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LA NIÑEZ
Como sucediera con los padres de Santa Teresita de
Lisieux, Luís Martin y Celia Guerin, que queriendo ser religiosos, él en el Gran San
Bernardo, fueron disuadidos por los superiores, sin saber que iban a ser
padres de una tan gran santa, Ocurrió con María Dabrowska,
pensó ser religiosa "para gozar del paraíso junto a las almas
puras" ignorando que la
Providencia la elegía para se la madre de San Maximiliano,
fundador y mártir de la caridad. Pero los problemas políticos de la época lo
impidieron, pues los rusos, que habían ocupado Polonia, habían cerrado los
conventos y dispersado a los religiosos, y apenas existían conventos y éstos
clandestinos. Entonces rezó: "Señor, no quiero imponeros mi voluntad. Si
vuestros designios son otros, dadme al menos un marido que no blasfeme, no
beba alcohol, ni vaya a la taberna. Esto, Señor, te lo pido
incondicionalmente". María deseaba formar una familia cristiana y Dios
la escuchó. Se casó con Julio Kolbe, católico fervoroso que dirigía la Tercera Orden
Franciscana, en la que ingresó ella también. Julio era un hombre dulce y
sensible, casi tímido, y sin vicios. Los jóvenes esposos de la ciudad de Pabiance tenían en un su casa un taller y un altarcito
con la imagen de la Virgen
de Czestochowa, patrona de Polonia.
PRIMEROS AÑOS DE MAXIMILIANO.
Llegaron los niños:.
Francisco; Raimundo, José, Valentín y Antonio. Los dos más pequeños murieron
prematuramente. Y Raimundo tomaría el nombre de Maximiliano. La casa de los Kolbe era pobre pero llena
de amo. Los padres, laboriosos y religiosos educaron con rectitud a los tres
niños, llenos de vida y traviesos. El ideal en el que crecieron los jóvenes
fue San Francisco de Asís. "Maximiliano deseaba desbordar de alegría
como San Francisco; y como Francisco deseaba conversar con los pájaros".
Cuenta su madre que una vez le reprochó una travesura: Niño mío, ¡quien sabe
lo que sera de ti!.
Después, observó que el muchacho había cambiado tan radicalmente, esta
desconocido. Teníamos un pequeño altar. Allí se retiraba con disimulo y
rezaba llorando. En general, tenia una conducta
superior a su edad, siempre recogido y serio, y cuando rezaba, estallaba en
lágrimas. Era un verdadero don de lágrimas. Estuve preocupada, pensando si
estaría enfermo, y le pregunté: ¿qué te pasa, hijo? ¡Has de contar todo a tu
mamita!
LE VISITA LA VIRGEN
Ocurrió en
1906. Temblando de emoción y con los ojos anegados en lagrimas, me contó:
"Mamá, cuando me reprochaste, pedí mucho a la Virgen me dijera lo que
seria de mi. Lo mismo en la iglesia, le volví a rogar. Entonces se me
apareció la Virgen,
con dos coronas: una blanca y otra roja. Me miró con cariño y me preguntó si
quería esas dos coronas. La blanca significaba que conservaría la pureza y la
roja que seria mártir. Contesté que las aceptaba... las dos. Entonces la Virgen me miro con
dulzura y desapareció". teniendo en las
manos La misma madre lo relata después
del martirio del hijo. " Yo sabia que
Maximiliano moriría mártir. El cambio extraordinario en la conducta del
muchacho, para mi, atestiguaba que lo que me había contado era. El tenia plena conciencia, y al hablarme, con el rostro
radiante demostraba que deseaba morir mártir. Este fascinante encuentro de
Maximiliano con su "Madrecita" celestial es la raíz de todo su
futuro; es el motor de sus amplios planes; es la fuerza para los vuelos más
audaces; es el manantial de su santidad y de su apostolado.
