23 DE MAYO
SAN DESIDERIO ( 611)

Desiderio venía de una familia de la antigua nobleza gala. Hijo menor, fue destinado a la carrera eclesiástica, en la cual hizo rápidos avances: era aún muy joven cuando fue elevado a la silla episcopal de Viena.
Era aquel un tiempo de grandes perturbaciones políticas. El rey Sigisberto de Borgoña había sido asesinado y su viuda, Brunilda, había sido nombrada regente. La reina era una mujer viciosa y disoluta: apenas había sido enterrado su marido, ya era pública su incestuosa relación con un sobrino. San Desiderio no podía consentir una conducta así, y empezó a hacer claras alusiones al tema en sus homilías. La reina y sus partidarios decidieron difundir calumnias sobre él: forzaron a una joven noble para que declarara que Desiderio había intentado seducirla en la intimidad del confesionario.
No había pruebas a favor ni en contra, sólo los testimonios enfrentados del obispo y de la aristócrata pero, amenazados por la reina, los miembros del sínodo decidieron exiliar a nuestro santo, que se refugió en la tierras del rey franco Clotaire II. Se cuenta que, en el cuarto año de su destierro, ocurrió un milagro singular: Desiderio prendió una lámpara ante el sagrario de la iglesia y ésta parecía durar indefinidamente, sin consumir mecha ni aceite. Al divulgarse el prodigio, la gente de todo el reino acudía a la iglesia para orar ante la lámpara y untarse las heridas con el aceite. Muchos enfermos sanaron espontáneamente.
Al mismo tiempo, se produjo una conspiración de nobles en Borgoña contra la reina Brunilda, que escapó de la muerte por muy poco. Ella y su bisnieto, el rey niño, al unir estos hechos con la leyenda de la santidad del obispo, supusieron que los problemas en la corte se debían a un castigo de Dios y permitieron regresar a San Desiderio.
Desde el mismo momento de su llegada, Desiderio se dispuso a educar en la fe al pequeño monarca, llegando a tener más influencia sobre él que la propia regente. Brunilda, temiendo el momento en que su bisnieto cumpliera la mayoría de edad y ella perdiera todo su poder, tramó la muerte del obispo. Le acusó de infidelidad a la corona, crimen castigado con la lapidación entre los germanos, y nuestro santo fue cruelmente asesinado cuando salía de la iglesia.
Clotaire II, al saber de la muerte del obispo, emprendió una guerra contra Borgoña, saliendo victorioso.