causa de nuestro Señor Jesucristo" (Hch 15, 26). Estas palabras de los Hechos de los Apóstoles pueden aplicarse bien a san Luis Orione, hombre totalmente entregado a la causa de Cristo y de su reino. Sufrimientos físicos y morales, fatigas, dificultades, incomprensiones y todo tipo de obstáculos marcaron su ministerio apostólico. "A Cristo, la Iglesia y las almas -decía- se los ama y sirve en la cruz y crucificados, o no se los ama y sirve" (Escritos, 68, 81).

El corazón de este estratega de la caridad "no conoció confines, porque estaba dilatado por la caridad de Cristo" (ib., 102, 32). El celo por Cristo fue el alma de su vida intrépida, el impulso interior de un altruismo sin reservas y el manantial siempre fresco de una esperanza indestructible.
Este humilde hijo de un empedrador proclama que "sólo la caridad salvará al mundo" (ib., 62, 13) y repite a todos que "la perfecta alegría está sólo en la entrega perfecta de sí a Dios y a los hombres, a todos los hombres" (ib.).