
18 de agosto
BEATO PEDRO RUIZ DE LOS PAÑOS
Pedro Ruiz de los Paños y Ángel, beatificado en Roma el 1 de octubre de 1995, nació en Mora (Toledo), el 18 de septiembre de 1881.
Perteneció a la Hermandad de Sacerdotes Operarios Diocesanos, de la que fue Director General desde 1933 hasta su muerte. Le conocí siendo seminarista en el Colegio de Vocaciones de Valencia el año 1935, portando la Custodia en la Procesión el día de las Bodas de Oro de la Instalación de la Reserva en el Colegio Valencia. A don Pedro Ruiz de los Paños le tuvo el gran sacerdote de Avila, fomador eximio de sacerdotes, Don Baldomero, rector del seminario de Avila, los cuatro primeros cursos de su estancia en Roma. Don Pedro se hizo amar porque le amó mucho. Hizo trabajar porque era un trabajador empedernido. Él mismo escribiría más tarde:
«En vano multiplicaremos los preceptos y los esfuerzos; si no nos hacemos amar, conseguiremos tan sólo una obediencia mecánica, sin vida, porque no tiene alma y es muerte de toda dirección porque no entra en la voluntad. Las madres no suelen saber pedagogía y todas educan porque todas aman y el amor les hace interesarse, sacrificarse y darse. El niño comienza por creer: después la ama y luego la imita. Así sucederá en el seminario».
Don Pedro tenía mucha influencia sobre los seminaristas. El ambiente en el colegio fue muy sano y espiritual; siguiendo el estilo de los colegios de San José, como habían hecho sus predecesores, intensificando las charlas de formación, vida espiritual, de práctica pastoral y, sobre todo, las entrevistas personales con cada uno de los alumnos.
El colegio era un lugar donde se estudiaba muy en serio. El rectorado de don Pedro elevó aún más el nivel espiritual, intelectual del Colegio Español, de tal modo que llegó a tirar como el primer colegio de la Gregoriana a nivel de estudios. Quería ser un centro de cultura superior en todos los sentidos. Pretendía el Colegio Español de Roma servir n renovación intelectual y espiritual del clero y, por medio él, de toda España. El momento central de la vida del mismo lo constituía la fiesta de la ordenación de nuevos sacerdotes, que durante muchos años presidió el cardenal Merry del Val y, a su muerte, Marchetti Selvaggiani, y la consiguieron. En la homilía funeral de don Baldomero Jiménez Duque, destacó el Obispo de Avila el influjo que ejerció sobre este gran sacerdote Don Pedro, como rector y como director espiritual. Posteriormente fue elegido director general de la Hermandad de Operarios Diocesanos en 1933. Funda las Discípulas de Jesús, congregación dedicada al servicio de las vocaciones sacerdotales. Don Pedro fue martirizado en Toledo el día 23 de julio de 1936. Murió mártir de su sacerdocio en la guerra civil española de 1936. Vivió totalmente para su sacerdocio. El ideal sacerdotal estaba tan arraigado en su vida que absorbía su existencia y la irradiaba por todos los medios.
CASA NATAL DEL BEATO
