BEATO URBANO V
Papa (1310-1370)
19 DICIEMBRE
PREDICCION DE PETRARCA A GUILLERMO
DE GRIMOARDO
"Mas que a cualquiera otra ciudad tú
estás unido a Roma" le escribía Francisco Petrarca al benedictino francés, elegido al
solio pontificio el 28 de septiembre de
Fue consagrado obispo en Aviñón y ese mismo día, 6 de noviembre de
1362, era coronado Papa con el nombre de Urbano V. Las esperanzas de un regreso
del Papa a Roma de la que muchos cristianos llamaban la "esclavitud babilonia"
parecieron realizarse inmediatamente. La citada carta de Petrarca es un eco de esta vivísima esperanza.
Este Papa activísimo y piadoso demostró inmediatamente cualidades de hombre de
gobierno y mano firme en la conducción de la barca de Pedro, en una época tan
difícil para la vida interna de la Iglesia. No subió sólo metafóricamente sobre
la "barca".
VUELTA A ROMA
Cinco años después de su elevación al solio
pontificio, y precisamente el 30 de abril de 1367, se embarcaba con toda la
Curia en una flota de galeras, y se dirigía a Roma. Después de una escala en
Génova y otra en Viterbo, el Papa podía finalmente volver a poner pie en la
Ciudad Eterna, el 16 de septiembre del mismo año, en donde fue recibido por el
pueblo con mucha fiesta. Pocos días después, Roma "estaba totalmente llena
de obras" como escribía Coluccio Salutati. Pero más que a la restauración de las cosas
materiales el santo pontífice se preocupó por la reconstrucción espiritual de
la Iglesia, promoviendo la unidad entre los cristianos, que pareció llevarse a
cabo con la unión de la Iglesia griega a la latina en 1369. Infortunadamente la
pacificación de los ánimos en los Estados pontificios duró poco, y el 7 de
abril de 1370
VUELTA A AVIÑÓN
Urbano V dejaba nuevamente Roma para regresar a Aviñón, a pesar de las súplicas y las exhortaciones de muchos, entre otros de Santa Brígida que lo alcanzó en cercanías del lago de Bolsena, y le predijo que moriría muy pronto si regresaba a Aviñón. En efecto, murió el 19 de Diciembre de ese mismo año. Esta nueva decisión, debida a situaciones particulares históricas, no empaña los grandes méritos de su pontificado, que duró ocho años, al que se le atribuye una eficaz reforma de las costumbres y un incremento particular de la doctrina cristiana y de los estudios en general.