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SAN JUAN DE DIOS: “A
MI ME LO HICISTEIS” 8 de Marzo |
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Habla Jesús: “Cuando venga, pues, el Hijo del hombre con
toda su majestad, y acompañado de todos sus ángeles, se sentará en el trono
de su gloria; y hará comparecer delante de él a todas las naciones; y
separará a los unos de los otros, como el pastor separa las ovejas de los
cabritos, poniendo a las ovejas a su derecha y los cabritos a Vengo de celebrar la Eucaristía bajo la impresión
abrumadora de la Palabra que, pienso, habrá tenido una única interpretación
unilateral y literal, referida a las obras de misericordia corporales,
olvidando, tal vez, las espirituales, enseñar al que no sabe, dar buen
consejo a quien lo necesita, corregir al que hierra, orar a Dios por los
vivos y difuntos, y las palabras de Jesús dirigidas a Satanás en el Monte de
la Cuarenta: “No de sólo pan vive el hombre, sino de toda Palabra que sale de
la boca de Dios”. Quedándonos en el cuerpo sin llegar al espíritu,
desintegramos al hombre y dejamos de interpretar adecuadamente JUAN DE DIOS LAVA LOS PIES AL MORIBUNDO Lo vio en la calle; lo cogió en brazos; lo llevó a casa:
Al lavarle los pies a aquel pobre hombre moribundo, vio que sus pies estaban
taladrados y a la vista las llagas de los clavos y el rostro coronado de
espinas de Cristo, que le dijo: “Juan, lo que haces a mis pequeños a Mí me lo
haces”. No se está refiriendo sólo a los pequeños de la calle moribundos,
sino también a los que carecen de instrucción, de Palabra sencillamente
explicada, palabra de salvación integral, como la que me manifiesta hoy en un
e-mail una mamá joven, que voy a transcribir con prudencia: “Desde ya, muchas
gracias, ya que toda la información mandada por usted le interesa a mi
mamá y a mi. Hemos leído y entendido
muchas cosas de nuestro Señor y al saber, yo puedo enseñar a mi hija, tiene
un año, es una bebé y quiero criarla doctrinada bajo la leyes de la iglesia
católica y me he alejado un poco, pero me intereso por saber. Gracias y tenga
un buen día y que Dios lo bendiga. Saludos. He oído el eco de Cristo: “A mí
me lo has hecho”. Y cuando hoy también recibía el siguiente e-mail: “Querido
Padre: Me cuesta dar una respuesta, debe ser duro para usted este correo,
pues este mensaje no es sencillo recibirlo” no obstante, en la administración
que aún no has satisfecho el pago de los 500 ejemplares del último libro”,
perdone la pregunta, ¿es mucho dinero esto?
Son difíciles las ventas de estos tipos de libros y, a mi me parecen
que los compradores no son muchos, yo recorro las librerías, (aquí los libros
son el doble mas caro que en España), y los libros espirituales tienen poca
salida, la gente busca hoy en día cosas distintas. Me comentaba un vendedor,
mientras el papa Juan Pablo II vivió sus últimos días terrenales, hubo un
alza de venta en sus libros, ahora todo es Benedicto XVI, y ha bajado mucho
la venta de de libros de Juan Pablo II, habiendo tanto que aprender, para que
decir de los Papas anteriores. Así está el mundo, la gente le está dando mucha
