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STA.
TERESA BENEDICTA DE EDITH STEIN Autor:
JESUS MARTI BALLESTER |
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COPATRONA
DE EUROPA 9 de agosto |
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Simula Catón en un periódico
de Cancún un diálogo entre Dios Creador y el Espíritu. Pregunta éste: ¿Por
qué hiciste a San Francisco de Asís, a Gandhi, a Simone Weil, a Mozart, a Fra Angélico, a
Cervantes, a Martin Luther
King, a Teilhard de Chardin, a Bonhoeffer, a San
Juan de la Cruz, a la Madre Teresa de Calcuta, a Giordano
Bruno, al rabí Sem Tob, al Padre Miguel Pro, a
Pascal, a Van Gogh, a Bach, a Edith Stein, a Maximilian Kolbe, a Borges, a Bernanos, a Oscar Schindler, a Thoreau, a Teresita de Lisieux, a Kierkegaard,
a Sócrates, a Martin Buber,
a Foucauld, a Tolstoi, al
padre Damián, a Takashi Nagai,
a Mauriac, a Thomas Merton,
a Miguel Ángel, a Pergolesi, a Darwin, a fray
Bartolomé de las Casas, a Sundhar Singh, a Ana Frank, a Raïsa Maritain... -¿Por qué hiciste a esos hombres y mujeres? Contestó Dios: -Porque quise hacer
versiones humanas de mí mismo. Comienzo este reportaje con
la cita de este autor por la visión que presenta de tantas grandes
personalidades y entre ellas incluida nuestra Edith Stein. Me parece una
buena introducción para que nos sumerjamos en su conocimiento. TERESA BENEDICTA DE LA
CRUZ, (Edith Stein). Alemana de Breslau y judía, precedida por diez hermanos. Era muy
sensible, dinámica, nerviosa e irascible. Y presumida (era la pequeña de la
casa). Así se lo hacían ver sus hermanas. Un día observó una pelea de
borrachos en plena calle. La gente que estaba alrededor se reía y casi les
incitaban. Sacaron los cuchillos y al final corrió la sangre. Le impresionó
tan vivamente la escena que decidió cambiar de carácter, controlar su ira y
no probar nunca el alcohol. A los siete años ya empezó a
madurar su temperamento reflexivo. Pronto se destacaría por su inteligencia y
por su capacidad de apertura a los
problemas. Como no encuentra en la escuela y en la religión sentido para la
vida, las abandona. Surgen sus grandes dudas existenciales sobre el sentido
de la vida del hombre, inicia su búsqueda, motivada por un sólo principio:
"estamos en el mundo para servir a la humanidad". AYUDANTE DE HUSSERL En la Universidad de Gottiengen fue una brillante alumna de fenomenología. Husserl la prefiere para ser su asistente de cátedra a
Martín Heidegger, uno de los filósofos más
importantes del siglo XX. Ese dato, en 1916, era un logro impresionante para
una mujer. Mujer de una personalidad marcada fuertemente por la determinada
determinación, que encontrará después en Santa Teresa, que la fascinó.
Tenacidad, terquedad y seguridad en sí misma, pareja a la de la Santa de Avila. Obtuvo el título de Filosofía de la Universidad de
Friburgo.
Es una mujer con una
personalidad de alta tensión y fuertemente pasional, racionalista y atea, con
corazón generoso y con un espíritu de servicio a la humanidad, que
existencialmente la angustiaba. Por eso se alistó en la Cruz Roja como
enfermera en la primera Guerra mundial. Dijo entonces: "ahora mi vida no
me pertenece. Todas mis energías están al servicio del gran acontecimiento.
Cuando termine la Guerra, si es que vivo todavía, podré pensar en mis asuntos
personales. Si los que están en las trincheras tienen que sufrir calamidades,
por qué he de ser yo una privilegiada?" Todo
esto revela un alma buena en búsqueda, un alma que, aun no conociendo a Dios,
se solidariza con el sufrimiento ajeno. En 1915 recibe la “medalla al
valor". Junto a esto, brillaron otras características humanas de su
carácter: su amabilidad, paz, silencio, servicio y dominio de sí misma. Todo
el mundo la quería. Dios ya estaba preparando su alma. LA SERENIDAD DE SU AMIGA Y LA LECTURA DE SANTA TERESA En el año 1921, al morir un amigo muy
querido, Edith acompaña a la viuda, Hedwig Conrad. La muerte le causaba siempre un impacto muy
grande, porque le hacia sentir la urgencia de dar respuesta a los grandes
interrogantes de la vida. En este momento, ya vivía interiormente una cierta kenósis, pues había experimentado el vacío de las
aspiraciones de las ideas filosóficas. Éstas no eran capaces de llenar su
alma, ni de calmar su deseo de una verdad más profunda, más plena. Reconocía
que en ellas quedaban grandes vacíos y lagunas. Edith buscaba más. Le impresionó mucho ver a su
amiga, no sólo no desconsolada, sino con una gran paz y gran fe en Dios. Y
deseaba conocer la fuente de esta paz y de esta fe. Mientras estaba en casa
de la viuda Conrad, Edith leyó la biografía de
Santa Teresa de Jesús. Edith no pudo soltar el libro, y pasó toda la noche
leyendo hasta terminarlo. Intelectual y lógica como era, leía y analizaba
cada página hasta que finalmente su raciocinio se sometió a la gracia
haciéndola pronunciar desde su corazón femenino: "ésta es la
verdad". FORMIDABLE BATALLA La fenomenóloga brillante
quiere rendirse a la gracia, pero atraviesa crisis profundas. Crisis a las
que su voluntad se resiste. Edith estudia incansablemente "los
fenómenos" que se van sucediendo en su alma, se apasiona por
"explicar" qué es lo que le pasa sin lograrlo. Esto la lleva a
tener un cansancio psíquico, que al final demuestra el poder de la gracia de
Dios. Así, escribe: "hay un estado de sosiego en Dios, de total
relajación de toda actividad espiritual, en el que no se hacen planes
ningunos, no se toman decisiones de ninguna clase y, sobre todo, no se actúa,
sino que todo el porvenir se deja a la voluntad de Dios, se abandona uno
totalmente al "destino".
