
Beato Betoldo Abad del Monte Carmelo
29 de marzo
CON ALBERICO
San Bertoldo nació en Francia y estudió
teología en París, donde fue consagrado sacerdote.
Con su pariente Aimerico, que después llegó a ser patriarca latino de Antioquía,
acompañó a los cruzados hacia el oriente y, se encontraba en Antioquía en el
tiempo en que ésta fue sitiada por los sarracenos. Se dice que tuvo una
revelación divina, por la que se le dio a conocer que el sitio de la población
era un castigo por los pecados y especialmente por la vida licenciosa de los
soldados cristianos.
VOTO DE SACRIFICIO POR LOS CRISTIANOS
Bertoldo se ofreció en sacrificio e hizo voto de que si los cristianos eran salvados de ese gran peligro, dedicaría el resto de su vida al servicio de la Santísima Virgen. En una visión se le apareció Nuestro Señor acompañado de Nuestra Señora y San Pedro, llevando en sus manos una gran cruz luminosa; el Salvador se dirigió a Bertoldo y le habló de la ingratitud de los cristianos, en pago por todas las bendiciones que habían llovido sobre ellos. Debido a las insistencias y advertencias del santo, los ciudadanos y los soldados hicieron penitencia. Aunque estaban débiles por los ayunos y privaciones, salieron completamente victoriosos cuando tuvo lugar el siguiente asalto y la ciudad y el ejército fueron liberados. Todo esto sin embargo, al parecer, es una leyenda.

EN EL MONTE CARMELO
Por los esfuerzos de Bertoldo, pariente del
patriarca Aimerico, se formó una congregación de sacerdotes en el Monte
Carmelo. Se dice que Bertoldo llevó a su comunidad muchos de los ermitaños
latinos dispersos que habían habitado anteriormente en la comarca. Más aún,
gracias a su desprendimiento y santidad, fue un ejemplo para la Orden de los
Carmelitas, de la que es llamado fundador. Parece haber sido probable mente su
primer superior, y haber sido alentado por Aimerico. La vida de Bertoldo
transcurrió, en gran parte, en la oscuridad y no hay mucho que relatar acerca
de él, excepto el haber emprendido la construcción y reconstrucción de
edificios monásticos y el haberlos dedicado en honor del profeta Elías.
Así lo informó después Pedro Emiliano al rey Eduardo I de Inglaterra, en una
carta fechada en 1282. San Bertoldo gobernó la comunidad por cuarenta y cinco
años y parece haber permanecido allí hasta el tiempo de su muerte, que ocurrió
alrededor del año 1195.
El padre Papebroch el bolandista, escribiendo en el Acta Sanctorum, marzo, vol.
III, sostenía que San Bertoldo fue el primer superior de la orden carmelitana y
que los ermitaños que él reunió a su alrededor no tenían más comunicación con
Ellas, que el hecho de haber vivido cerca del Monte Carmelo y haber venerado su
memoria. Esta afirmación llevó a una deplorable y acre controversia que duró
más de dos siglos, pero todos los estudiosos están de acuerdo en que la opinión
del bolandista estaba plenamente justificada. Falta evidencia histórica que
pueda establecer cualquier clase de continuidad entre el grupo de ermitaños
carmelitas de San Bertoldo y los "Hijos de los Profetas".