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SANTOS ABDÓN Y SENÉN TITULARES DE Autor: Jesus Marti
Ballester |
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ADORADORES
DE DIOS EN ESPIRITU Y VERDAD En el
oficio de maitines del Breviario antes de la simplificación de rúbricas
llevada a cabo el año 1956 por Bajo el
imperio de Decio, Abdón y Senén,
de nacionalidad persa, fueron acusados de enterrar en sus propiedades los
cuerpos de los cristianos que eran dejados insepultos. Habiendo sido
detenidos por orden del emperador, intentóse
obligarles a sacrificar a los dioses; mas ellos se negaron a hacerlo,
proclamando con toda energía la divinidad de Jesucristo, por lo cual, después
de haber sido sometidos a un riguroso encarcelamiento, al volver Decio a Roma ls obligó a entrar
en ella cargados de cadenas, caminando delante de su carroza triunfal.
Conducidos a través de las calles de la ciudad a la presencia de las estatuas
de los ídolos, escupieron sobre ellas en señal de execración, por lo que
fueron expuestos a los osos y a los leones, que no se atrevieron a tocarles.
Por último, después de haberlos degollado, arrastraron sus cuerpos, atados
por los pies, delante del simulacro del Sol, pero fueron retirados
secretamente de aquel lugar, para darles sepultura en la casa del diácono
Quirino." Esta
"lección" recoge la leyenda transmitida por la "pasión de San
Policronio", que se remonta al siglo V o principios del VI. Esta pasión
representa a nuestros Santos como subreguli o jefes
militares de Persia, donde habrían sido hechos prisioneros por Decio, circunstancia evidentemente falsa, puesto que Decio no hizo guerra alguna contra aquella nación. Añade
el documento que padecieron martirio en Roma bajo Decio,
siendo prefecto Valeriano, detalle igualmente inexacto, puesto que Valeriano
no fue prefecto durante el reinado de Decio. Sin
embargo, la mención de estos dos emperadores nos permite fijar la fecha del
martirio de Abdón y Senén ya bajo Decio, en 250, ya bajo Valeriano en 258. SU ORIGEN
ORIENTAL Lo que sí
es seguro el origen oriental de ambos Santos, suficientemente atestiguado por
sus nombres. Muy bien puede creerse que fueran de origen ilustre, príncipes o
sátrapas, ya refugiados en Roma a consecuencia de alguna revolución en su
país o por haber caído en desgracia de sus soberanos, ya traídos de Persia
como prisioneros o como rehenes, no por Decio, que
no estuvo allí, sino por su inmediato predecesor, el emperador Felipe el Arabe. Si vivieron en la corte de Decio
pudieron haber muerto víctimas no solamente de su fe cristiana, sino también
del odio que los escritores cristianos atribuyen a Decio
contra todo lo que guardaba relación con su predecesor. O, teniendo
en cuenta que el cementerio de Ponciano, donde fueron sepultados estos
mártires, se halla enclavado en un barrio pobre, próximo a los almacenes del
puerto de Roma, cabría preguntarse si Abdón y Senén
no fueron simplemente dos obreros orientales. Se habla en la pasión de un
cierto Galba, cuyo nombre podría haber sido
sugerido por la proximidad de los horrea Galbae, los docks para el vino,
el aceite y otras mercancías de importación. SU
SEPULTURA Lo cierto e
indudable en la vida de nuestros Santos, y es la constancia de su martirio,
atestiguada por su sepultura en el referido cementerio o catacumba de
Ponciano y la nota que trae el cronógrafo de Filócalo,
del año 354, que dice así en su lista de enterramiento de mártires: "El
3 de las calendas de agosto (el 30 de julio), Abdón y Senén
en el cementerio de Ponciano, que se encuentra junto al "Oso
encapuchado". Igual referencia y para igual fecha aporta el calendario
jeronimiano, repitiéndola los diversos itinerarios compuestos para uso de los
peregrinos del siglo VII, e incluyéndola los martirológios
de redacción posterior, como el de Beda, Adón y Usuardo. El
cementerio de Ponciano se encuentra en la vía de Porto, y una de sus criptas,
la situada junto a la escalera, poseyó la tumba de estos mártires. Fue
decorada posteriormente, en la época bizantina, hacia el siglo VI según Marucchi y monseñor Wilper.