Edith ha descubierto la verdad y se entrega: Seré Católica. Si en 1916
ser ayudante del gran Husserl era una epopeya,
hacerse católica antes del Vaticano II y el Decreto Nostra
Aetate, cuando los católicos rezábamos el día de
Viernes Santo “pro perfidis judeis”
y en el Oficio de Tinieblas los niños matábamos judíos golpeando los bancos
de las iglesias, a la epopeya se unía el heroísmo. La verdad es que la había
precedido en el mismo camino Raïssa Maritain. En efecto, el 11 de junio de 1906, un año
después de escribirle la primera carta a León Bloy,
con su esposo Maritain, acompañados de Vera,
hermana de Raissa, fueron bautizados, apadrinados
por León Bloy. Aunque creo que Edith no estaba en
esta onda francesa. La historia nos dice que la relación entre judíos y
cristianos ha sido siempre tormentosa y sangrienta, hasta la llegada del
Concilio Vaticano II. Ahora mismo, cuando estoy escribiendo esta hagiografía,
me llega la noticia amarga de otro judío bautizado católico a los 14 años, el
fallecimiento del Cardenal emérito de París Jean Marie Lustiger, cuya madre,
había sido gaseada también como Edidth, en Auswitz. El Señor lo acoja en su regazo. BAUTISMO DE EDITH STEIN
LA TRAGEDIA DEL ANTISEMITISMO La declaración, Nostra Aetate, nos dice:
"La Iglesia, que reprueba cualquier persecución contra los hombres,
consciente del patrimonio común con los judíos, e impulsada no por razones
políticas, sino por la caridad evangélica, deplora los odios, persecuciones y
manifestaciones de antisemitismo de cualquier tiempo y persona contra los
judíos." La "caridad evangélica" es el motivo de la
declaración que deplora el antisemitismo en todas sus manifestaciones. En los
años posteriores al Concilio, después de los importantes pasos que Juan XXIII
tomó para acercar a las dos comunidades de fe-refiriéndose al pueblo judío
como nuestros "hermanos mayores"-los avances en el camino de la reconciliación
han partido desde este deseo de dar expresión a este valor fundamental para
todos los cristianos, llamado "caridad", que es una manera efectiva
de amar que calificamos como "evangélica" porque manifiesta la
enseñanza más central del Evangelio, proclamado por Jesús. Jesús es para todo
cristiano la "Buena Nueva" en sí, personificado, que declara que
amar a Dios y amar al prójimo resume toda revelación hecha por Dios a la
humanidad. En la Iglesia Católica hemos visto que estas profecías se están
cumpliendo al pie de la letra. Cientos de judíos del norte, ashkenazis, han reconocido a Cristo Jesús como Mesías y
Salvador, han recibido el bautismo de salvación en la Santa Madre Iglesia, y
han sido completamente restaurados, sin dejar de ser y vivir como judíos. DEUS CARITAS EST La caridad evangélica
también ha sido tema de la encíclica de Benedicto XVI, Deus
caritas est. "Dios es amor." "Según
el modelo expuesto en la parábola del buen Samaritano-explica el pontífice-la
caridad cristiana es ante todo y simplemente la respuesta a una necesidad
inmediata en una determinada situación: los hambrientos han de ser saciados,
los desnudos vestidos, los enfermos atendidos para que se recuperen, los
prisioneros visitados, etc. Las organizaciones caritativas de la Iglesia,
comenzando por Cáritas (diocesana, nacional,
internacional), han de hacer lo posible para poner a disposición los medios
necesarios y, sobre todo, los hombres y mujeres que desempeñan estos
cometidos. …" EL HOLOCAUSTO
El Papa Benedicto XVI, en la
encíclica citada, hace e interesantes referencias a las Sagradas Escrituras
que hemos recibido del Pueblo Elegido para sostener sus reflexiones sobre el
amor, reflejando su sensibilidad por el pueblo judío y lo que ha contribuido,
como fuente, a la fe cristiana. Ha hecho una alusión a Moisés que me llamó la
atención, pensando en el sufrimiento que el Holocausto significó para tantos
millones de personas: "…En la narración de la
escalera de Jacob, los Padres han visto simbolizada de varias maneras esta
relación inseparable entre ascenso y descenso, entre el Eros que busca a Dios
y el ágape que transmite el don recibido. En este texto bíblico se relata
cómo el patriarca Jacob, en sueños, vio una escalera apoyada en la piedra que
le servía de cabezal, que llegaba hasta el cielo y por la cual subían y
bajaban los ángeles de Dios (Gn 28, 12; Jn 1, 51).
Impresiona la interpretación que da el Papa Gregorio Magno de esta visión en
su Regla pastoral. El pastor bueno, dice, debe estar anclado en la
contemplación. Sólo de este modo le será posible captar las necesidades de
los demás en lo más profundo de su ser, para hacerlas suyas: " per pietatis viscera in se infirmitatem caeterorum transferat ". En este contexto, san Gregorio menciona a san
Pablo, que fue arrebatado hasta el tercer cielo, hasta los más grandes
misterios de Dios y, precisamente por eso, al descender, es capaz de hacerse
todo para todos (2 Co 12, 2; 1 Co
9, 22). También pone el ejemplo de Moisés, que entra y sale del tabernáculo,
en diálogo con Dios, para poder partiendo de Él, estar a disposición de su
pueblo. “Dentro del tabernáculo se extasía en la contemplación, fuera del
tabernáculo se ve apremiado por los asuntos de los afligidos: intus in contemplationem rapitur, foris infirmantium negotiis urgetur ". …" JUAN PABLO CONMOVIDO Semejante actitud de
contemplación silenciosa asumió Juan Pablo II, muy conmovido, durante su
visita a Yad Vashem, el
memorial a las víctimas del Holocausto nazi en Israel, en el año
"jubilar" de 2000: "En este lugar de recuerdos, la mente, el
corazón y el alma sienten una extraña necesidad de silencio. Silencio para
recordar. Silencio, para intentar encontrarle el sentido a los recuerdos que
nos invaden como un torrente. Silencio, porque no existen palabras
suficientemente enérgicas con las cuales deplorar la terrible tragedia del Shoa. …" Se
acercó al Papa el Presidente de Israel Ehud Barak y le dijo: “No hubiera podído
decir usted más de lo que ha dicho”.
