
Un corazón fiel y abierto a lo contemporáneo. Durante su vida terrena, san Rafael ha transitado grandes espacios geográficos, encontrándose con personas de diversas culturas y de diferentes sistemas políticos. Polonia, Rusia y Francia han sido etapas fundamentales en su itinerario. En cada lugar donde residió, vivía sin complejos y según las posibilidades al servicio de quienes le estaban cercanos. Poseía un carácter abierto pleno de cordialidad. Este fue su modo de diálogo con los tiempos contemporáneos. No hacía distinción entre personas de diversa religión, lengua, costumbres, estado social o educación cultural. Acogió la vida como le venía ofrecida. Esta apertura le permitió reconciliar muchos corazones, sin abandonar su identidad. Viviendo en otras culturas, logró mantener el patrimonio espiritual y cultural de su nación. No se entregó al mundo, a pesar de que éste lo tentase en todas sus prospectivas.
Los jóvenes al centro de la atención.
Durante su permanencia en Siberia, san Rafael tuvo ante sí una grandísima pobreza
material, intelectual y espiritual en las gentes del lugar y también en sus
compañeros de desventura, dándose cuenta de lo humillado que estaba el ser
humano. Esta fue una lección dolorosa para él. Regresó de allí convencido de la
necesidad que hay de invertir en la juventud, puesto que en esta etapa de la
vida es cuando se aprende en especial y se decide el futuro. Estando en
Francia, puso en práctica esta convicción, siendo educador del príncipe Augusto
Czartoryski, el cual ha sido elevado a los honores de los beatos hace pocos
años por Juan Pablo II. En la tarea educativa, san Rafael buscaba ante todo una
formación integral del ser humano; le movía un interés espiritual e
intelectual. Esta amplia atención a la formación integral de los jóvenes es otra
de las perlas preciosas del patrimonio espiritual de san Rafael.
Coraje ante las dificultades.
Durante la reforma del Carmelo en el siglo XVI, cuando san Juan de la Cruz fue
apresado por sus hermanos de la Orden, santa Teresa de Jesús escribió en carta
de 1578: "Terriblemente trata Dios a sus amigos; a la verdad, no les hace
agravio, pues se hubo así con su Hijo". Con pleno sentido, esto va
referido también a san Rafael. Se podría decir que Dios lo ha tratado
terriblemente. Ciertamente la vida es buena, sin embargo es un don difícil de
vivir. Todo aquello que en el hombre es más valioso, viene configurado de hecho
en las situaciones complicadas y más misteriosas. San Rafael nos enseña a tener
el coraje de perseverar en la fe y de confiar en semejantes circunstancias.
Hemos resaltado estos aspectos fundamentales de la espiritualidad de san
Rafael; ciertamente que no agotan la riqueza de su espíritu. El hombre que ha
experimentado en su plenitud el Evangelio es evangélico. Se transforma en
profundo, dada la inalcanzable profundidad de la Sabiduría divina. Por este
motivo, san Rafael viene invocado como patrón de siberianos, educadores,
ferroviarios, ingenieros y jóvenes. Aquel que desea encontrarlo, hallará una
gran riqueza jamás del todo revelada.
P.JESUS MARTI BALLESTER