DOMINGO 14 CICLO C

LLEGA YA NUESTRA PAZ
1. Los principios de la Iglesia giran alrededor de los DOCE. Ellos eran un equipo inicial de referencia con experiencia y con garantía. Eran doce como la continuación de las doce tribus de Israel. Eran un puñado de fermento en la masa nueva, una pequeña comunidad de creyentes, iluminada por el Espíritu. Comunidad encargada de llevar la Buena Noticia por todo el mundo. El círculo se va ensanchando. Jesús amplía la Comunidad a setenta y dos, a quienes envía de dos en dos, para que tengan ocasión de vivir en caridad y su testimonio sea más auténtico.
2. Y les decía: "¡Poneos en camino!. Os mando como corderos en medio de lobos"... Venced a los lobos con la mansedumbre, la humanidad, la paciencia, las virtudes... No os preocupéis por los medios materiales. Anunciad: "está cerca de vosotros el reino de Dios" Lucas 10, 1. "Buscad el Reino de Dios y todo se os dará por añadidura".
3. No son enviados para reclutar socios de un club y asegurar sus cotizaciones..., sino para anunciar que el Reino de Dios está cerca. Que Dios ama a los hombres. Que por eso envía a su Hijo.
4. Todos los cristianos somos enviados a anunciar el Evangelio, en el hogar, que es la primera escuela de evangelización, en el trato con los hombres viviendo las verdades cristianas, siendo la luz y la sal en medio de un mundo de lobos, de materialismo y de egoísmo, de mentira y de rencor.
5. Decidle a esa madre desesperada que Dios ama a su hija y que su hija vive, aunque haya muerto. "Anunciad la paz a Jerusalén, que es la Iglesia, y decidle que los que llevaron luto por ella se llenarán de alegría y que les invadirá la paz como un río caudaloso" Isaías 66, 10.
6. Jerusalén es la Iglesia, nuestra Madre, como la llamaban ya los primeros cristianos, que nos lleva en sus brazos y nos alimenta con la Palabra, "que debe habitar en nosotros con toda su riqueza" Colosenses 3,15, y con los sacramentos que hacen presente a Cristo, y los testimonios de las almas santas. Y ello nos traerá la paz, cúmulo de los bienes mesiánicos y salvíficos que recibimos de Jesús.
7. Paz fruto de la Cruz de Nuestro Señor Jesucristo, en la que San Pablo sólo quiere gloriarse, y en la que está crucificado al mundo Gálatas 6, 14. Este mundo que tiene necesidad de la experiencia de Dios y de Cruz de los cristianos, de la Iglesia. Este mundo tan lejos de Dios y de la paz cuanto más los necesita. Al que hay que darle a Dios para que dignifique sus relaciones sociales, sus objetivos políticos, sus problemas económicos. Esta sociedad a la que hay que reconducir al trabajo y a la veracidad, a la obra bien hecha y al sacrificio, al desprendimiento y austeridad y, sobre todo, al amor. Pues el alma de Israel, de la Iglesia, ha recibido un germen divino que va transformando como fermento la sociedad.
8. El cristiano ha de estar crucificado con Cristo, debe morir al mundo, y unir todas sus cruces a la Cruz de Jesús. El cristiano lleva las marcas de la Cruz de Jesús, como Pablo, porque en el Bautismo ha participado en la muerte de Cristo y ha sido sepultado con El. Que el mundo vea en nosotros las marcas de la Cruz...Y si con él morimos, viviremos con El, si con El sufrimos, reinaremos con El.
9. "Como fieles de Dios, vengamos a escuchar lo que él ha hecho por nosotros, sus temibles proezas en favor de los hombres Salmo 65. Sobre todas, la proeza inmensa de amor de entregar a su Hijo a la muerte de cruz para que sea nuestra salvación y nos asocie a su vida gloriosa, por la participación en su vida, muerte y por el sacramento de la eucaristía.