Esta cripta fue siempre objeto de particular veneración. En un hueco cavado
en la roca se edificó un baptisterio, decorándolo con una cruz gamada que
parece salir de las aguas, mientras de los brazos de la cruz penden las
letras alfa y omega. Debajo del nicho se encuentra una pintura con el bautismo
del Señor. La tumba de
Abdón y Senén ocupaba la pared de la derecha y hallábase coronada con un fresco representando a Cristo
que sale entre nubes y pone dos coronas sobre las frentes de los mártires,
estando escrito debajo de uno SCS ABDO, y del otro SCS SENNE. Su indumentaria
es asiática, y ambos están tocados con un capuchón enroscado, en forma de
gorro frigio. El resto de sus vestidos se compone de un manto que prolonga el
capuchón, dejando ver una túnica de piel, que va recogida por delante, quedando
las piernas al aire. Tales
detalles en el vestido denotan que, al tiempo en que fue decorada la cripta,
la tradición oriental de Abdón y Senén no ofrecía
duda alguna, pero no concuerdan del todo con el origen ilustre que la pasión
les atribuye, pues la túnica recogida, dejando ver las piernas, parece
indumentaria de gente humilde. Sin embargo, ha aparecido una lámpara de
terracota, que se data como del siglo V, la cual representa a San Abdón
portando el manto persa de pieles, aunque adornado con esferillas y piedras
preciosas, lo que está acorde con la pasión al decir que los mártires se
presentaron ante Decio con su espléndida vestimenta
oriental, como sátrapas o príncipes. Esta lámpara pudo inspirarse en alguna
pintura del mismo cementerio de Ponciano, hoy desaparecida. Los cuerpos
de San Abdón y San Senén no estuvieron mucho tiempo
en el sarcófago de ladrillo que aún se conserva en la cripta. Después de la
paz de DIVERSOS
TEMPLOS Esta basílica
fue restaurada a fines del siglo VIII por el papa Adriano I, pero de ella hoy
no queda rastro. Años después, en 826, el papa Gregorio IV transfirió los
cuerpos de los dos mártires a la iglesia de San Marcos, dentro del actual
palacio de Venecia. En Roma
llegaron a tener dedicada otra iglesuela cerca del
Coliseo, la cual se construiría en relación con la noticia de la pasión de
que sus cadáveres fueron arrojados ante el "simulacro del Sol", que
era la grandiosa estatua de Nerón que daba nombre de Coliseo al anfiteatro
Flavio. Esta iglesia está registrada en un catálogo mandado confeccionar por
San Pío V y debe señalar el sitio en que fueron ajusticiados ambos Santos. SUS
RELIQUIAS Parte de
las reliquias de San Abdón y San Senén fueron
transportadas al monasterio de Nuestra Señora de Arlés-sur-Tech, en el actual departamento francés de los Pirineos
Orientales. Están guardadas en dos bustos relicarios, ricos y artísticos. Por
esta región se conservan poblaciones como Dondesennec,
que evocan el nombre del primero de los mártires. ANTIGÜEDAD
DE SU MARTIRIO El tener
que movernos entre conjeturas; es una prueba de la antigüedad de su martirio,
si bien la carencia de documentación abundante nos impida noticias ciertas,
que el relato fantástico de la pasión procuró suplir tres siglos después. Lo
principal, que es su martirio, está atestiguado por el calendario filocaliano y por el culto constante junto a su tumba y
después en su basílica. También está comprobado su origen oriental, como lo
demuestran sus nombres, la propia leyenda y la iconografía. Fueron mártires
de una de las más tristes y gloriosas persecuciones, la de Decio. PERSECUCION
DE DECIO Este
emperador reinó tres años, del 249 al 251. Era hombre de grandes cualidades;
pero, cegado por el esplendor del trono, quiso volverlo a su antigua
grandeza, pretendió que la religión del Estado alcanzara la significación que
tuvo en los tiempos de gloria del Imperio. Como el
cristianismo había echado hondas raíces en la sociedad romana, se propuso
exterminarlo, pues Decio lo consideraba como el
principal estorbo a sus proyectos. Anteriormente las persecuciones habían
sido esporádicas, en virtud de una legislación ambigua, que por un lado prohibía
buscar a los cristianos, y por otro los juzgaba y condenaba cuando se
presentaban denuncias contra ellos en los tribunales. El edicto
que ahora se publicó era general y sentaría las bases jurídicas de la
persecución, nuevas en relación con la antigua jurisprudencia. Los
procónsules o gobernadores de provincias habían de exigir de todos los
súbditos del Imperio una prueba explícita del reconocimiento de la religión
del Estado, ya ofreciendo alguna libación o sacrificio, ya quemando unos
granos de incienso ante el altar de los dioses. Los que cumplieran este
requisito recibirían un certificado o libellum, y
su nombre sería incluido en las listas oficiales. La
persecución se extendió a todo el Imperio, desde España a Egipto, desde
Italia a África. Los efectos fueron terribles, porque hubo muchos mártires,
pero los magistrados preferían hacer apóstatas, recurriendo para ello a todas
las estratagemas. Entre los
que resistieron heroicamente la prueba, tenemos a nuestros Santos Abdón y Senén. Ya fuesen de origen noble, ya de condición
plebeya, demostraron gran entereza de alma. ¿Serían apresados porque, como
afirma la pasión, enterraban en sus propiedades los cuerpos de los mártires? En momentos
de terror hasta los mismos familiares abandonan a sus parientes para no
comprometerse. Por esta o por otra causa, o porque hubieran sido convocados
simplemente a sacrificar, como otros muchos ciudadanos, lo cierto es que no
retrocedieron ante el peligro y confesaron con valentía su fe. Tenemos
también constancia de otros muchos mártires, sobre todo obispos y personas de
relieve, que sufrieron la muerte en esta persecución, como el papa San
Fabián, el obispo de Alejandría, San Dionisio; el de Cartago, San Cipriano;
la virgen Santa Agueda, de Sicilia,
San Félix, de Zaragoza. Los perseguidores buscaban las cabezas para
desorganizar mejor INNUMERABLES
CONFESORES Hubo
también innumerables "confesores" que soportaron cárceles, cadenas
y torturas por Cristo, aunque obtuvieran posteriormente la libertad, pudiendo
mostrar las señales de sus padecimientos en sus heridas y cicatrices. Eran
como mártires vivientes, que habían conservado la vida para ejemplo y
estímulo de los demás. Uno de los más célebres confesores de este período fue
el ilustre escritor alejandrino Orígenes. En fin, de
esta época y de este ambiente son San Abdón y San Senén.
