DOMINGO 27  CICLO C

 

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EL JUSTO VIVE DE ACUERDO CON LA FE

         1. "¡Auméntanos la fe!" Lucas 17, 5 Mateo ofrece un contexto diferente del de Lucas. Es éste: "Mi hijo es lunático y está muy mal. Muchas veces cae en el fuego, o en el agua. Lo presenté a tus discípulos y no han podido curarlo". -Los discípulos  preguntaron a Jesús aparte: -"¿Por qué nosotros no hemos podido curarlo?" -"Por vuestra poca fe, porque si tuvierais fe como un grano de mostaza, le diríais a este monte: Vete de aquí allá, y se trasladaría; nada os sería imposible. Mas esta clase de demonios no puede ser lanzada sino por la oración y el ayuno". Si conjugamos el relato de Mateo con el de Lucas, comprenderemos mejor la petición de los Apóstoles: "¡Auméntanos la fe!". En el mismo episodio contado por Marcos, también le preguntan los discípulos por qué ellos no han podido lanzar al demonio. Jesús contesta: "Esta clase sólo se lanza con oración y el ayuno"

 

         2. Dice Jesús, fe como un grano de mostaza. Quiere decir que si tienen fe, aunque sea pequeña como el grano de mostaza, la más pequeña de las semillas, pero viva, confiada, pueden conseguir maravillas. Podemos tener una gran fachada o apariencia de fe, vacía, muerta, incapaz de germinar. O podemos tener la fe de la higuera con mucho follaje, pero sin fruto.

 

         3. Ha dicho D. Marcelo González, Cardenal Primado de Toledo, que Europa es un árbol semi seco. Para hacer retoñar a este árbol, como brotó el tronco de Jesé, es necesario e imprescindible que comencemos cultivando con intensidad nuestra débil y pobre fe, que es donde los discípulos de Jesús fracasaron. No hay otra solución y ésta además, infalible, prometida y garantizada por el Señor. Entonces, cuando tuvierais esa fe y confianza vivas,  nos dice Mateo: "como un grano de mostaza, diríais a este monte, vete de aquí allá, y se trasladaría".

 

         4  En el evangelio de Lucas, el de hoy, la súplica de fe de los Apóstoles tiene este contexto: "Si tu hermano peca, repréndele; y si se arrepiente, perdónale. Y si peca contra tí siete veces al día, y siete veces viene a tí diciendo: Me arrepiento, le perdonarás". Es tan difícil este perdón que los apóstoles suplican : "Auméntanos la fe". Es decir: danos capacidad de aceptar en nuestra vida las debilidades de nuestros hermanos, como ellos tienen que aceptar las nuestras.

 

         5  La fe es la capacidad de aceptar en nuestra vida el misterio de Dios que se revela en Cristo y de vivir con coherencia. La fe viva, como un grano de mostaza, criatura viva, es más poderosa que todas las realidades físicas: el árbol, la montaña. La fe llega hasta el fondo de Dios y de los hombres. Es una obra de Dios en nosotros, que va creciendo y desarrollándose según el ritmo de las pruebas que Dios envía o permite para depurar la misma fe. La fe crece a medida que avanzamos en el conocimiento de las cosas de Dios o en su contemplación por medio de la oración. Creer es apoyarse en solo Dios Viviente y Verdadero, Roca inquebrantable. No murmurar cuando tarda en cumplirse la promesa, tener paciencia en las dificultades y pruebas. No buscar el consuelo en los ídolos como apoyo en la soledad de la prueba, es ser fuerte con la fortaleza de Dios. Apoyarse en Jesús, aceptar la cruz como camino de resurrección. Y cumplir los mandamientos.

 

         6. Los Apóstoles piden aumento de fe. Se les concederá en Pentecostés. Abraham fue el hombre prototipo de fe, pero no siempre fue perfecto en la fe; la fe, como el grano de mostaza, se desarrolla y crece. La fe de Abraham culmina en la obediencia a Yahve, que le manda sacrificar a su hijo. Hoy Habacuc, ante las desgracias, violencias y catástrofes, guerras y rivalidades en su pueblo, cuando Dios parece que está ausente, recibe la respuesta. Dice el profeta: "¿Hasta cuándo, Señor, clamaré sin que me escuches? ¿Te gritaré por todas parte violencia contra tu pueblo, sin que me salves?. -<Mi palabra no fallará, a su tiempo verás la salvación. Si tarda, espera, ten paciencia, mi salvación llegará sin retrasarse>" Habacuc 1, 2.

 

         7. Y con la fe, la humildad: "siervos inútiles somos". Habacuc dice, "el injusto tiene el alma hinchada". Es la autosuficiencia. El orgullo, la soberbia, en sus múltiples manifestaciones. La del que cree estar en posesión de la verdad. La del fariseo, no soy como los demás... La del que cree que no necesita a Dios, que se basta él solo. Y ante los hombres, sobrepasarlos a todos. A veces observo en la cola del autobús, la maña, destreza, agilidad y reflejos que demuestran algunos para subir primero que todos. Es un ejemplo de lo que ocurre en la vida social. Quienes tienen esos reflejos pasan delante, y no suelen ser los más capacitados. Son los más listos, no los más inteligentes y, sobre todo, los más ambiciosos y soberbios, y no los más humildes. "El justo vive de la fe", es decir, de acuerdo con la fe. El Profeta contrapone la soberbia a la fe.

        

         8. "Escucharemos tu voz, Señor. "No endurezcáis vuestro corazón" Salmo 94.

 

         9. "Vive con fe y amor cristiano, toma parte en los duros trabajos del evangelio, ten ante tí el ejemplo que yo te he dado y mis palabras sensatas" dice hoy Pablo a Timoteo Timoteo 1, 6.

 

         10 Prosigamos en la fe la celebración del Sacramento de la fe, pidiendo, como los apóstoles: ¡Señor, auméntanos la fe!.

 

P. JESUS MARTI BALLESTER

jmartib@planalfa.es