El Cardenal Walter Kasper describió la visita de
Juan Pablo II a Ucrania, refiriéndose a la necesidad que sentía de no decir
mucho: "Debido al interés en la reconciliación judeo-cristiana
-el Santo Padre pudo dedicar tiempo para visitar Babi
Yar, el lugar de la masacre de 100.000 judíos en
septiembre de 1941. Aquí se arrodilló silenciosamente en oración y luego
recitó el Salmo De profundis: "Desde lo hondo
a ti grito, Señor: ¡Señor, escucha mi clamor! ¡Estén atentos tus oídos a la
voz de mis súplicas!" (Salmos 130, 1-2). Fue un momento sumamente
emotivo." Añadió el cardenal, "Comencé mi discurso con este relato
para asegurarle a la comunidad judía que la Iglesia Católica no olvidará la Shoá, ni olvidará el dolor infligido al pueblo judío a
través de los siglos, a menudo por cristianos, ni apoyará de modo alguno el
mal del antisemitismo. …" En medio de tal silencio atento frente al
Holocausto, no podemos evitar la pregunta -¿Qué faltaba en nuestra
contemplación a Dios como Iglesia, que no supimos escuchar los gritos y
sentirnos apremiados por los afligidos del Holocausto? CERCANÍA ESPIRITUAL ENTRE
CRISTIANOS Y JUDÍOS La necesidad de reconocer la
cercanía espiritual entre cristianos y judíos, y además de recordar el
Holocausto, dieron fruto eventualmente en el documento titulado
"Nosotros recordamos", de 1998, publicado por la Comisión de
Relaciones con el Pueblo Judío de la Santa Sede. "Frente a ese terrible
genocidio, --decía el documento-que los responsables de las naciones y las
mismas comunidades judías encontraron difícil de creer cuando era cruelmente
perpetrado, nadie puede quedar indiferente, y mucho menos la Iglesia, por sus
vínculos tan estrechos de parentesco espiritual con el pueblo judío y por su
recuerdo de las injusticias del pasado. La relación de la Iglesia con el
pueblo judío es diferente de la que mantiene con cualquier otra
religión." EL CALVARIO Pero el Calvario separó en dos al pueblo
elegido: por un lado, los discípulos, apóstoles y los primeros cristianos,
que reconocieron en Jesús crucificado al Mesías que venía a cumplir la Ley y
los Profetas, adhiriendo plenamente a su mensaje, a su espíritu y a su cuerpo
místico, la Iglesia; por otro, aquellos sobre cuya cabeza ha caído, según su
deseo, la sangre del Justo, lo cual les valió una maldición que durará
mientras persista en su rebeldía. Mons. Delassus
señala que "el deicidio ha abierto un abismo entre el antiguo tiempo y
el nuevo, abismo que la misericordia divina cerrará el día que su justicia
haya terminado su obra.” Santa Edith Stein, judía y
católica. Su importante aportación a
la conciencia de ser judía y católica. Edith Stein, asesinada por
los Nazis en Aushwitz y canonizada por Juan Pablo
II en SU VOCACION RELIGIOSA Después de su bautismo
emergió en ella, como fruto directo, la seguridad de su vocación a la vida
religiosa. Escribía a su hermana Rosa en una ocasión: "Un cuerpo, pero
mucho miembros. Un Espíritu, pero muchos dones. ¿Cuál es el lugar de cada
uno? Ésta es la pregunta vocacional. La misma no puede ser contestada sólo en
base de auto-examen y de un análisis de los posibles caminos. La solución
debe ser pedida en la oración y en muchos casos debe ser buscada a través de
la obediencia". Es difícil a una mujer tan acostumbrada a la vida
independiente y con la tenacidad de su carácter someterse a la obediencia.
Pero en efecto, lo hizo. VIDA APOSTÓLICA
Además de sus clases,
escribe, traduce, e imparte conferencias. Durante estos años realizó, además
de otros trabajos menores, dos obras voluminosas: La traducción al alemán de
las cartas y diarios del Cardenal Newman, y la
traducción, en dos tomos, de las Cuestiones sobre la verdad de Santo Tomás de
Aquino. Este se convertirá en base fundamental para sus obras filosóficas,
escritas luego en el Carmelo. También da varias conferencias y programas de
radio dentro y fuera de Alemania, siendo reconocida notablemente por sus
colegas. Aún en medio de tanta
actividad apostólica, Edith busca sobre todo en Semana Santa, la soledad y la
paz de la abadía benedictina de Beuron. Su amor a
la Liturgia de la Iglesia la lleva a pasar horas en la capilla y a celebrar
las diferentes horas de oración junto con los benedictinos. Cuando más tarde
debe escoger un nombre religioso, decide agregarse el nombre de Benedicta, en reconocimiento de las muchas gracias que
recibió durante sus horas con la orden benedictina. En 1933, la situación
política en Alemania iba empeorando. El 1 de abril de 1933, el nuevo Gobierno
nazi ordena a los profesores no-arios que abandonen sus profesiones. Aunque teme por la
situación cada vez más precaria para los judíos, Edith y su director
espiritual reconocen que no hay nada que ya le impida su entrada al Carmelo,
su sueño más constante durante los últimos once años. Y así Edith decide
escuchar y acceder la voz de su corazón, abrazando la vida religiosa. El
famoso y brillante conferencista católico renuncia al mundo y pasa a ser
parte del anonimato por tanto tiempo anhelado. "¡Una verdadera
locura!" ¿Cómo a alguien se le ocurre renunciar a la fama y al éxito
después de tanta lucha? Ella, que hubiera sido nombrada "Filósofa del
siglo XX" si no se hubiese retirado... Pero Stein desapareció de la vida
pública y la Orden del Carmelo abrió sus puertas a una de las grandes
pensadoras de nuestra época. EL MARTIRIO DE SU FAMILIA Inmensa cruz. La
incomprensión de su mamá, le causó un verdadero martirio interior. Para su
madre, Edith hacerse católica era una traición que no aceptaría jamás. Su
madre, sufrió un duro golpe con la decisión de su hija más querida de entrar
religiosa. Edith abrazó este profundo sufrimiento que traspasó su corazón por
seguir la voluntad de Dios, costara lo que costara. ENTRA EN EL CONVENTO DE COLONIA El 15 de abril de 1934, toma
el hábito del Carmelo teresiano y cambia su nombre por el de Teresa Benedicta de la Cruz. No ha tomado su nombre a la ligera;
ha entendido bien que abrazar la vida religiosa es la entrega generosa del
alma en la cruz, en unión con el Crucificado, para el bien de las almas. Ella escribe: “Mira hacia el
Crucificado. Si estás unida a él, como una novia en el fiel cumplimiento de
tus votos, es tu sangre y Su sangre preciosa las que se derraman. Unida a él,
eres como el omnipresente. Con la fuerza de la Cruz, puedes estar en todos
los lugares de aflicción.” “Es una vocación a sufrir con Cristo y a colaborar
en su obra de redención. Si estamos unidos al Señor, somos miembros del
Cuerpo Místico de Cristo. Todo sufrimiento llevado en unión con el Señor es
un sufrimiento que da fruto porque forma parte de la gran obra de redención.”
