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15 DE OCTUBRE |
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REFLEXION DESDE DE LA VIDA DE LOS
SANTOS |
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SANTA TERESA DE JESUS |
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Mientras
en el último medio siglo, la ciencia ha conseguido liberar al hombre de las
limitaciones y carencias del cerebro; la medicina, la farmacopea y el
psicoanálisis han logrado que muchos hombres superen sus enfermedades
mentales, sus traumas afectivos, sus comportamientos excéntricos ante el
estrés, o la angustia vital, el estilo de vida ha ido acrecentando los
riesgos de desequilibrio humano. La crueldad de las guerras, el creciente
terrorismo, las drogas de todos los diseños, la delincuencia juvenil, los
crímenes familiares, los abusos sexuales, las violaciones de menores, la
inseguridad ciudadana, provocan que el hombre de nuestro tiempo esté sometido
como nunca a enormes tensiones que ponen en peligro su armonía psicológica.
La higiene acabó con las pestes; las vacunas con las enfermedades
contagiosas; la técnica con la dureza del trabajo físico; pero el nuevo
estilo de vida fruto de la revolución industrial, la tecnología, la
instantaneidad, rapidez y la globalidad de las comunicaciones ha hecho del
hombre moderno un juguete vulnerable y desmadejado, en manos de esos
invisibles agresores e invasores que son el estrés, la ansiedad, la
depresión, la esquizofrenia la neurosis. Por
eso, hoy que el mundo está al borde de la locura, hace falta, más que nunca
la reflexión y el cultivo del espíritu. Tenemos necesidad de suplementos de
espíritu. Necesitamos maestros de reflexión, especialistas en interioridad,
zahoríes que enseñen a descubrir la riqueza del mundo que llevamos dentro y
que es desconocido, y que sepan guiar al hombre a descubrir que lo importante
no es el engaste de la joya, sino la joya misma. Ahí os presento a uno de
esos personajes que pueden cumplir esa misión y llenar ese vacío, y ¡cómo
descubren los que tienen un olfato cultivado y sensible ese perfume
espiritual que es capaz de amortiguar el nauseabundo hedor que emana el mundo
del tener e ignoran los que tienen atrofiado el suave olor del espíritu, el perfume
del alma, que Freud descubrió con la raíz de la
libido, que no es otra cosa que el "fomes peccati", la raíz dañada del pecado original, a la
que cargó con toda la causa de las enfermedades somáticas y hasta como motor
de todas las acciones y motivaciones humanas! |
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Ese
personaje es Santa Teresa de Jesús. De niña lee vidas de santos. Se le quedó
grabada en el alma la frase: "Para siempre". Y emprendió con su
hermanito Rodrigo un viaje a tierra de moros a que la descabezasen por
Cristo. Alma de heroína, emprendedora y conquistadora. En la adolescencia se
desvía. El excesivo trato con un primo, movió a su padre, austero y riguroso,
a internarla en el colegio de Santa María de Gracia en Ávila. Al acostarse
reza hasta que se duerme, y piensa en Y
viaja a Castellanos de |
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Se
va a Procuraba
traer a Jesucristo dentro de mí. Pero lo más hacía era leer. La salva el
recurso a El
ya recibido don de lágrimas, se hace habitual. Comenzó a tener ratos de
soledad, porque no encontró maestro de oración, aunque lo buscó durante 20
años. El mal no viene sólo de hoy, ha sido general en todas las épocas. El
Señor le hace muchas mercedes en estos principios. No comete pecados
mortales, aunque hace poco caso de los veniales. La oración de quietud y de
unión consigue que a los 24 años, tenga el mundo bajo los pies. Y sentía
lástima de los que lo seguían. “Traer a Jesucristo presente dentro de mí.
