DOMINGO 33   CICLO C

 

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LA RUINA PRIMERO, DESPUES LA SALVACION

 

         1. A la vuelta del exilio, los judíos habían esperado encontrar la paz y la felicidad definitivas, después de tanto sufrimiento. Pero la realidad les decepcionó. Tuvieron que continuar viviendo bajo la dominación persa. Se les hundió la fe viva y sólo quedaron formalismos muertos. Encontraremos más sentido a la lectura de hoy del profeta Malaquías leyendo los versículos anteriores donde el Señor increpa al pueblo: "-Hijos de Jacob, desde los días de vuestros padres os venís apartando de mis preceptos y no los observáis". -El pueblo se defendió contra la acusación del Señor: -"¿Qué hemos dicho contra tí?". -"Habéis dicho que es inútil servir a Dios. <No ganamos nada en seguir sus mandamientos>". -No ganamos nada material como ganan los soberbios, impíos y malvados: "Por eso llamamos felices a los soberbios, que haciendo el mal, se multiplican y quedan impunes".  Es el eterno problema de la prosperidad de los malvados y el sufrimiento de los justos. -En ese momento Malaquías lanza una vigorosa llamada a la renovación espiritual: -Los que temen a Dios están inscritos en el libro de la vida y el Señor tiene especial providencia de ellos. Son propiedad de Dios: -"Yo seré indulgente con ellos, como un padre con el hijo que le sirve", el día que ha de venir. El día en que yo actúe, el día en que la justicia divina se pondrá de manifiesto entre tantas injusticias humanas.

 

         2  -"Mirad que llega el día, ardiente como un horno: malvados y perversos serán la paja, y los quemaré... Serán destruidos los malvados, porque son paja. Si no hubieran sido sólo paja, el fuego no habría sido destructor, sino acrisolador. Pero a los que honran mi nombre, los iluminará un sol de justicia" Malaquías 3, 19. La llama de amor viva les habrá purificado.

         Aquel día que está preparando el Señor, la justicia divina brillará en medio de tantas injusticias humanas. Será un día tétrico, "que no dejará rama ni raíz". Para los buenos, en cambio, amanece un día feliz, "que lleva la salud en las alas".    

 

3. Es el día de la tan anhelada era mesiánica, en que la justicia será el alimento de todos los hombres que vivirán en paz perfecta, armonía y felicidad. Sin razas, ni clases, sin envidias ni egoísmos, sin excesos ni defectos. Vivirán la justicia interior, cuyo fruto primero será la justicia social, como exponente de desarrollo de la verdadera personalidad. Serán hombres plenos y consumados en perfección porque vivirán su relación con las cosas, con los hombres y con Dios, según el orden querido por su voluntad.

 

         4. Será el día en que el amor gobernará la tierra, pues ya ha se ha cumplido la hora "del Señor, que llega para regir la tierra con justicia" Salmo 97.

 

         5. Jesús nos habla también, como Malaquías, de la destrucción del templo, pero con la promesa de que todo esto ocurrirá antes de que amanezca el sol de la salvación para sus discípulos. Ante la admiración de éstos frente al Templo, monumento de piedra, símbolo de duración y permanencia, Jesús habla de crisis y de destrucción. ¿Habéis seguido alguna vez el nacimiento de un pollo? A partir del primer picotazo, se va desmoronando poco a poco la cáscara. Por fin, de la ruina del huevo, de entre los cascotes resquebrajados, sale el pollo, nace la vida. De un modo semejante, el Reino de Dios ha de nacer a partir de la destrucción de la actual construcción injusta. Las relaciones personales, familiares, internacionales, las instituciones y el mismo cosmos, entrarán en torbellino de destrucción. Pero sobre esa inseguridad cósmica, los discípulos de Cristo tienen la certeza de la presencia y la actuación de Jesús en medio de todas las persecuciones de la historia.

 

         6. Aunque les asalte la tentación de pasarse a los contravalores del mundo, tienen la seguridad de que sólo los valores que Jesús predica van a permanecer. Quizá vista con ojos humanos nuestra vida puede ser un fracaso. Tendremos que sufrir soledad, desprecio e, incluso la incomprensión de la propia familia, que busca el éxito o la prosperidad en esta vida. Tendremos dificultades con los poderes de este mundo, que exigen adulación y que siempre marginan al que anuncia verdades y exigencias diferentes. Pero, cuando todo se haya derrumbado, "ni un cabello de vuestra cabeza se habrá perdido: con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas" Lucas 21, 28.

 

         7. Jesús no perdió nada en la Pascua. El cristiano tampoco perderá nada después de su cruz y de su fracaso. Saltará hecho añicos este mundo, en lo que tiene de injusto y de perverso, y de entre los cascotes, saldrá reluciente como la aurora y el sol de justicia, el mundo nuevo, el mundo de Dios.

        

         8  Mientras llega ese día: "Cuidado con que nadie os engañe", pues "el final no vendrá enseguida". "Trabajad con tranquilidad para ganaros el pan" 2 Tesalonicenses 3,7.

 

         9. DIA DE LA IGLESIA DIOCESANA: Todos los cristianos deben, a ejemplo de la viuda que echó dos reales en el cepillo del templo, cumplir con el deber de sostener la Iglesia Diocesana, para merecer las palabras de Jesús: "Sabed que esa pobre viuda ha echado más que nadie, porque los demás han echado lo que les sobra, pero ella, que pasa necesidad, ha echado lo que tenía para vivir" (Lc 21,14).

 

         10 La Eucaristía que estamos celebrando es ya el inicio de ese mundo que Jesús nos promete y que anticipa con su cuerpo repartido y con su sangre derramada.

 

P. JESUS MARTI BALLESTER

jmartib@planalfa.es