El 21 de abril de 1935, acabado el año de noviciado, hace su primera profesión
religiosa y el 21 de abril de 1938, su profesión solemne. En estos años concluyó una
de las más admirables y profundas de sus obras, no ya para brillar, sino para
obedecer. Se trata de la gran obra titulada: Ser Finito y Eterno. En ella
Edith trata las preguntas mas existenciales del hombre; reconoce la sed
infinita que posee el hombre de conocer la verdad y de experimentar su fruto,
entendido desde la realidad de lo eterno y lo trascendental. Y así busca unir
las dos fuentes que conducen al hombre al conocimiento de si mismo y de la
verdad: la fe y la filosofía. AL CONVENTO DE ECHT, HOLANDA Una vez más, la situación de
los judíos y de los que los acogen empeora. Y ante la hostilidad creciente,
sobre todo después de la famosa noche de los “Cristales Rotos”, Edith pide
trasladarse del Carmelo de Colonia para evitar peligros a la comunidad. Es
trasladada, -junto con su hermana Rosa, quien, después de la muerte de la
mamá, se había convertido al Catolicismo como Edith, y era una hermana lega
de la comunidad- al Convento de Holanda. LA CIENCIA DE LA CRUZ Empieza a escribir, en 1941,
su última y más ilustre obra: La Ciencia de la Cruz. Hecha por obediencia a
sus superiores, más que una obra intelectual, es el fruto de su propio camino
interior de inmolación y victimación imitando al
Cordero Inmolado. Teresa Benedicta de la Cruz ha
deseado con todo su ser, dar respuesta a la vocación de la entrega total,
hasta la Cruz. Entrega su propia vida por los pecadores y por la liberación
de su pueblo de la situación tan horrenda que viven bajo los nazis. En el
Carmelo no se ha acallado las voces del sufrimiento de su pueblo, ni del
horror de la guerra. La Hermana Teresa está profundamente preocupada por la
situación del pueblo judío, y ve en su entrega sacrificial la oportunidad de
responder. Este deseo creciente del ofrecimiento de sí misma como víctima por
su pueblo, por la conversión de Alemania y por la paz en el mundo, se hace
cada vez más vivo. Su modo de apostolado se había transformado en el
apostolado del sufrimiento. Escribe: “Yo hablaba con el
Salvador y le decía que sabía que era su Cruz la que ahora había sido puesta
sobre el pueblo judío. La mayoría no lo comprendían; mas aquellos que lo
sabían, deberían cargar con ella de buena gana en nombre de todos. Tenía la
más firme persuasión de que había sido escuchada por el Señor. Pero dónde
había de llevarme la Cruz, aún era desconocido para mí.” DESA SUFRIR CON SU PUEBLO El pueblo sufría y la
Hermana Teresa, por amor, desea sufrir con él. “El amor desea estar con el
amado.” Decidida en su vocación a la Cruz por su pueblo y los pecadores, la
Hermana Teresa hace una petición por escrito a su Priora, pidiendo permiso
para ofrecerse víctima: “Querida Madre, permítame Vuestra Reverencia, el
ofrecerme en holocausto al Corazón de Jesús para pedir la verdadera paz, que la
potencia del Anticristo desaparezca sin necesidad de una nueva guerra mundial
y que pueda ser instaurado un orden nuevo. Yo quiero hacerlo hoy porque ya es
medianoche. Sé que no soy nada, pero Jesús lo quiere, y Él llamará aún a
muchos más en estos días.” Como Católica,
la Hermana Teresa, vive su realidad judía en plenitud. Es llamada a responder
como respondió la Reina Ester a favor de su pueblo. Su función consiste en
interceder con toda el alma y con una disposición total para conseguir lo que
pide, incluso contando con su martirio. Pero lo hace en total unión con el
ofrecimiento del Divino Mesías. Quiere colaborar en lo que falta a la Pasión
de Cristo. Escribe: “Porque el Señor ha tomado mi vida por todos tengo que
pensar continuamente en la Reina Ester que fue arrancada de su pueblo para
interceder ante el rey por su pueblo. Yo soy una pobre e impotente pequeña
Ester, pero el rey que me ha escogido es infinitamente grande y
misericordioso. Esto es un gran consuelo.” En 1942 empiezan las
deportaciones de judíos. Luteranos, calvinistas y católicos acuerdan leer el
mismo día un texto conjunto de protesta en sus servicios religiosos. La Gestapo amenaza a todas las autoridades cristianas de
Holanda con extender la orden de deportación a los judíos conversos a sus
credos. Los calvinistas y los luteranos dan marcha atrás, pero Pío XII se
mantiene firme. El texto de condena se lee en todas las iglesias católicas de
Holanda. La venganza se cumple unos días mas tarde. Las SS invaden el
convento del Carmelo de Echt y se llevan a dos
monjas judías conversas: Edith y Rosa Stein.
