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SAN NICOLAS DE BARI 6 DE DICIEMBRE. Autor: Jesus Marti Ballester |
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La leyenda de Santa
Claus deriva directamente de las que desde muy antiguo han adornado la figura
de San Nicolás de Bari, obispo de Myra y santo que, según la tradición,
entregó todos sus bienes a los pobres para hacerse monje y obispo,
distinguiéndose siempre por su generosidad hacia los niños. En la Edad Media,
la leyenda de San Nicolás arraigó de forma extraordinaria en Europa,
particularmente en Italia (a la ciudad italiana de Bari fueron trasladados
sus restos en el 1087), y también en países germánicos como los estados
alemanes y holandeses. Particularmente en Holanda adquirió notable relieve su
figura, al extremo de que se convirtió en patrón de los marineros holandeses
y de la ciudad de Amsterdam. Cuando los holandeses colonizaron Nueva
Amsterdam (la actual isla de Manhattan), erigieron una imagen de San Nicolás,
e hicieron todo lo posible para mantener su culto y sus tradiciones en el
Nuevo Mundo. La devoción de los
inmigrantes holandeses por San Nicolás era tan profunda y al mismo tiempo tan
pintoresca y llamativa que, en 1809, el escritor norteamericano Washington
Irving (1783-1859) trazó un cuadro muy vivo y satírico de ellas (y de otras
costumbres holandesas) en un libro titulado Knickerbocker's History of New
York (La historia de Nueva York según Knickerbocker). En el libro de Irving,
San Nicolás era despojado de sus atributos obispales y convertido en un
hombre mayor, grueso, generoso y sonriente, vestido con sombrero de alas,
calzón y pipa holandesa. Tras llegar a Nueva York a bordo de un barco
holandés, se dedicaba a arrojar regalos por las chimeneas, que sobrevolaba
gracias a un caballo volador que arrastraba un trineo prodigioso. El hecho de
que Washington Irving denominase a este personaje "guardián de Nueva
York" hizo que su popularidad se desbordase y contagiase a los
norteamericanos de origen inglés, que comenzaron también a celebrar su fiesta
cada 6 de diciembre, y que convirtieron el "Sinterklaas" o
"Sinter Klaas" holandés en el "Santa Claus"
norteamericano. Pocos años después
de la publicación del libro de Irving, la figura de Santa Claus había
adquirido tal popularidad en la costa este de los Estados Unidos que, en
1823, un poema anónimo titulado A Visit of St. Nicholas ('Una visita de San
Nicolás'), publicado en el periódico Sentinel ('El Centinela') de Nueva York,
encontró una acogida sensacional y contribuyó enormemente a la evolución de
los rasgos típicos del personaje. Aunque publicado sin nombre de autor, el
poema había sido escrito por un oscuro profesor de teología, Clement Moore,
que lo dedicó a sus numerosos hijos y nunca previó que un familiar suyo lo enviaría
a un periódico Hasta el año 1862, ya octogenario, no reconocería Moore su
autoría. En el poema, San Nicolás aparecía sobre un trineo tirado por renos y
adornado de sonoras campanillas. Su estatura se hizo más baja y gruesa, y
adquirió algunos rasgos próximos a la representación tradicional de los
gnomos (que precisamente también algunas viejas leyendas germánicas
consideraban recompensadores o castigadores tradicionales de los niños). Los
zuecos holandeses en que los niños esperaban que depositase sus dones se
convirtieron en anchos calcetines. Finalmente, Moore desplazó la llegada del
simpático personaje del 6 de diciembre típico de la tradición holandesa, al
25 de ese mes, lo que influyó grandemente en el progresivo traslado de la
fiesta de los regalos al día de la Navidad. El proceso de
popularización del personaje siguió en aumento. El 6 de diciembre de 1835,
Washington Irving y otros amigos suyos crearon una sociedad literaria
dedicada a San Nicolás, que tuvo su sede en la propia casa de Irving. En las
reuniones, era obligado fumar en pipa y observar numerosas costumbres
holandesas. Ello indica hasta qué extremo habían aceptado esta tradición
holandesa los norteamericanos descendientes de otros grupos inmigrantes. El otro gran
contribuyente a la representación típica de San Nicolás en el siglo XIX fue
un inmigrante alemán llamado Thomas Nast. Nacido en Landau (Alemania) en
1840, se estableció con su familia en Nueva York desde que era un niño, y
alcanzó gran prestigio como dibujante y periodista. En 1863, Nast publicó en
el periódico Harper's Weekly su primer dibujo de Santa Claus, cuya
iconografía había variado hasta entonces, fluctuando desde las
representaciones de hombrecillo bajito y rechoncho hasta las de anciano alto
y corpulento. El dibujo de Nast lo presentaba con figura próxima a la de un
gnomo, en el momento de entrar por una chimenea. Sus dibujos de los años
siguientes (siguió realizándolos para el mismo periódico hasta el año 1886)
fueron transformando sustancialmente la imagen de Santa Claus, que ganó en
estatura, adquirió una barriga muy prominente, mandíbula muy ancha, y se
rodeó de elementos como el ancho cinturón, el abeto, el muérdago y el acebo.
