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11 DE OCTUBRE |
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REFLEXION DESDE DE |
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SANTA SOLEDAD TORRES
ACOSTA |
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No
es una mujer 10. En cualquier sala de espera no figuraría en ninguna de las revistas
de moda. Ni en “Diez minutos”, ni en “¡Hola!” Ni, por supuesto, en
“Interviú”. Todas esas revistas que te hacen pensar que hoy se lee mucho más
que antes, con la ventaja al menos, de que la lectura con el movimiento de
las neuronas, retrasa el Alzeimer, pero la cultura
se rebaja por los modelos que desfilan en sus páginas y por las costumbres
que inoculan lentamente en las mentes, incluso de personas mayores. No.
Definitivamente, Soledad Torres no es modelo de ninguna de esas revistas. La
naturaleza no ha sido demasiado generosa con ella, era bajita, enfermiza,
inapetente, padecía asma y tenía los ojos enfermos. |
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Más
encajaría en la descripción de la “mujer fuerte” de Prov 31, 30, “vale mucho más
que las perlas”, es buena ama de casa, buena madre, buena vecina, hablando
bien, sin chismes... “engañosa es la gracia, vana la belleza; la mujer que
teme a Dios, ésa es de alabar”. A Soledad le compensan con creces las dotes
de espíritu con las que sí ha sido generoso el cielo. Toda su vida estuvo
adornada por la prudencia y el tesón en el cumplimiento de la voluntad de
Dios Su
madre, Antonia Acosta, fervorosa cristiana, educó a su hija en las virtudes
evangélicas, especialmente en la honradez, en la sinceridad, en el amor al
prójimo y en una gran devoción a |
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A
pesar de sus pocas agraciadas dotes físicas, en lugar de encerrarse en su
casa se lanza al apostolado en la parroquia de San Martin de Madrid con gran
fruto y gratitud de todos. Las Hijas de |
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Finalmente
en 1856 también Don Miguel abandonó la asociación por él fundada dejando sola
a sor María Soledad que se convirtió en fundadora y superiora de doce
religiosas distribuidas en tres casas: Madrid, Getafe
y Ciudad Rodrigo. El 13 de noviembre de 1856 el nuevo director, padre
Francisco Morales, decidió cambiar a la superiora y el cardenal de Toledo
pensó en suprimirlas. Cambiaron entonces al padre Francisco por el padre Gabino
Sánchez, fraile capuchino, quien en 1857 repuso a la madre Soledad como
superiora; ambos redactaron unos estatutos para la asociación y, con el apoyo
de la reina de España, Isabel II, evitaron la supresión. |
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Dos
años después de la aprobación, en octubre de 1878, madre Soledad visitó al
papa León XIII quien le puso las manos sobre la cabeza y le dijo palabras
cariñosas que la hicieron llorar. En 1875, con ayuda del obispo Orberá, fundaron una casa en Cuba. A partir de entonces
se aceleró el crecimiento de la congregación en España: Santander, Almería,
Zaragoza... De |
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A
finales de septiembre de 1887 madre Soledad cayó enferma. Al acercarse la
muerte, le pidieron su bendición. Una hermana le sostuvo la mano mientras
decía: Hijas, que tengáis paz y unión. Murió el 11 de octubre. El papa Pío
XII la beatificó el 5 de febrero de 1950 y fue canonizada por el papa Pablo
VI el 25 de enero de 1970. Cuando el Papa Pablo VI el 25 de enero de 1970, la
canonice, dirá en la homilía de ella que: “Unió una vida hecha de humildad y
de amor”. Humildad en su origen sencillo. Sus padres, un modesto matrimonio
dedicado a la industria. Había nacido en la calle Flor Baja, donde hoy se
levanta el teatro Lope de Vega, en Madrid, el 2 diciembre de 1826. |
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Pedro Sergio Antonio Donoso Brant |
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