CONDENA DEL NAZISMO POR PIO XI No era la primera vez que la
Iglesia protestaba y sufría. Ya el día de la Pascua de 1939, la encíclica de
Pío XI condenando duramente el nazismo, se había leído desde todos los
púlpitos de Alemania. Muchos sacerdotes y católicos comprometidos habían
sufrido graves consecuencias. Esta
condena ocurrió antes que Francia e Inglaterra se decidieran contra Hitler. Las
fuerzas Nazis de Ocupación, por las declaraciones de los obispos católicos de
Holanda en contra de las deportaciones de los judíos, declaran a todos los
católicos-judíos “apátridas”. A la vista de los graves peligros que corren en
Holanda, la comunidad del Carmelo comienza los trámites para que Edith y Rosa
puedan emigrar a Suiza, pero los intentos no dan resultado. El 2 de agosto
del año 1942, miembros de la SS apresan a la Hermana Teresa Benedicta de la Cruz y a su hermana Rosa y las conducen
al campo de concentración de Auschwitz. Al salir del convento, la Hermana
Teresa cogió tranquilamente a su hermana de la mano y le dijo: “¡Ven,
hagámoslo por nuestro pueblo!” Estas
palabras eran eco de unas que había escrito mucho antes pero con la misma
dedicación y determinación: “Yo sólo deseo que la muerte
me encuentre en un lugar apartado, lejos de todo trato con los hombres, sin
hermanos de hábito a quienes dirigirme; sin alegrías que me consuelen, y
atormentada de toda clase de penas y dolores. He querido que Dios me pruebe
como a sierva, después de que Él ha probado en el trabajo la tenacidad de mi
carácter; he querido que me visite en la enfermedad, como me ha tentado en la
salud y la fuerza; he querido que me tentase en el oprobio, como lo ha hecho
con el buen nombre que he tenido ante mis enemigos. Dígnate, Señor, coronar
con el martirio la cabeza de tu indigna sierva.” EN LA CIMA DE LA CRUZ Al ser sacadas del Convento
de Holanda, primero son trasladadas la Hermana Teresa y Rosa, al campo de
concentración de Mersforrt. A empujones y golpes de
culata las metieron en barracones llenos de suciedad. Tenían que dormir sobre
somieres de hierro sin colchón; a los servicios tenían que ir en grupo y las
vigilaban mientras los utilizaban. Los hombres del SS se divertían poniendo a
las monjas contra la pared y apuntándolas con los fusiles. En aquella
horrible situación, una gran paz emanaba de Edith Stein. En la noche del 4 de agosto,
obligaron de nuevo a los prisioneros a subir a los medios de transporte,
llevándoles hacia el norte del país. Durante este traslado, eran muchos los
que morían por las asfixia y otros se volvían locos por la desesperación. La
caravana se detuvo en un lugar descampado, y entre bosques y prados,
obligaron a las 1200 personas a ir hacia el campo de Westerbork.
Durante toda esta
trayectoria horrenda, los prisioneros quedaban admirados ante la serenidad de
Edith. Los supervivientes dan testimonio de la paz interior de la santa: “Las lamentaciones en el
campamento, y el nerviosismo en los recién llegados, eran indescriptibles.
Edith Stein iba de una parte a otra, entre las mujeres, consolando, ayudando,
tranquilizando como un ángel. Muchas madres, a punto de enloquecer, no se
habían ocupado de sus hijos durantes días. Edith se ocupaba inmediatamente de
los pequeños, los lavaba, peinaba y les buscaba alimento.”“Había una monja
que me llamó inmediatamente la atención y a la que jamás he podido olvidar, a
pesar de los muchos episodios repugnantes de los que fui testigo allí.
Aquella mujer, con una sonrisa que no era una simple máscara, iluminaba y daba
calor. Yo tuve la certeza de que me hallaba ante una persona verdaderamente
grande, afirma un testigo. En una conversación dijo ella: “El mundo está
hecho de contradicciones; en último término nada quedará de estas
contradicciones. Sólo el gran amor permanecerá. ¿Cómo podría ser de otra
manera?”. “Tengo la impresión de que ella pensaba en el sufrimiento que
preveía, no en su propio sufrimiento, --por eso estaba bastante tranquila,
demasiado tranquila, diría yo--, sino en el sufrimiento que aguardaba a los
demás. Cuando yo quiero imaginármela mentalmente sentada en el barracón, todo
su porte externo despierta en mí la idea de una Pietá
sin Cristo”, declara otro testigo EL MARTIRIO Después de varios tormentos
y humillaciones indescriptibles, el 7 de agosto, apenas salido el sol, Edith
y su hermana, junto con unos mil judíos, son trasladados a Auschwitz. Llegan
al campo de concentración el mismo 9 de agosto y los prisioneros son
conducidos a la cámara de gas. Es ahí donde Edith encuentra la culminación de
su ofrecimiento como Esposa de Cristo. Muere como mártir, ofreciéndose como
holocausto por la salvación de las almas, por la liberación de su pueblo y
por la conversión de Alemania. Con la oración de un Padrenuestro en los
labios, Edith da el sentido mas pleno a su vida, entregándose por todos, por
amor...Se puede declarar que la vida de Teresa fue bendecida por la Cruz. Con
su vida, la Hermana Teresa repite las palabras de Sta
Teresa de Lisieux: “No me arrepiento de haberme entregado al Amor.” Edith
Stein fue canonizada como mártir en 1998 por el Papa Juan Pablo II, quien le
dio el titulo de “mártir de amor”. En octubre de 1999, fue declarada co-patrona de Europa. SU ÚLTIMO TESTAMENTO: El telegrama que Edith había
enviado a la Priora de Echt antes de ser llevada a
Auschwitz, contenía esta declaración: "No se puede adquirir la ciencia
de la Cruz más que sufriendo verdaderamente el peso de la cruz. Desde el
primer instante he tenido la convicción íntima de ello y me he dicho desde el
fondo de mi corazón: Salve, Oh Cruz, mi única esperanza". |
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JESUS MARTI BALLESTER |
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TERESA BENEDICTA DE EDITH STEIN Autor:
JESUS MARTI BALLESTER |
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DE EUROPA 9 de agosto |
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Simula
Catón en un periódico de Cancún un diálogo entre Dios Creador y el Espíritu.
