22 DE JUNIO
SAN PAULINO DE NOLA, OBISPO

Pontius Meropius Anidas Paulinus, de familia senatorial, nació en Burdeos. A su compatricio Décimo Magno Ausonio debió Paulino una sólida formación retórica y poética y, al mismo tiempo, su carrera política. Paulino fue cónsul suffectus (es decir, sustituto) y gobernador de Campania. San Ambrosio le inició en la fe cristiana. De paso hacia Hispania, Paulino conoció y se unió en matrimonio con Terasia, que fue para él una esposa y una compañera fiel, la cual iba a compartir (¿fue ella la motivadora?) los grandes ideales religiosos futuros del poeta; ambos acabarían viviendo como hermanos después de la muerte prematura de su único hijo, Celso. Paulino fue bautizado, en la ciudad natal, por el obispo san Delfín.
Hace suponer que pasó una temporada y no corta en Barcelona el hecho de que el pueblo barcelonés exigiese del propio obispo, Lampi, que Paulino fuese ordenado presbítero; éste acabó accediendo a condición de no tener que formar parte del clero de Barcelona, de la misma manera como más adelante había de rechazar la petición de san Ambrosio, que quería incardinarlo a Milán. ¿Es quizás esta ordenación, llamémosla “tumultuosa”, la que indispuso a Paulino con el papa san Siricio? Sin embargo, Paulino estuvo en óptimas e incluso en íntimas relaciones con Anastasio I, el cual sucedió a Siricio en el año 399.
La ordenación de Barcelona tuvo lugar en la Navidad del año 394. Pronto, en la propia Barcelona, el nuevo presbítero tomó la resolución de abandonar el mundo, vender la mayor parte de sus bienes y retirarse a Nola, en la Campania ya familiar para él, cerca del sepulcro del mártir san Félix. Allí construyó un hospicio para los pobres; en un piso del edificio, arregló un monasterio para vivir con Terasia y otras personas, en una fraternitas monacha, como dice él mismo, es decir, como una comunidad monástica. Parece ser que en estos ideales monásticos influyó el ejemplo de san Martín de Tours, a quien Paulino conoció personalmente, y el de san Sulpicio Severo, otro amigo y compatriota aquitano.
El poeta profano se convirtió en cantor de las alabanzas de Cristo y de sus santos, y cuando en el año 409 el presbítero fue nombrado obispo de Nola, se reveló como un verdadero padre de sus nuevos hijos espirituales, preocupado por el bien de todos, espiritual y materialmente. En su correspondencia es donde aparece, sobre todo, como varón afable y simpático; se escribió especialmente con los santos Agustín y Jerónimo. Como poeta le falta quizá la altura de su contemporáneo Prudencio, pero hablando en general, su estilo es noble y elegante. Un testigo ocular, el presbítero Uranio, nos dejó escrita detalladamente su muerte ocurrida en Nola en el año 431.