
Beato Álvaro de Córdoba († 1430)
19 de febrero
NATURAL DE ZAMORA,
FUNDA EL CONVENTO DE ESCALACELI
Álvaro de Córdoba, Nació a mediados del siglo XIV, en Zamora (1360?) y murió en Córdoba el año 1430. Perteneció a la noble familia Cardona. Entró en el convento dominico de S. Pedro en Córdoba, en el año 1368. Fue un famoso y ardiente predicador, y con su ejemplo y sus obras, contribuyó a la reforma de la Orden, iniciada por el Beato Raimundo de Capua y sus discípulos. Después de volver de una peregrinación a Tierra Santa, quedó impactado en el corazón por el doloroso Camino del Calvario, recorrido por nuestro Salvador. Deseoso de vivir una existencia en soledad y perfección, donde poder templar el espíritu para un apostolado más provechoso, con el favor del rey D. Juan II de Castilla, del que era su confesor, pudo fundar a tres millas de Córdoba el famoso y observante convento de Sto. Domingo Escalaceli (Escalera del Cielo), donde había varios oratorios que reproducían la “vía dolorosa”, por él venerada en Jerusalén. Esta sagrada representación fue imitada en otros conventos, dando origen a la devoción tan bella del “Vía Crucis”, apreciadísima en la piedad cristiana. De noche, se retiraba a una gruta distante del convento donde, a imitación de su Sto. Padre Domingo, oraba y se flagelaba. Con el tiempo, ésta se convirtió en meta de peregrinaciones para los fieles. Poseía el don de profecía y obró milagros. Murió el 19 de febrero y fue sepultado en su convento. El Papa Benedicto XIV, aprobó su culto el 22 de septiembre de 1741.Pasa primero su vida entre el claustro y la docencia en la Universidad de Salamanca.

DEJA EL CLAUSTRO Y LA ENSEÑANZA EN SALAMANCA
En los albores del siglo XV deja la cátedra
para recorrer los senderos de España, Provenza, Saboya e Italia, vibrante de
inquietud y con dinamismo paulino, aguijoneado por la urgencia del apostolado.
Los tiempos son difíciles, malos; pasó la peste negra asolando Europa y dejando
los conventos vacíos que luego intentaron llenarse con gente no preparada con
lo que decayó la tensión religiosa. La corrupción de costumbres es un hecho
generalizado; los pastores sestean. Hay, con ínfulas de legitimidad, tres
tiaras; unos obedecen como legítimo al papa de Avignón, otros al de Roma y
otros al que está en Pisa. A Álvaro le duele el alma; predica, observa, reza y
hace penitencia por la unidad tan deseada.
CONFESOR DE LA REINA CATALINA DE LANCASTER
A su vuelta a España, lo nombran confesor de
la reina Catalina de Lancáster y de su hijo Juan II. Pero Álvaro deja pronto la
corte porque anhela la reforma dominicana. Ya obtiene los permisos para
establecer conventos reformados en los reinos de España; Martín V lo hace prior
de todos los conventos dominicos reformados en España; funda Escalaceli a siete
kilómetros de Córdoba, primero de los reformados de la Orden dominicana que muy
pronto se extenderá con Portaceli en Sevilla. Enamorado de la Pasión de Cristo
-la que le llevó a Tierra Santa- planta pasos que recuerdan la Pasión de Jesús
en la sierra de Córdoba desde Getsemaní hasta la cruz del Gólgota; piadosamente
reza, medita y recorre una y otra vez los distintos momentos o pasos o estacionesdel
itinerario doloroso del Señor. Era para Álvaro y sus religiosos la “Vía dolorosa”... Luego, el holandés Adricomio y el P.
Daza darán la forma y fijarán en catorce las estaciones al primer ViaCrucis que Leonardo de Porto Mauricio
popularizará más adelante también en Italia, importándolo de
España.
ESCALACELI CENTRO DE PERIGRINACIONES
Escalaceli es centro de peregrinaciones de las gentes que, cada vez desde sitios más distantes, pasan noches en vela, rezan, lloran sus pecados, piden perdón, expían y luego cantan. De ella recibió buen influjo y enseñanza la devoción del pueblo andaluz por sus Macarenas, sus Cristos crucificados y sus «pasos» de Semana Santa. Sí, aquello abrió tan profundo surco en la cristiana alma andaluza como las heridas que hicieron en la madera las gubias de Martínez Montañés, Juan de Mesa y Cristóbal de Mora.