Pregunta éste: ¿Por qué hiciste a San Francisco de Asís, a Gandhi, a Simone Weil, a Mozart, a Fra Angélico, a Cervantes, a Martin
Luther King, a Teilhard de Chardin, a Bonhoeffer, a San Juan de -¿Por qué hiciste a esos hombres y mujeres? Contestó Dios: -Quise hacer versiones humanas de mí mismo. Comienzo este reportaje con la cita de este autor por la visión que presenta de tantas grandes personalidades y entre ellas incluida nuestra Edith Stein. Me parece una buena introducción para que nos sumerjamos en su conocimiento. TERESA BENEDICTA DE A los siete años ya empezó a madurar su temperamento reflexivo. Pronto se destacaría por su inteligencia y por su capacidad de apertura a los problemas. Como no encuentra en la escuela y la religión sentido para la vida y las abandona. Surgen sus grandes dudas existenciales sobre el sentido de la vida del hombre, inicia su búsqueda, motivada por un sólo principio: "estamos en el mundo para servir a la humanidad". AYUDANTE DE HUSSERL
ENORME PERSONALIDAD Y BELLEZA DE ALMA Es una
mujer con una personalidad de alta tensión y fuertemente pasional,
racionalista y atea, con corazón generoso y con un espíritu de servicio a la
humanidad, que existencialmente le angustiaba. Por eso se alistó a En el año 1921, al morir un amigo muy querido, Edith acompaña a la viuda, Hedwig Conrad. La muerte le causaba siempre un impacto muy grande, porque le hacia sentir la urgencia de dar respuesta a los grandes interrogantes de la vida. En este momento, ya vivía interiormente una cierta kenósis, pues había experimentado el vacío de las aspiraciones de las ideas filosóficas. Éstas no eran capaces de llenar su alma, ni de calmar su deseo de una verdad más profunda, más plena. Reconocía que en ellas quedaban grandes vacíos y lagunas. Edith buscaba más. Le impresionó mucho ver a su amiga, no sólo no desconsolada, sino con una gran paz y gran fe en Dios. Y deseaba conocer la fuente de esta paz y de esta fe. Mientras estaba en casa de la viuda Conrad, Edith leyó la biografía de Santa Teresa de Jesús. Edith no pudo soltar el libro, y pasó toda la noche leyendo hasta terminarlo. Intelectual y lógica como era, leía y analizaba cada página hasta que finalmente su raciocinio se sometió a la gracia haciéndola pronunciar desde su corazón femenino: "ésta es la verdad". FORMIDABLE BATALLA La fenomenóloga brillante quiere rendirse a la gracia, pero atraviesa crisis profundas. Crisis a las que su voluntad se resiste. Edith estudia incansablemente "los fenómenos" que se van sucediendo en su alma, se apasiona por "explicar" qué es lo que le pasa sin lograrlo. Esto la lleva a tener un cansancio psíquico, que al final demuestra el poder de la gracia de Dios. Así, escribe: "hay un estado de sosiego en Dios, de total relajación de toda actividad espiritual, en el que no se hacen planes ningunos, no se toman decisiones de ninguna clase y, sobre todo, no se actúa, sino que todo el porvenir se deja a la voluntad de Dios, se abandona uno totalmente al "destino". Edith ha descubierto la verdad y se entrega: Seré Católica. Si en 1916 ser ayudante del gran Husserl era una epopeya, hacerse católica antes del Vaticano II y el Decreto Nostra Aetate, cuando los católicos rezábamos en viernes Santo “pro perfidis judeis” y en el Oficio de Tinieblas los niños matábamos judíos golpeando los bancos de las iglesias, era un heroísmo. La verdad es que les había precedido en el mismo camino Raïssa Maritain, pues el 11 de junio de 1906, un año después de escribirle la primera carta a León Bloy, con su esposo Maritain, acompañados de Vera, hermana de Raissa, fueron bautizados, apadrinados por León Bloy. Aunque creo que Edith no estaba en esta onda francesa. La historia nos dice que la relación entre judíos y cristianos ha sido siempre tormentosa y sangrienta, hasta la llegada del Concilio Vaticano II. BAUTISMO DE EDITH STEIN
La
declaración, Nostra Aetate,
nos dice: " DEUS CARITAS EST La
caridad evangélica también ha sido tema de la encíclica de Benedicto XVI, Deus caritas est. "Dios es
amor." "Según el modelo expuesto en la parábola del buen
Samaritano-explica el pontífice-la caridad cristiana es ante todo y
simplemente la respuesta a una necesidad inmediata en una determinada
situación: los hambrientos han de ser saciados, los desnudos vestidos, los
enfermos atendidos para que se recuperen, los prisioneros visitados, etc. Las
organizaciones caritativas de EL HOLOCAUSTO La
pregunta por la trayectoria católica frente al Holocausto, entonces, asume
dimensiones desafiantes para cada cristiano: ¿No fueron nuestros
"prójimos" los que se llevaron a los campos, que huyeron de
Alemania y otros países buscando refugio, que murieron víctimas de este
genocidio? Ciertamente que si, e incluso "prójimos" muy cercanos de
nosotros, herederos de la cuna espiritual de nuestra propia fe, de la raza de
Jesús, María, José y los apóstoles. Como dijo Juan Pablo II en su visita a la