importancia a lo banal, trivial e insignificante en cuanto a la lectura, ¿Por
qué?”. SI “Hoy ya se ha terminado el periodo de vacaciones aquí, me
ha parecido increíble, pero todos los sacerdotes se fueron de vacaciones en
mi zona donde vivo, un sector de unos 120.000 habitantes, y en los templos y capillas se suspendieron
las celebraciones de Eucaristía semanal, y durante los domingos, los Diáconos
o los laicos asumieron el papel que pudieron celebrando solamente
Liturgias de la palabra en ausencia de
los Presbíteros. Una gran pena para nuestro Señor Jesucristo ¿verdad?, como
no, si no hubo entre cientos ese emotivo minuto de la consagración, del pan y
del vino. ¿Y AHORA?, se habla de porque la gente no concurre a Lamentable son muchas cosas Padre, fíjese que me alegra
cuando algunos religiosos me escriben o me dicen que gracias a mis o a sus
comentarios de los evangelios tienen ya la prédica lista para la celebración,
¿pero Padre?, que ¿estamos fomentando?, entonces prefiero que me lo digan los
laicos, que gracias a un servicio que ellos reciben pueden motivar su propia
evangelización. Otra cosa padre, mi ciudad natal, tiene una sola parroquia
de Carmelitas en 500.000 habitantes y con 4 o 5 Presbíteros, y la Capital
tendrá 10 o 12 Presbíteros Carmelitas que celebran Misas y tiene 6.500.000
habitantes, entonces a 7.000.000 de habitantes, ¿a cuantos les llega una
palabra Teresiana o sanjuanista?, ¿que posibilidad tenemos entonces de
motivar el pensamiento Teresiano? Por eso le digo que me cuesta responderle. Me encantaría ayudarle a vender sus libros, personalmente
vi la gran cantidad que usted tiene en las bodegas de Teruel, también es
cierto que me han pedido libros suyos, pero ¿como me los traigo? Bueno Padre, me quedo apenado por lo que le sucede. Oraré a fin de que el Señor le consuele y le provea de
soluciones Cariñosamente”. LOS NIÑOS PIDIERON PAN Y NO HABIA QUIEN SE LO PARTIERA Terminado de leer este correo, pensaba en aquellas
palabras que dice el profeta Malaquías, o mejor, el Señor por Malaquías,
entresacadas de la Encíclica “Spiritus Paraclitus” de Benedicto XV: “Pregunta
a los sacerdotes “Procurad con sumo empeño, venerables hermanos, que estas
enseñanzas de san Jerónimo se graben cada vez más hondamente en las mentes de
vuestros clérigos y sacerdotes; a vosotros os toca sobre todo llamarles
cuidadosamente la atención sobre lo que de ellos exige la dignidad del oficio
divino al que han sido elevados, si no quieren mostrarse indignos de él:
Porque los labios del sacerdote custodiarán la ciencia, y de su boca se
buscará la ley, porque es el ángel del Señor de los ejércitos. Sepan, pues,
que ni deben abandonar el estudio de las Escrituras ni abordarlo por otro
camino que el señalado expresamente por León XIII en su encíclica
Providentissimus Deus. Aquí tenéis, venerables hermanos, según el ejemplo y la
autoridad de San Jerónimo, de qué virtudes debe estar adornado el que se
consagra a la lectura y al estudio de la Biblia; oigámosle ahora hacia dónde
debe dirigirse y qué debe pretender el conocimiento de las Sagradas Letras.