Si podemos tomar por novelescos muchos detalles de la pasión, siempre será
cierto el hecho fundamental: que derramaron generosamente su sangre por
Cristo en la confesión de su fe, y así los ha venerado por mártires, a través
de una larga tradición de siglos, SU
ICONOGRAFIA Y CULTO Los santos
Abdón y Senén, martirizados en Roma en el año 254,
son representados habitualmente, en la iconografía popular, llevando en sus
manos trigo, arroz o uva, según estén en zonas de secano o regadío. Su
devoción en tierras valencianas como protectores frente al granizo, llegó en
el siglo XIII con los primeros repobladores cristianos que vinieron con el
rey Jaime I y trajeron consigo la
devoción a los santos que había nacido en el Rosellón
francés. La primera constancia documentada en Valencia de los santos Abdón y Senén es del año 1402 cuando se les dedicó una de las
capillas de la iglesia de San Esteban en la capital valenciana. El 30 de
Julio ¿Por qué? Se celebra ese día por ser el aniversario del Martirio de los
Santos Abdón y Senén, esto y el lugar donde están
sepultados, el Cementerio de Poncia en Roma, son
los datos que se conocen con certeza. Abdón y Senen murieron martirizados por orden de Decio. Este emperador, tras conquistar Babilonia y otras
provincias, hizo prisioneros a cuantos cristianos halló en las tierras, se
los llevó consigo a Córdoba y allí, después de torturarlos cruelmente, los
hizo matar. Abdón y Senen, que era virreyes, se
hicieron cargo de los cuerpos de los mártires y los sepultaron piadosamente.
Cuando Decio estaba a punto de regresar a Roma,
supo que ambos virreyes habían hecho. Entonces el emperador indignado, mandó
que fuesen apresados, encadenados y conducidos como prisioneros hasta la
capital del Imperio, detrás de su séquito y cortejo. En Roma, Decio reunió el Senado y dio cuenta a los senadores del
delito cometido por Abdón y Senen. El Senado
concedió a los acusados opción para elegir entre adorar a los dioses, en cuyo
caso salvarían sus vidas y recuperarían su libertad, o ser arrojados a las
fieras. Llevados ante los ídolos, los dos virreyes manifestaron el desprecio
que aquellas falsas divinidades les inspiraban escupiendo sobre sus imágenes.
Fueron conducios al circo y colocados en medio de
la pista. Se soltaron a dos leones y a cuatro osos; pero las seis fieras, en
vez de atacar a los indefensos mártires, se colocaron alrededor de ellos cual
si trataran de protegerlos. En vista de este resultado, Decio
mandó que Abdón y Senen fuesen inmediatamente
degollados. Los verdugos, una vez ejecutada la orden del emperador, ataron
los cuerpos de ambos mártires por los pies y, tirando de ellos, los llevaron
a rastras hasta un lugar en el que había una estatua dedicada al sol, y
delante de esta imagen los dejaron abandonados. De allí los recogió tres días
después un subdiácono llamado Quirino, que los transportó a su casa y en ella
los enterró. Estos dos santos padecieron su martirio hacia el año 253. En
tiempos de Constantino ambos mártires y otros dos más se aparecieron al
emperador y le comunicaron dónde se hallaban sepultados. Los cristianos
exhumaron sus cuerpos y los trasladaron al cementerio de Ponciano.. |
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JESUS MARTI BALLESTER |