VOCACION FRANCISCANA
Alrededor de Pascua de 1907 en Pabianice
predicaron una Misión r los Franciscanos Conventuales, que se ganaron la
admiración de los jóvenes Kolbe. Al final, uno de los frailes, el P. Pellegrino Haczela, anunció que
en Leopolis habían abierto un seminario que
recibiría a todos los jóvenes que quisieran ser franciscanos. Maximiliano
sentía su vocación ya preparada por la Virgen y por la vida Franciscana de su hogar.
Entraron en la sacristía los dos hermanos y pidieron a los Misioneros, que
los recibieran en la
Orden. Sus padres dieron su consentimiento aceptando el
gran sacrificio para toda la familia.
Ingresaron en los Frailes Menores Conventuales en Luov, en la
Polonia ocupada por Austria. Raimundo tomó el nombre de
Maximiliano María. El padre Wilk dice que
Maximiliano: "era diligente en el cumplimiento de sus deberes, dotado
para las matemáticas, obediente a los profesores, servicial con los
compañeros, alegre y equilibrado. Rezaba con recogimiento. Un día ví en una sala, Maximiliano de rodillas ante una gran
cruz, absorto en oración."
LA NOCHE OSCURA
Pero entró la crisis en los dos hermanos. Maximiliano
llegó a convencerse y convencer a su hermano de abandonar el seminario. ¿La
noche oscura del alma?, ¿temor ante un reto que el se tomaba tan en serio que
le pareciera por encima de sus fuerzas?, ¿dudas de su opción de las dos
coronas cuando se le apareció la virgen?. Cuando
iban a hablar con el superior, llegó su madre llena de alegría al verlos. Con
satisfacción les cuenta que el hermano menor también va a entrar en la orden.
¡Y ella y su padre también tienen vocación religiosa de manera que toda la
familia será Franciscana!. La madre les aseguró que ella siempre oraría por sus
hijos. Abrazos y lágrimas acentuaban sus palabras.
Aquella visita disipó todas las dudas en los corazones
de los hermanos. Nueve años mas tarde, desde Roma, recuerda aquella visita en
una carta a su madre y la considera un " regalo salvador, providencial
de la Inmaculada".
Su madre tristemente le comunica la salida de su hermano Francisco de la
orden.
El 4 de septiembre de 1910, con sus dieciséis años
vistió el hábito franciscano, ciñó el cordón de San Francisco, y comenzó su
año de noviciado. En 1912, el P. Provincial dispuso que, siguiera sus
estudios de filosofía y teología en Roma. Los años romanos serán fecundísimos y decisivos en la vida de Maximiliano. La Virgen le inspira la
fundación de La Milicia
de la Inmaculada.
LOS AÑOS DE ESTUDIO EN ROMA
En 1917, Maximiliano fundó una asociación de fieles
llamada "La Milicia
de la Inmaculada",
para promover el amor y el servicio a la Inmaculada, y la
conversión de las almas. Era el año de las apariciones de la Virgen en Fátima. La Milicia debía responder
a la Inmaculada
Mediadora para la conversión y santificación de los no
católicos, especialmente de los que rechazaban a la Iglesia. Sus
miembros se consagraban a la Virgen María y cada día lo vivían ofreciéndolo
todo a ella por la conversión de los pecadores y esforzándose por todos los
medios por establecer el Reino del Corazón de Jesús en el mundo.
Durante siete años le absorbe el estudio. Terminó sus
estudios romanos con dos doctorados, en filosofía, en la Universidad Gregoriana
y en teología en el Colegio Seráfico Internacional. No tenia
por ello vanidad intelectual pues su deseo era "poder confundir a los
incrédulos.
"Por la misericordia de Dios y la intercesión de
la Inmaculada,
el 28 de abril de 1918, fui consagrado sacerdote de nuestro Señor
Jesucristo", anota Maximiliano. Celebra su primera Misa en el altar de la Aparición en S.
