LA ASCENSION DEL SEÑOR  CICLO C

 

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SE VA AL PADRE

         1  "Después los sacó hacia Betania, y levantando las manos los bendijo. Y mientras los bendecía se separó de ellos subiendo hacia el cielo" Lucas 24,46. El triunfo de Jesús ha sido la Resurrección pero pedagógicamente se desglosa en tres fases: la resurrección, que es la victoria sobre la muerte; la Ascensión, que es la exaltación de su humanidad resucitada; y la misión del Espíritu Santo, que es la culminación del misterio de la Encarnación.

 

         2  "Lo vieron levantarse hasta que una nube se lo quitó de la vista. Mientras miraban fijos al cielo". Jesús ha entrado en una nueva manera de existir. Cuando los discípulos están esperando contemplar su presencia corpórea y visible, "dos hombres vestidos de blanco, les dijeron: <Galileos, ¿qué hacéis ahí plantados mirando al cielo?>". Desde hoy su presencia será distinta, será una presencia sacramental. Hasta ahora era él solo el que actuaba. Desde hoy, seréis vosotros los que actuaréis, prologándole a él para llenar de Dios a toda la humanidad. Por eso les preguntan los hombres vestidos de blanco qué hacen mirando al cielo, cuando su tarea ha comenzado en la tierra que el Señor no ha abandonado, porque va a permanecer todos los días con ellos hasta el fin de los siglos.

 

         3  "Así estaba escrito: el Mesías padecerá, resucitará de entre los muertos al tercer día y en su nombre se predicará la conversión y el perdón de los pecados a todos los pueblos. Yo os enviaré el Espíritu Santo, que os revestirá de la fuerza de lo alto".

 

         4  Todos los que hemos sido bautizados somos los llamados, vocacionados, a prolongar a Cristo, padeciendo y resucitando. El padecer está unido indisolublemente al resucitar. Con el bautismo se le ha dado un corte al hombre viejo, y hemos recibido un injerto del hombre nuevo, hemos sido injertados de Dios. El bautismo es algo más que la inscripción en un registro. Es el nacimiento de un pequeño Cristo que tiene que ir creciendo hasta llegar a la plenitud de la edad de Cristo. Para eso seguimos viviendo vida sacramental transfundida por los sacramentos.

 

         5  Cristo no se ha ido para desentenderse de los hombres, sino para multiplicar su presencia mediante sus cristianos, miembros de la Cabeza que, subida al cielo, nos envía al Espíritu que nos fortalece. Mientras Jesús estuvo con los discípulos les fue creando sacramentos: "Bautizad, perdonad los pecados, Esto es mi Cuerpo, haced esto en memoria mía".

 

         6  No somos un partido político, sino una comunidad que vive vida sacramental. Somos un pueblo de hombres nuevos, llamados a vivir en el amor, como la Santa Trinidad. Con la Ascensión no se cierra el ciclo salvífico, sino que se nos da entrada a los hombres cristificados para extender su reino. Que no será hacer una lista de nombres que asisten, sino crear una comunidad de hombres muertos y resucitados, nuevos, salvados.

 

         7  Para alimentar a este pueblo, anunciamos la palabra y hacemos y comemos la eucaristía, que nos da fuerza y energía para seguir realizando la tarea de salvar al mundo.

 

P. JESUS MARTI BALLESTER

jmartib@planalfa.es