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BEATA MARIA DOLORES RODRIGUEZ
SOPEÑA |
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EN BOCAIRENTE Era en agosto de 1972. Las Damas Catequistas, así se
llamaban entonces, habían recibido un campo en las montañas de Bocairente, donde descansaban en verano y allí me
invitaron a predicarles unos retiros. Así es como Dios me dio la oportunidad
de ponerme en contacto con otra santa más, de las muchas que colecciono en mi
devocionario. Y como fray Luís de León dijo de
Santa Teresa que no había conocido a María Dolores Rodríguez Sopeña nace en Vélez Rubio,
provincia de Almería, en 1848, Sus padres, Tomás Rodríguez Sopeña e Nicolasa Ortega Salomón, castellanos, se habían
trasladado allá desde Madrid. Como Don Tomás había terminado su carrera
judicial demasiado joven, y no podía
ejercer, consiguió un empleo como administrador de las fincas de los
marqueses de Vélez. EN LAS ALPUJARRAS La infancia y adolescencia de Dolores los vive en
distintos pueblos de las Alpujarras donde su padre
ejerce ya como magistrado. Para María Dolores esta etapa de su vida es un
«lago de tranquilidad». Cuando su padre es nombrado Fiscal de PUERTO RICO En 1872, la familia se reúne en Puerto Rico. Dolores tiene
23 años y permanecerá en América hasta los 28. El P. Goicoechea dirige
espiritualmente su alma. Funda CENTROS DE
INSTRUCCIÓN Al terminar el cisma empieza a trabajar en los barrios
marginales y funda los «Centros de Instrucción», donde enseña el catecismo y
cultura general y también se da asistencia médica. La ayudan en esta obra
muchas colaboradoras. En Cuba muere su madre, su padre se jubila y vuelven a
Madrid en 1877, donde se dedica al cuidado de la casa y de su padre, al
apostolado y al cultivo de su vida espiritual: elige director espiritual y
empieza a hacer cada año los Ejercicios Espirituales de san Ignacio. En 1883
muere su padre y se reavivan sus luchas de su vocación. EN EL MONASTERIO DE
LAS SALESAS El P. López Soldado jesuita la orienta hacia las Salesas,
aunque ella nunca se había planteado una vida contemplativa. A los diez días
sale pues comprobó que no era esa su vocación. Al salir se dedica con más
intensidad al apostolado. Abre una «Casa Social» donde tramita los asuntos
que le presentan sus visitas al hospital y a la cárcel. Al visitar a una de
las presas que acababa de quedar en libertad, conoce el Barrio de las
Injurias. Es el año 1885. Dolores tiene 36 años. OBRA DE LAS
DOCTRINAS. MOVIMIENTO DE LAICOS SOPEÑA Al ver la situación moral, material y espiritual de la
gente, empieza a visitar el barrio todas las semanas e invita a muchas de sus
amigas. Ahí empezará la «Obra de las Doctrinas», antecedente de sus «Centros
Obreros». El obispo de Madrid, D. Ciríaco Sancha, le sugiere en 1892 fundar una Asociación de
Apostolado Seglar, que hoy es el «Movimiento de Laicos Sopeña», que será
aprobado por el Ministerio de Justicia. EXTENSION DE En 1896 empieza su actividad fuera de Madrid. Funda Instituto
Catequista Dolores Sopeña El 24 de septiembre de 1901, en Loyola, después de unos
Ejercicios Espirituales practicados junto con ocho compañeras, se levanta
acta de fundación del «Instituto de Damas Catequistas», hoy «Instituto
Catequista Dolores Sopeña», aunque la fundación oficial fue el 31 de octubre
en Toledo. Una de sus grandes intuiciones fue fundar, al mismo tiempo, una
Asociación civil, hoy llamada «Obra Social y Cultural Sopeña - OSCUS», que,
en 1902, consigue el reconocimiento del gobierno. En 1905 recibe de INVASION LAICISTA Sus «Doctrinas» se fueron transformando en «Centros
Obreros de Instrucción», a los que asistían obreros fuertemente influenciados
por el anticlericalismo y no se podía dar enseñanza de religión directamente.
Esto también determina que las religiosas de este Instituto no lleven hábito
ni un signo religioso externo, entonces gran novedad. Cambia sus medios y sus
métodos para poder conseguir acercarse a los obreros «alejados de VIDA PROFUNDA En la raíz de su entrega al servicio de los demás hay una
fe profunda y auténtica, una rica espiritualidad un ansia en amores
inflamada, que diría San Juan de PIONERA Y RELEGIDA
SUPERIORA GENERAL Salir al encuentro de cada persona en su situación,
introducirse en los barrios marginales de la época, era inconcebible para una
mujer a finales del siglo XIX. El secreto de su audacia es su fe, su
confianza sin límites, que reconoce como su mayor tesoro y que la hace
sentirse instrumento en manos de Dios, instrumento al servicio de la
fraternidad, del amor, de la misericordia, de la igualdad, de la dignidad, de
la justicia, de la paz... En pocos años, establece comunidades y Centros en
las ciudades más industrializadas de entonces. En 1910 se celebra el primer
Capítulo General y es reelegida Superiora General. En 1914 funda en Roma y en
1917 viajan las primeras Catequistas para abrir la primera casa en América,
concretamente en Chile. EL GRANO DE TRIGO
QUE CAE Y DA MUCHO FRUTO El 10 de enero de 1918, Dolores Sopeña muere en Madrid con
fama de santidad. El día 11 de julio de 1992, Juan Pablo II declara heroicas
sus virtudes y el 23 de abril de 2002 se promulgó el Decreto de Aprobación
del milagro que ha dado paso a su Beatificación. Actualmente |
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Jesús Marti
Ballester |