
SAN JUAN
NEPOMUCENO
5 de enero
HOY
REPUBLICA CHECA
Juan
Nepomuceno nace en Pomuk, Bohemia, hacia la mitad del siglo XIV, fue canónigo
de Praga y confesor de la piadosa reina Juana. Murió ahogado en el río Moldava
por orden de Wenceslao VI, en 1393. Llamado «el Mártir del secreto de
confesión», es considerado por su muerte Patrono del sigilo sacramental.
Cuando
Juan Nepomuceno fue ordenado sacerdote a sus treinta años; regía la extensa
diócesis de Praga el arzobispo Juan Jenstein, quien conocía desde tiempo al nuevo sacerdote por
su trabajo en la Curia Arzobispal. Nombrado párroco, es ascendido en breve
plazo a la dignidad de canónigo de la iglesia de San Gil, de la que sale al
cabo de poco tiempo, designado Vicario General de la diócesis y canónigo
honorario de la Catedral. La reina Juana de Baviera, esposa de Wenceslao VI,
soberano del imperio alemán y de las tierras de Bohemia, le nombró su confesor.
CONFESOR DE LA REINA
Juan
Nepomuceno se ve obligado a convivir con Wenceslao VI, a sentarse a su mesa más
de una vez y a agradecer la comida que le ofrece. Observa dolorido el trato
cruel del rey para con sus servidores.
Más de
una vez ha visto cómo el soberano utiliza injustamente los servicios del
verdugo. Pero nadie se atreve a argüir nada al soberano señor; su esposa le
teme, los dignatarios de la Corte le temen, su pueblo le teme. Sólo uno, Juan
Nepomuceno, no le tiene miedo, y por esto advierte al rey que su actitud no se
corresponde con los principios de una persona que se confiesa cristiana. La
valentía de Juan es admirada por todos, principalmente por aquellos que esperan
la reacción de Wenceslao, a quien creen capaz de lo más atroz.
A LA
CARCEL
La temida
reacción del rey no se hace esperar. Llama al verdugo y le manda encarcelar a
Juan Nepomuceno. Al cabo de unos días, Juan es conducido de nuevo al monarca,
quien tienta al Santo con honores y riquezas, a cambio de la revelación de
algunos detalles de las confesiones de su esposa, de la que está celoso. La
negativa del preso es rotunda: «La ley de Dios está por encima de la ley de los
más altos reyes», contesta. Es el momento en que se acatará la muerte si es
necesario, en cumplimiento de la ley de Dios. Pero la carne es flaca, aunque el
espíritu esté pronto; el Santo, conociendo su debilidad, eleva su corazón al
Señor para que le libre de la tentación.

LA TORTURA
La
tortura cruel para hacerle cambiar de actitud, hasta que Juan pierde el
conocimiento. Pero en vano: nuevas entrevistas con el rey, nuevas proposiciones
de honores a cambio del secreto de confesión, negativas y renovadas torturas,
llenan los últimos días de Juan Nepomuceno. En una última visita se le concede
la última oportunidad o la vida, con honores, y dignidades y riquezas, o la
muerte. Y el santo sacerdote no duda: la muerte.
MARTIR
DEL SECRETO DE CONFESIÓN
Año 1393. Las aguas del río Moldava, bajo el puente que une las dos partes de la ciudad, se abren para dar sepultura al sacerdote, al santo canónigo que ha muerto mártir del silencio sacramental.