SANTISIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO CICLO C

 

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CARNE Y SANGRE PARA QUE EL MUNDO VIVA

 

         1.  Cuando Abraham volvía de derrotar a Codorlaomor y a los reyes que estaban con él, (habían hecho prisionero a su sobrino Lot y él había salido en su defensa con sus hombres), le salió al encuentro Melquisedec, rey y sacerdote de Jerusalén, le  ofreció pan y vino, le ofreció hospitalidad y bendijo a Abraham, en nombre del Dios altísimo, que creó el cielo y la tierra, que le ha dado la victoria sobre sus enemigos Génesis 14, 18. La ofrenda del pan y del vino al término de la batalla es un anticipo profético de Cristo y de la eucaristía, por la cual serán bendecidos todos los hijos de Abraham por la fe.

 

         2.  Pablo ha recibido una tradición: "El Señor Jesús en la noche en que iban a entregarlo tomó un pan y pronunciando la Acción de Gracias, dijo: Esto es mi cuerpo que se entrega por vosotros. Lo mismo hizo con la copa: Esta copa es la nueva alianza sellada con mi sangre" 1 Corintios 11, 23. Jesús no escoge como signos elementos de la Pascua judía: cordero, legumbres amargas..., sino los elementos universales y espontáneos de un banquete: Pan y vino. Rompía la estrechura del rito mosaico y comenzaba con una base cósmica, pan y vino de la tierra, y antropológica, fruto del trabajo del hombre.

 

         3. Así es como la eucaristía, confiada a la Iglesia, pero para todo el mundo, cobra carácter universal. "Con este sacramento alimentas y santificas a tus fieles para que una misma fe ilumine y un mismo amor congregue a todos los hombres que habitan un mismo mundo" Prefacio II.

 

         4. La Eucaristía es universal en la unidad. Como el pan es el conjunto en la unidad de los granos de trigo dispersos. Y el vino, de los granos de uva dispersos y reunidos, así los cristianos dispersos en una humanidad también dispersa y diversa, forman la Unidad de la Eucaristía y del cuerpo místico.

 

         5. El pan hay que compartirlo. "Dadles vosotros de comer"  Lucas 9, 11. Se hacía de noche, como en Emaús. Entregar pan a los que no tienen. Jesús no convierte las piedras en pan, sino pide que pongamos a su servicio, servicio a la humanidad, lo poco o mucho que tengamos.

        

         6. "Tu eres sacerdote eterno, según el rito de Melquisedec" Salmo 109. Cúranos, Señor, antes de darnos tu pan. Tú tienes palabras de vida eterna. Tú eres el Cristo, el Sacerdote eterno profetizado y esperado. Tú nos das tu carne para la vida del mundo. Aleluya. "Su carne, inmolada por nosotros, es alimento que nos fortalece; su sangre, derramada por nosotros, es bebida que nos purifica" Prefacio I. Que comiéndolos y bebiéndolos en esta vida terrena, nos llenen ya ahora del gozo de la vida eterna.

 

P. JESUS MARTI BALLESTER

jmartib@planalfa.es