Ante todo se debe buscar en estas páginas el alimento que sustente la vida
del espíritu hasta la perfección; por ello, San Jerónimo acostumbraba meditar
en la ley del Señor de día y de noche y gustar en las Santas Escrituras el
pan del cielo y el maná celestial que tiene en sí todo deleite. ¿Cómo puede
nuestra alma vivir sin este manjar? ¿Y cómo enseñarán los eclesiásticos a los
demás el camino de la salvación si, abandonando la meditación de las
Escrituras, no se enseñan a sí mismos? ¿Cómo espera ser en la administración
de los sacramentos «guía de ciegos, luz de los que viven en tinieblas,
preceptor de rudos, maestro de niños y hombre que tiene en la ley la norma de
la ciencia y de la verdad», si se niega a escudriñar esta ciencia de la ley y
cierra la puerta a la luz de lo alto? ¡Cuántos ministros sagrados, por haber
descuidado la lectura de la Biblia, se mueren ellos mismos y dejan perecer a
otros muchos de hambre, según lo que está escrito: “Los niños pidieron pan, y
no había quien se lo partiera. Está desolada la tierra entera porque no hay
quien medite en su corazón”. SAN JUAN DE AVILA Y SAN JUAN DE DIOS ¿De dónde le vino a Juan Ciudad, Juan de Dios, el incendio
que le convirtió en llama de amor viva, víctima de amor por los hombres
enfermos, pobres desvalidos? San Juan de Dios es el Vicente de Paúl español,
no inferior al heroico apóstol de la caridad francés. Es una Teresa de
Calcuta de aquel siglo XVI. ¿Quién encendió su hoguera? ¿No fue la fuente la
predicación encendida de San Juan de Avila? ¿Acaso la caridad con los cuerpos
no tenía el origen en el amor por las almas de Juan de Avila que le consumió
el cuerpo y sus energías en el estudio y en la oración y penitencia que,
hasta le impidieron acudir al Concilio
de Trento como le correspondía y tuvo que enviar por escrito un memorial para
hacer presente su pensamiento? He aquí que las obras de misericordia
espirituales preceden y originan las físicas y corporales. No sólo fue Juan
de Dios. El duque de Gandía, San Francisco de Borja, fue otra alma predilecta
influida por la predicación de san Juan de Ávila; las honras fúnebres
predicadas por éste en las exequias de ENCUENTRO FELIZ Juan de Dios, se dirige a Granada, el año 1537 y se entera
de que el padre Juan de Ávila, el apóstol de Andalucía, predicaría en la
ermita de los Mártires. Su palabra desencadenó en el alma de Juan una
tormenta de fuego y granizo. El apóstol de Andalucía descarnó su alma y le
hizo ver sus pecados, de tal manera que salió de la ermita golpeándose el
pecho y llamándose pecador, encendido del fuego del amor divino y gritando
con todas sus fuerzas: "¡Señor, misericordia!". La gente se
alborotó y le trataron y le apalearon como a un loco. Las palabras de san
Juan de Ávila marcaban a fuego su alma y su piel, que ya no le pertenecerían.
Aquellas gentes famélicas, en años de hambre por Castilla, la multitud de
hambrientos por las calles y puentes de Granada. Soldados sin guerra,
moriscos, campesinos sin hacienda, tullidos, enfermos... Un paisaje de
pobreza que modeló su alma. Tenía ante sus ojos a Cristo con su rostro
veraz, herido y famélico, abandonado. Ahora ya no era sólo Juan de Dios,
era Juan el loco, y por loco lo tuvieron. «¡Salta. Loco, salta!», le decían
con mofa. Fue a parar al manicomio donde Dios le quiso mostrar su rostro más
horroroso, sucio y baboso, escupido, rostro de crucificado que ya no dejaría
de ver. ¡Cuánto padeció y aprendió Juan en esa cárcel de amor! Allí,
engendrado por la predicación de San Juan de Avila, nació el Juan loco de la
caridad, en Portugal en 1495 y murió en Granada, España, en RENUNCIA A SU PORVENIR HUMANO En su juventud fue pastor, muy querido por el dueño de la
finca donde trabajaba, que le propuso que se casara con la hija del patrón
para heredar aquellas posesiones. Pero el santo quería dedicarse a labores
más espirituales. Como soldado del genio de la guerra, Carlos V, en batallas
muy famosas, la vida militar lo hizo fuerte, resistente y sufrido. Luego de
salir del ejército, decidió entregarse a la vida apostólica, vendiendo
estampas y libros religiosos en las calles. Llegó a Granada a predicar Juan
de Avila, y San Juan de Dios asistió a uno de sus elocuentes sermones, y en
pleno sermón, cuando el predicador hablaba contra la vida de pecado, el santo
se arrodilló y empezó a gritar: "Misericordia Señor, que soy un
pecador". Se confesó con San Juan de Avila y se propuso como penitencia
fingir como loco para que la gente lo humillara y lo hiciera sufrir. Repartió
entre los pobres todo lo que tenía en su pequeña librería, empezó a deambular
por las calles de la ciudad pidiendo misericordia a Dios por todos su
pecados, y como la gente lo creyó loco, empezaron a atacarlo a pedradas y
golpes. Fue llevado al manicomio donde los encargados le dieron fuertes
palizas que eran ofrecidas por San Juan por la conversión de los pecadores.