sinagoga de Roma en El Papa Benedicto XVI, en la encíclica citada, hace e interesantes referencias a las Sagradas Escrituras que hemos recibido del Pueblo Elegido para sostener sus reflexiones sobre el amor, reflejando su sensibilidad por el pueblo judío y lo que ha contribuido, como fuente, a la fe cristiana. Ha hecho una alusión a Moisés que me llamó la atención, pensando en el sufrimiento que el Holocausto significó para tantos millones de personas: "…En la narración de la escalera de Jacob, los Padres han visto simbolizada de varias maneras esta relación inseparable entre ascenso y descenso, entre el Eros que busca a Dios y el ágape que transmite el don recibido. En este texto bíblico se relata cómo el patriarca Jacob, en sueños, vio una escalera apoyada en la piedra que le servía de cabezal, que llegaba hasta el cielo y por la cual subían y bajaban los ángeles de Dios (Gn 28, 12; Jn 1, 51). Impresiona la interpretación que da el Papa Gregorio Magno de esta visión en su Regla pastoral. El pastor bueno, dice, debe estar anclado en la contemplación. Sólo de este modo le será posible captar las necesidades de los demás en lo más profundo de su ser, para hacerlas suyas: " per pietatis viscera in se infirmitatem caeterorum transferat ". En este contexto, san Gregorio menciona a san Pablo, que fue arrebatado hasta el tercer cielo, hasta los más grandes misterios de Dios y, precisamente por eso, al descender, es capaz de hacerse todo para todos (2 Co 12, 2; 1 Co 9, 22). También pone el ejemplo de Moisés, que entra y sale del tabernáculo, en diálogo con Dios, para poder partiendo de Él, estar a disposición de su pueblo. “Dentro del tabernáculo se extasía en la contemplación, fuera del tabernáculo se ve apremiado por los asuntos de los afligidos: intus in contemplationem rapitur, foris infirmantium negotiis urgetur ". …" JUAN PABLO CONMOVIDO Semejante
actitud de contemplación silenciosa asumió Juan Pablo II, muy conmovido,
durante su visita a Yad Vashem,
el memorial a las víctimas del Holocausto nazi en Israel, en el año
"jubilar" de 2000: "En este lugar de recuerdos, la mente, el
corazón y el alma sienten una extraña necesidad de silencio. Silencio para
recordar. Silencio, para intentar encontrarle el sentido a los recuerdos que
nos invaden como un torrente. Silencio, porque no existen palabras
suficientemente enérgicas con las cuales deplorar la terrible tragedia del Shoa. …" El
Cardenal Walter Kasper describió la visita de Juan
Pablo II a Ucrania, refiriéndose a la necesidad que sentía de no decir mucho:
"Debido al interés en la reconciliación judeo-cristiana
-el Santo Padre pudo dedicar tiempo para visitar Babi
Yar, el lugar de la masacre de 100.000 judíos en
septiembre de 1941. Aquí se arrodilló silenciosamente en oración y luego
recitó el Salmo De profundis: "Desde lo hondo
a ti grito, Señor: ¡Señor, escucha mi clamor! ¡Estén atentos tus oídos a la
voz de mis súplicas!" (Salmos 130, 1-2). Fue un momento sumamente
emotivo." Añadió el cardenal, "Comencé mi discurso con este relato
para asegurarle a la comunidad judía que CERCANÍA ESPIRITUAL ENTRE CRISTIANOS Y
JUDÍOS La
necesidad de reconocer la cercanía espiritual entre cristianos y judíos, y
además de recordar el Holocausto, dieron fruto eventualmente en el documento
titulado "Nosotros recordamos", de 1998, publicado por "Frente
a ese terrible genocidio, --decía el documento-que los responsables de las
naciones y las mismas comunidades judías encontraron difícil de creer cuando
era cruelmente perpetrado, nadie puede quedar indiferente, y mucho menos EL CALVARIO
Mons. Delassus señala que "el deicidio ha abierto un abismo entre el antiguo tiempo y el nuevo, abismo que la misericordia divina cerrará el día que su justicia haya terminado su obra.” Santa Edith Stein, judía y católica. Su importante aportación a la conciencia de ser judía y católica. Edith
Stein, asesinada por los Nazis en Aushwitz y
canonizada por Juan Pablo II en SU VOCACION RELIGIOSA Después de su bautismo emergió en ella, como fruto directo, la seguridad de su vocación a la vida religiosa. Escribía a su hermana Rosa en una ocasión: "Un cuerpo, pero mucho miembros. Un Espíritu, pero muchos dones. ¿Cuál es el lugar de cada uno? Ésta es la pregunta vocacional. La misma no puede ser contestada sólo en base de auto-examen y de un análisis de los posibles caminos. La solución debe ser pedida en la oración y en muchos casos debe ser buscada a través de la obediencia". Es difícil a una mujer tan acostumbrada a la vida independiente y con la tenacidad de su carácter someterse a la obediencia. Pero en efecto, lo hizo. VIDA APOSTÓLICA Edith deseaba entrar casi inmediatamente a la vida religiosa, pero el Padre que en ese momento la aconsejaba espiritualmente, reconociendo los dones extraordinarios que ella poseía, la disuade, considerando que aún tenía mucho bien que hacer por medio de sus actividades “en el mundo”. Así, Edith empieza un periodo de apostolado fecundo y de un alcance impresionante. Empieza a trabajar como maestra en la escuela de formación de maestras de las dominicas de Santa Magdalena. Aquí establece amistosas relaciones con varias profesoras y alumnas, amistades que durarán toda su vida. Además de sus clases, escribe, traduce, e imparte conferencias. Durante estos años realizó, además de otros trabajos menores, dos obras voluminosas: La traducción al alemán de las cartas y diarios del Cardenal Newman, y la traducción, en dos tomos, de las Cuestiones sobre la verdad de Santo Tomás de Aquino. Este se convertirá en base fundamental para sus obras filosóficas, escritas luego en el Carmelo. También da varias conferencias y programas de radio dentro y fuera de Alemania, siendo reconocida notablemente por sus colegas. Aún en
medio de tanta actividad apostólica, Edith busca sobre todo en Semana Santa,
la soledad y la paz de la abadía benedictina de Beuron.