Aunque fue representado varias veces como viajero desde el Polo Norte, su
voluntariosa aceptación de las tareas del hogar y sus simpáticos diálogos con
padres y niños le convirtieron en una figura todavía más próxima y
entrañable. Cuando las técnicas de reproducción industrial hicieron posible
la incorporación de colores a los dibujos publicados en la prensa, Nast pintó
su abrigo de un color rojo muy intenso. No se sabe si fue él el primero en
hacerlo, o si fue el impresor de Boston Louis Prang, quien ya en 1886
publicaba postales navideñas en que aparecía Santa Claus con su
característico vestido rojo. La posibilidad de hacer grandes tiradas de
tarjetas de felicitación popularizó aún más la figura de este personaje, que
numerosas tiendas y negocios comenzaron por entonces a usar para fines
publicitarios. Llegó incluso a ser habitual que, durante las celebraciones
navideñas, los adultos se vistieran como él y saliesen a las calles y tiendas
a obsequiar a los niños y hacer propaganda de todo tipo de productos. Entre
1873 y 1940 se publicó la revista infantil St. Nicholas, que alcanzó una
enorme difusión. La segunda mitad
del siglo XIX fue trascendental en el proceso de consolidación y difusión de
la figura de Santa Claus. Por un lado, quedaron fijados (aunque todavía no
definitivamente) sus rasgos y atributos más típicos. Por otra, se profundizó
en el proceso de progresiva laicización del personaje. Efectivamente, Santa
Claus dejó de ser una figura típicamente religiosa, asociada a creencias
específicas de determinados grupos credenciales, y se convirtió más bien en
un emblema cultural, celebrado por personas de credos y costumbres
diferentes, que aceptaban como suyos sus abiertos y generales mensajes de
paz, solidaridad y prosperidad. Además, dejó de ser un personaje asociado
específicamente a la sociedad norteamericana de origen holandés, y se
convirtió en patrón de todos los niños norteamericanos, sin distinción de
orígenes geográficos y culturales. Prueba de ello fue que, por aquella época,
hizo también su viaje de vuelta a Europa, donde influyó extraordinariamente
en la revitalización de las figuras del "Father Christmas" o
"Padre Navidad" británico, o del "Père Noël" o "Papá
Noel" francés, que adoptaron muchos de sus rasgos y atributos típicos. El último momento
de inflexión importante en la evolución iconográfica de Santa Claus tuvo
lugar con la campaña publicitaria de la empresa de bebidas Coca-Cola, en la
Navidad de 1930. Como cartel anunciador de su campaña navideña, la empresa
publicó una imagen de Santa Claus escuchando peticiones de niños en un centro
comercial. Aunque la campaña tuvo éxito, los dirigentes de la empresa
pidieron al pintor de Chicago (pero de origen sueco) Habdon Sundblom que
remodelara el Santa Claus de Nast. El artista, que
tomó como primer modelo a un vendedor jubilado llamado Lou Prentice, hizo que
perdiera su aspecto de gnomo y ganase en realismo. Santa Claus se hizo más
alto, grueso, de rostro alegre y bondadoso, ojos pícaros y amables, y vestido
de color rojo con ribetes blancos, que eran los colores oficiales de
Coca-Cola. El personaje estrenó su nueva imagen, con gran éxito, en la
campaña de Coca-Cola de 1931, y el pintor siguió haciendo retoques en los
años siguientes. Muy pronto se incorporó a sí mismo como modelo del
personaje, y a sus hijos y nietos como modelos de los niños que aparecían en
los cuadros y postales. Los dibujos y cuadros que Sundblom pintó entre 1931 y
1966 fueron reproducidos en todas las campañas navideñas que Coca-Cola
realizó en el mundo, y tras la muerte del pintor en 1976, su obra ha seguido
difundiéndose constantemente. Por el cauce de las
postales, cuentos, cómics, películas, etc. norteamericanas, la oronda figura
de Santa Claus sigue ganando popularidad en todo el mundo, y hoy puede
decirse que constituye la advocación más universal y conocida, y también la
más laica y comercial, de todas las derivadas del San Nicolás de Bari que
desde el siglo IV se ha considerado tradicional protector de los niños. |
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Jesus
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