Andrés "delle Fratte",
lugar de la conversión de Alfonso Ratisbonne. Es su
primer sacrificio eucarístico, a los pies de su Reina inmaculada. Maximiliano
gastó su vida en hacer amar Virgen. En 1927 fundó en Polonia la Ciudad de la Inmaculada, una gran
organización, que tuvo mucho éxito y una inaudita expansión. Luego funda en
Japón otra institución semejante, con igual éxito.
Su formación espiritual sólida y segura había abierto
su espíritu a una aguda penetración y
profunda contemplación del misterio de Cristo. Como los teólogos franciscanos
ama contemplar en el plano salvífico de Dios la Voluntad del Padre por
medio del Hijo y del Espíritu Santo de santificar el mundo en el que el Verbo
Encarnado Y Redentor constituye el punto final del amor de Dios que se
comunica y el punto de convergencia del amor de las criaturas; y en el mismo
designio de Dios contemplar la presencia de Maria Inmaculada que está en el
vértice de la participación y colaboración en la Encarnación
del Redentor y de la acción santificante del Espíritu. Se sentía fuertemente
responsable de estar inserto en la historia de la vida de la Iglesia, y ardía en el deseo de instaurar el Reino
de Dios bajo el patrocinio de Maria Inmaculada.
REGRESO A POLONIA Y CRECIMIENTO DE LA MILICIA DE LA INMACULADA
El P. Maximiliano vuelve a Polonia. Tiene 25 años,
pero intelectual, moral y espiritualmente, es un hombre cabal. Pero sus
pulmones están lesionados. "Ha vuelto enfermizo, débil
, sin dar grandes esperanzas de trabajo" escribe el P. Kubit. Pero había vuelto con una fuerza espiritual
extraordinaria. Pocos lo comprendían y no faltaron las persecuciones y
luchas, las calumnias y obstáculos. "Sin embargo, aunque todo esté en
contra nuestra, tenemos, cual faro y brújula la santa obediencia
".
LA MILICIA DE LA INMACULADA
Por su delicada salud su orden lo liberó de otros
cargos para que pudiera dedicarse a la promoción de la Milicia. "La Milicia de la Inmaculada es todo el
ideal de mi vida". Hablaba de ella y exaltaba su misión. Insistía en la
necesidad de organizarse invitaba a
asociarse. Su "idea fija" lo perseguía, y quería contagiar su
entusiasmo a todos.
El 7 de octubre de 1919, Fiesta del Rosario, seis
hermanos clérigos con su maestro el P. Keller firmaron su adhesión a la Milicia de la Inmaculada. Pese
a su pobre salud, fue dada la sesión inaugural de la M.I.
el 12 de
enero de 1920. En ese día el P. Kolbe pudo cosechar para la Inmaculada la
adhesión y consagración de los que él había formado y comunicado su fuego
mariano, estudiantes y obreros, soldados y amas de casa. A pesar de la
oposición y altibajos, muchos habían sentido una llamada interior de
renovación cristiana a la luz de la Inmaculada, y se consagraron para ser
"cosa y propiedad" de la Inmaculada, esclavos de Ella, como Ella lo
había sido del Señor (Lc 1,48).
EL CABALLERO DE LA INMACULADA
El amor a la Inmaculada reclama un medio para comunicarlo y
para salvar almas. Hay que llegar a todos y forjar santos que den su vida por
amor. Además necesitaban vincularse y formar una verdadera familia
espiritual, armarse con una visión clara de los designios de Dios, llegar a
una coherencia de vida. Para ello fundó el boletín de enlace. La M.I.
debía utilizar todo medio de propaganda y divulgación, para la llegada del
reinado de María. "El Caballero de la Inmaculada", así
se llamaba la revista, debía tener un aliento amplio y generoso. No sólo
debía servir para estrechar vínculos de fervor entre los asociados de la M.I,
sino que también debía abrirse a todas las familias de Polonia y del mundo.