Su amor a En 1933, la situación política en Alemania iba empeorando. El 1 de abril de 1933, el nuevo Gobierno nazi ordena a los profesores no-arios que abandonen sus profesiones. Aunque teme por la situación cada vez más precaria para los judíos, Edith y su director espiritual reconocen que no hay nada que ya le impida su entrada al Carmelo, su sueño más constante durante los últimos once años. Y así Edith decide escuchar y acceder la voz de su corazón, abrazando la vida religiosa. El famoso y brillante conferencista católico renuncia al mundo y pasa a ser parte del anonimato por tanto tiempo anhelado. "¡Una
verdadera locura!" ¿Cómo a alguien se le ocurre renunciar a la fama y al
éxito después de tanta lucha? Ella, que hubiera sido nombrada "Filósofa
del siglo XX" si no se hubiese retirado... Pero Stein desapareció de la
vida pública y EL MARTIRIO DE SU FAMILIA Inmensa cruz. La incomprensión de su mamá, le causó un verdadero martirio interior. Para su madre, Edith hacerse católica era una traición que no aceptaría jamás. Su madre, sufrió un duro golpe con la decisión de su hija más querida de entrar religiosa. Edith abrazó este profundo sufrimiento que traspasó su corazón por seguir la voluntad de Dios, costara lo que costara. ENTRA EN EL CONVENTO DE COLONIA El 15
de abril de 1934, toma el hábito del Carmelo teresiano y cambia su nombre por
el de Teresa Benedicta de Ella
escribe: “Mira hacia el Crucificado. Si estás unida a él, como una novia en
el fiel cumplimiento de tus votos, es tu sangre y Su sangre preciosa las que
se derraman. Unida a él, eres como el omnipresente. Con la fuerza de En estos años concluyó una de las más admirables y profundas de sus obras, no ya para brillar, sino para obedecer. Se trata de la gran obra titulada: Ser Finito y Eterno. En ella Edith trata las preguntas mas existenciales del hombre; reconoce la sed infinita que posee el hombre de conocer la verdad y de experimentar su fruto, entendido desde la realidad de lo eterno y lo trascendental. Y así busca unir las dos fuentes que conducen al hombre al conocimiento de si mismo y de la verdad: la fe y la filosofía. AL CONVENTO DE ECHT, HOLANDA Una vez más, la situación de los judíos y de los que los acogen empeora. Y ante la hostilidad creciente, sobre todo después de la famosa noche de los “Cristales Rotos”, Edith pide trasladarse del Carmelo de Colonia para evitar peligros a la comunidad. Es trasladada, -junto con su hermana Rosa, quien, después de la muerte de la mamá, se había convertido al Catolicismo como Edith, y era una hermana lega de la comunidad- al Convento de Holanda. Empieza
a escribir, en 1941, su última y más ilustre obra: Escribe:
“Yo hablaba con el Salvador y le decía que sabía que era su Cruz la que ahora
había sido puesta sobre el pueblo judío. La mayoría no lo comprendían; mas
aquellos que lo sabían, deberían cargar con ella de buena gana en nombre de
todos. Tenía la más firme persuasión de que había sido escuchada por el
Señor. Pero dónde había de llevarme DESA SUFRIR CON SU PUEBLO El
pueblo sufría y Como Católica, En
1942 empiezan las deportaciones de judíos. Luteranos, calvinistas y católicos
acuerdan leer el mismo día un texto conjunto de protesta en sus servicios
religiosos. CONDENA DEL NAZISMO POR PIO XI No era
la primera vez que “Yo sólo deseo que la muerte me encuentre en un lugar apartado, lejos de todo trato con los hombres, sin hermanos de hábito a quienes dirigirme; sin alegrías que me consuelen, y atormentada de toda clase de penas y dolores. He querido que Dios me pruebe como a sierva, después de que Él ha probado en el trabajo la tenacidad de mi carácter; he querido que me visite en la enfermedad, como me ha tentado en la salud y la fuerza; he querido que me tentase en el oprobio, como lo ha hecho con el buen nombre que he tenido ante mis enemigos. Dígnate, Señor, coronar con el martirio la cabeza de tu indigna sierva.” EN Al ser
sacadas del Convento de Holanda, primero son trasladadas En la noche del 4 de agosto, obligaron de nuevo a los prisioneros a subir a los medios de transporte, llevándoles hacia el norte del país. Durante este traslado, eran muchos los que morían por las asfixia y otros se volvían locos por la desesperación. La caravana se detuvo en un lugar descampado, y entre bosques y prados, obligaron a las 1200 personas a ir hacia el campo de Westerbork. Durante toda esta trayectoria horrenda, los prisioneros quedaban admirados ante la serenidad de Edith. Los supervivientes dan testimonio de la paz interior de la santa: “Las lamentaciones en el campamento, y el nerviosismo en los recién llegados, eran indescriptibles. Edith Stein iba de una parte a otra, entre las mujeres, consolando, ayudando, tranquilizando como un ángel. Muchas madres, a punto de enloquecer, no se habían ocupado de sus hijos durantes días. Edith se ocupaba inmediatamente de los pequeños, los lavaba, peinaba y les buscaba alimento.”“Había una monja que me llamó inmediatamente la atención y a la que jamás he podido olvidar, a pesar de los muchos episodios repugnantes de los que fui testigo allí. Aquella mujer, con una sonrisa que no era una simple máscara, iluminaba y daba calor. Yo tuve la certeza de que me hallaba ante una persona verdaderamente grande, afirma un testigo. En una conversación dijo ella: “El mundo está hecho de contradicciones; en último término nada quedará de estas contradicciones. Sólo el gran amor permanecerá. ¿Cómo podría ser de otra manera?”. “Tengo la impresión de que ella pensaba en el sufrimiento que preveía, no en su propio sufrimiento, --por eso estaba bastante tranquila, demasiado tranquila, diría yo--, sino en el sufrimiento que aguardaba a los demás. Cuando yo quiero imaginármela mentalmente sentada en el barracón, todo su porte externo despierta en mí la idea de una Pietá sin Cristo”, declara otro testigo EL MARTIRIO Después
de varios tormentos y humillaciones indescriptibles, el 7 de agosto, apenas
salido el sol, Edith y su hermana, junto con unos mil judíos, son trasladados
a Auschwitz. Llegan al campo de concentración el mismo 9 de agosto y los
prisioneros son conducidos a la cámara de gas. Es ahí donde Edith encuentra
la culminación de su ofrecimiento como Esposa de Cristo. Muere como mártir,
ofreciéndose como holocausto por la salvación de las almas, por la liberación
de su pueblo y por la conversión de Alemania. Con la oración de un
Padrenuestro en los labios, Edith da el sentido mas pleno a su vida,
entregándose por todos, por amor...Se puede declarar que la vida de Teresa
fue bendecida por SU ÚLTIMO TESTAMENTO: El
telegrama que Edith había enviado a
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JESUS MARTI BALLESTER |
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