
Santa Joaquina Vedruna,
Fundadora de las Carmelitas de la Caridad
22 de mayo
Santa Joaquina Vedruna nació en Barcelona el 16 de abril de 1783
CASDA Y VIUDA
Su primera ilusión fue consagrarse a Dios como contemplativa; pero siguió el consejo de sus padres y contrajo matrimonio con Teodor de Mas, rico hacendado de Vic. Tuvieron nueve hijos. A los 33 años quedó viuda. Desde ese momento, Joaquina se consagró al cuidado de sus hijos, que compaginó con muchas obras de piedad y caridad.
FUNDADORA
Deseando una vida de mayor entrega radical, aunque sus preferencias se inclinaban por la vida contemplativa, su director espiritual le hizo las necesidades urgentes de aquellos tiempos por lo que decidió por fundar una institución dedicada a la enseñanza y a la ayuda de los enfermos. De manera imperiosa vio la necesidad de atender a la enseñanza de las niñas, tan poco atendidas.
APROBACION DEL OBISPO CORCUERA
Joaquina Vedruna trabajó con tesón y humildad desde esa moción del Espíritu. Por ello, el 26 de febrero de 1826 el obispo Corcuera aprobó el nuevo Instituto, que fue colocado bajo la protección titular de Nuestra Señora del Carmen. Y en 1850 fue aprobada de manera canónica la Congregación que conocemos como Hermanas Carmelitas de la Caridad. Las Hermanas Carmelitas de la Caridad supieron ser pioneras. Marcaron época y alumbraron un camino que más tarde fue seguido por distintas congregaciones. PIONERAS
Ellas fueron las primeras religiosas dedicadas a la enseñanza en España. El rasgo propio que las identifica es que la Santa vivió en casa de sus padres y más tarde en su propio hogar un ambiente de familia. Ella supo insuflar esta atmósfera familiar al Instituto. Cada comunidad gozaba de un clima de confianza y cordialidad, como un hogar cálido y abierto; se abolieron aquellas diferencias sociales ?de dote, abolengo, cultura...? que tanto y tan negativamente desnaturalizaron a la vida religiosa. También este ambiente familiar se trasladó a las educandas, que gozaban del privilegio de una entrega sin reserva por parte de las hermanas. Las jóvenes afortunadas aprendieron muy pronto aquel refrán felizmente trocado: «que la letra, no con sangre, sino con cariño entra».
AMISTAD CON SAN ANTONIO MARIA CLARET
Antonio María Claret y Joaquina Vedruna coincidieron por varios motivos familiares y locales. El P. Claret animó espiritualmente a Joaquina Vedruna y se convirtió en impulsor y protector de la Congregación que fundó la Santa. Gracias a su decisivo influjo, el Instituto abrió pronto sus puertas a Cataluña y pudo extenderse por toda España. El santo las protegió siempre, dio la cara por su manutención y su permanencia en los pueblos. Fue verdaderamente su defensor, padre y hermano bueno. Lo harán también, después, otros Misioneros Claretianos. Falleció el 28 de agosto de 1854.