Enseña Historia de la
Iglesia en Cracovia, Polonia. Allí organiza el primer grupo
FUNDADOR DE PERIODICOS, EMISORAS DE RADIO E IMPRENTA.
AL JAPON
El padre Maximiliano fundó dos periódicos. "El
Caballero de la
Inmaculada", y "El Pequeño diario". Organizó
una imprenta en la ciudad de la
Inmaculada en Polonia, y se trasladó al Japón y fundó una
revista católica que llegó a tener una tirada de 15.000 ejemplares. Un
verdadero milagro en ese país donde había pocos católicos. En la guerra
mundial la ciudad de Nagasaki, donde él tenía su
imprenta, fue destruida por la bomba atómica. Su imprenta quedó intacta.
Cuando los nazis invadieron Polonia, bombardearon la
ciudad de la Inmaculada
y se llevaron prisionero al padre Maximiliano, con todos sus colabores. El
había fundado también una estación de radio
y dirigía la revista "El caballero de la Inmaculada", con
gran éxito y notable difusión. Todo se lo destruyó la guerra, pero su
martirio le consiguió un puesto glorioso en el cielo.

HECHO PRISIONERO
El año 1936, siendo director espiritual de Niepokalanów, fue apresado junto a otros frailes y
enviado a campos de concentración en Alemania y Polonia. Poco tiempo después,
el día de la Inmaculada,
es liberado. En 1941 es hecho prisionero otra vez y enviado a la prisión de Pawiak, y luego al campo de concentración de Auschwitz, donde prosiguió su ministerio a pesar de las
terribles condiciones de vida. Los nazis trataban a los prisioneros de una
manera inhumana y los llamaban por números; a San Maximiliano le asignaron el
número 16670. A
pesar de los difíciles momentos en el campo su generosidad y su preocupación
por los demás nunca le abandonaron.
"No hay
amor más grande que éste: dar la vida por sus amigos"
( jn 15, 13).
EN EL TERRORÍFICO CAMPO DE CONCENTRACIÓN DE AUSCHWITZ
Un día se fugó un preso. La ley de los alemanes era
que por cada preso que se fugara del campo de concentración, tenían que morir
diez de sus compañeros. Hicieron el sorteo 1-2-3-4...9...10 y al que le
correspondió el número 10 se oyó un grito desgarrador: "Dios mío, yo
tengo esposa e hijos. ¿Quién los va a cuidar?"..Fue
puesto aparte para echarlo a un sótano a morir de hambre.
El padre Kolbe dijo al oficial: "Yo me ofrezco
para reemplazar al compañero que ha sido señalado para morir de hambre".
El oficial le respondió: ¿Y por qué? – Porque él tiene esposa e hijos que lo
necesitan. Yo soy soltero y solo, y nadie me necesita. El oficial dudó un
momento y respondió: Aceptado.
Y Maximiliano Kolbe fue llevado con sus otros nueve
compañeros a morir de hambre en un subterráneo. Aquellos tenebrosos días
fueron de angustias y agonías continuas. Maximiliano animaba a los demás y
rezaba con ellos. Poco a poco fueron muriendo uno tras otro. Después de diez
días, sólo él vivía. Como los guardias necesitan ese lugar para otros presos,
le pusieron una inyección de cianuro y lo mataron. Era el 14 de agosto de
1941.
APOTEOSIS
Cuando el Papa Pablo VI lo declaró beato, estuvo
presente el hombre por el cual él había ofrecido el sacrificio de su vida.
Juan Pablo II, su paisano, lo declaró santo ante una multitud inmensa de
polacos.
En este gran santo sí se cumple lo que dijo Jesús:
"Si el grano de trigo cae en tierra y muere, produce mucho fruto. Nadie
tiene mayor amor que el que ofrece la vida por sus amigos".
JESUS MARTI BALLESTER
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