11 DE JUNIO
SAN BERNABÉ, APÓSTOL (SIGLO I)

Bernabé no era uno de los doce Apóstoles, pero desde los inicios de la Iglesia se le ha llamado apóstol. Lucas nos dice que «era un hombre bueno y lleno del Espíritu Santo y de fe». Es el elogio que le tributa el libro de los Hechos de los a Apóstoles (4,36-37), en el cual es llamado “apóstol”.
Nació en Chipre con el nombre de José, pero cuando se unió a los apóstoles éstos le dieron el nombre de Bernabé, que significa «hijo de profeta o hijo de la consolación» levita, chipriota de nacimiento. En los Hechos de los Apóstoles se cuenta que vendió todo cuanto poseía, que era mucho, y lo puso en común con el resto de la congregación cristiana de Jerusalén.
Fue él quien presentó a San Pablo al resto de los apóstoles, ya que éste en principio no era muy bien recibido a causa de su fama de persecutor de cristianos. Poco después viajó con él a Antioquía, Seleucia, Chipre, Iconia y Listra, predicando el Evangelio en todos estos lugares. En Listra, fueron confundidos por dioses: San Pablo con Hermes y San Bernabé con Zeus, de lo cual deducimos que nuestro santo era alto y de porte majestuoso, ya que se le tomó por el rey de los dioses.
Después del concilio de Jerusalén, en que los apóstoles discutieron sobre la necesidad o no de observar los ritos de Moisés, hubo una violenta discusión entre Pablo y Bernabé, aparentemente por la necesidad o no de observar los ritos de Moisés. El caso es que se separaron. El relato canónico de los viajes de nuestro santo nos cuenta que se unió a su primo Juan Marcos y se detiene en Chipre, a donde volvió para terminar su labor evangelizadora. Bernabé sería uno de los setenta discípulos del Señor y autor de la Epístola a los Hebreos. En la primitiva Iglesia se leía un evangelio –actualmente perdido- que llevaba su nombre. El famoso documento conocido como “Epístola de Bernabé” parece proceder más bien de Alejandría. Parece ser que todavía emprendió más misiones apostólicas y que finalmente pasó por Roma y fue martirizado por una muchedumbre que lo apedreó hasta la muerte en Salamina, donde se habría encontrado su cuerpo en el siglo V.