28 DE MAYO
SAN GERMÁN DE PARÍS (496-576)

Germán nació en la Borgoña, en el seno de una familia numerosa de costumbres complicadas. Durante quince años llevó una vida de ermitaño junto a un tío suyo, y sólo abandonó su retiro para ordenarse sacerdote. Al poco tiempo fue designado abad de San Sinforiano.
En el año 554 fue consagrado obispo de París. Los esfuerzos de San Germán estaban divididos entre la conversión del pueblo y la cristianización de su monarca, Childebert, junto con su corte. Logró con creces esta última empresa, ya que el rey no sólo se convirtió, sino que se hizo tan devoto que donó a la Iglesia gran parte de su tesoro, y desde ese momento trabajó arduamente junto a su obispo en la evangelización de sus súbditos, contribuyendo en la construcción de iglesias y monasterios.
San Germán mantuvo durante toda su vida las austeridades que había aprendido como ermitaño. Era tan caritativo que su casa estaba siempre rodeada de pobres y afligidos (se dice que muchos mendigos se sentaban a la mesa del propio obispo).
Cuando murió el monarca, fue sucedido por una serie de reyes que consecutivamente fueron sumergiendo París en el vicio: Clotaire, que sólo empezó a respetar al obispo cuando éste lo curó de unas fiebres, y Charibert, que fue excomulgado por nuestro santo a causa de su conducta licenciosa. A la muerte de este último, París fue dividido entre sus tres hermanos y hundido en la guerra y la confusión. San Germán, que ya era anciano, hizo lo que pudo por mantener la paz y por continuar con sus labores episcopales, muriendo agotado por sus esfuerzos.