Además, el santo corregía a los guardias y les llamaba la atención por el
modo tan brutal que tenían de tratar a los pobres enfermos FUNDA UN HOSPITAL Tras salir del manicomio, San Juan fundó un hospital, y
enseñó con su ejemplo que a ciertos enfermos hay que curarles primero el alma
si se quiere obtener después la curación de su cuerpo. Sus religiosos
atienden enfermos mentales en todos los continentes y con grandes y
maravillosos resultados, empleando siempre los métodos de la bondad y de la
comprensión, en vez del rigor de la tortura. “GRANADA SERA TU CRUZ” Un día, un hermoso niño caminaba con los pies descalzos.
Juan carga el niño sobre sus espaldas y prosigue su camino. Junto a una
fuente donde se detiene para descansar y beber, el niño se transfigura, y
mostrándole una granada abierta con una cruz en el centro, le dice:
"Juan de Dios, Granada será tu cruz". Comprendió Juan el aviso del
cielo y se encaminó en seguida a Allí recogía a todos los enfermos abandonados y a todos
los pobres que encontraba por Cuando llegaban al hospital, salía a recibirlos con todo
cariño y, después de abrazarlos, les servía como si fuesen personajes. A los
más sucios y repugnantes, cuya sola vista horrorizaba, los colocaba aparte
para cuidarlos con mayor esmero. En ellos contemplaba al mismo Jesús. En aquel Hospital se produjo un incendio, San Juan de Dios
se lanzó por entre las llamas y salvó a sus enfermos uno a uno. Se acercaba
la hora de su muerte. Recibió los Santos Sacramentos y bendijo por última vez
a sus hijos espirituales y a sus pobres. Falleció de rodillas con el
crucifijo en las manos, en éxtasis. Aun cadáver, parecía seguir rezando a
Dios. SU MUERTE El 8 de marzo de 1550, sintiendo que le llegaba la muerte,
se arrodilló en el suelo y exclamó: "Jesús, Jesús, en tus manos me
encomiendo", y quedó muerto, así de rodillas. Había trabajado
incansablemente durante diez años dirigiendo su hospital de pobres, con
tantos problemas económicos que a veces ni se atrevía a salir a la calle a causa
de las muchísimas deudas que tenía; y con tanta humildad, que siendo el más
grande santo de la ciudad se creía el más indigno pecador. El que había sido
apedreado como loco, fue acompañado al cementerio por el obispo, las
autoridades y todo el pueblo, como un santo. Después de muerto obtuvo de Dios
muchos milagros en favor de sus devotos y el Papa lo declaró santo en 1690.
Es Patrono de los que trabajan en hospitales y de los que propagan libros
religiosos. COMO EN CALCUTA ¿Vimos el entierro de Juan de Dios en todo momento desde su conversión en todas
sus intenciones, en todos sus esfuerzos, no soñaba más que en dar gloria a
Dios con su adoración incesante y su amor operativo a los enfermos, que
fueron siempre para él imágenes impresionantes de Jesucristo, el Verbo divino
hecho Hombre sufriente. Había nacido en 1495 en Montemayor la Nueva (Portugal) y
murió en Granada en 1550. Fue Beatificado en 1630 por Urbano VIII y
canonizado en 1690 por Alejandro VIII. Declarado por León XIII celestial
patrono de todos los hospitales y enfermos. Sus padres eran simples
artesanos, pero de grandes virtudes y de vida ejemplar, notables por su amor
a los pobres, peregrinos y pordioseros, en lo que se avizoraba algo de lo que
debía ser el heroísmo extraordinario de su hijo Juan. Los religiosos
Hospitalarios de San Juan de Dios son 1,500 y tienen 216 casas en el mundo
para el servicio de los enfermos. |
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JESUS MARTI
BALLESTER |