Esta era mi manera de oración”. Esto decía la santa. Representaba a Jesús en
su interior. Pero lo que más gustaba era leer. Sufre grandes sequedades en
estos 18 años y sigue perseverando. No
se atreve a hacer oración sin un libro, de no ser después de comulgar. Temía
ir a la oración sin libro, como si con mucha gente fuese a pelear. Con este
remedio -el libro- andaba consolada. Muchas veces, con sólo abrir el libro no
necesitaba más. Unas veces leía poco, otras, mucho. Conforme la merced que el
Señor me hacía. En realidad ella desde la niñez contemplaba a Cristo en el
Huerto. "Cristo en |
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Mirar
al buen Jesús. "No os pido más que le miréis... Él no os ha dejado de
mirar aunque hayáis pecado. Mirad que no está aguardando otra cosa sino que
le miremos; como le quisiereis le hallaréis. Tiene en tanto que le volvamos a
mirar que no quedará por diligencia suya" (Camino 26,3). "Como la
mujer ha de estar triste y alegre con el marido, así vosotros con el Esposo.
(Ib). Si estáis alegre,
miradle resucitado. Si estáis triste, miradle camino del huerto ¡qué
aflicción tan grande llevaba en el alma, o miradle atado a la columna,
perseguido de unos, escupido de otros, negado de sus amigos, sin nadie que
vuelva por él, helado de frío, en tanta soledad, y el uno con el otro os
podéis consolar... O miradle cargado con la cruz... Os mirará él con unos
ojos tan hermosos y piadosos, llenos de lágrimas y olvidará sus dolores por
consolar los vuestros, sólo porque os vayáis con él a consolar y volváis la
cabeza a mirarle (Camino 26,5). Habladle como amigo, esposo, padre, hermano.
Unas veces de una manera, otras de otra. Es muy buen amigo Cristo”. |
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Habla
con Él de todo: lo divino y lo humano. Todo es materia de conversación, de
oración. Es una amistad viva y comprometida. Contagia como por ósmosis, su
trato. El trato con Jesús y el trato de ella con las personas. No es posible
comprender todo el alcance y significado de la oración en Santa Teresa. Pero
tenemos algunas pistas para comprobar que la oración explica toda la razón de
ser de su existencia. Toda su vida espiritual, su nacimiento, su progreso sus
retrocesos, su plenitud, van acordes con sus niveles de oración. Sus caídas,
sus dudas, sus tiempos bajos coinciden con el abandono práctico de la
oración. Cada cristiano experimenta que esto es así. En la oración Teresa se
encuentra como el pez en el agua. Le sirve para todo: para tener paciencia en
las enfermedades, y conformidad en las adversidades; en ella aprende el amor
y el temor de Dios; encuentra fuerza para evitar los pecados y superarlos; la
oración es la puerta de todas las mercedes; en sus fundaciones, es en la
oración donde encuentra fuerza para superar resistencias y contratiempos,
murmuraciones y críticas y malas interpretaciones y sabiduría para orientarse
en las encrucijadas y carencias. Y de la oración cosecha los grandes frutos
para Al
tiempo de morir Teresa, en la huerta, al pie de la ventana de su celda, las
ramas secas de un arbolito, que nunca llevó fruto, han reventado en una
prodigiosa floración, cubriéndolo todo de armiño; ha repicado sencillamente a
gloria con las campanillas blancas y sonrosadas de sus fragantes florecillas, que llenaron el aire de perfume ¡en octubre,
y en la meseta castellana! Era un prodigio, realmente un prodigio, entre los
muchos que acaecieron... Pero el arbolito cubierto de flores con sus corolas
rientes y encendidas, tiene una connotación de doble signo: de la voz del
Esposo de los Cantares: "Levántate, amada mía, ven a mí, porque ha
pasado el invierno, y brotan flores en la vega y la viña en flor difunde
perfume"; y de la primavera de gracia que, a su muerte, dejaba la madre
en |
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Vicente
González Pérez, catedrático, enseñaba filosofía y psicología en Guernica, Vizcaya mientras estaba inmerso en el
intelectualismo y en una vida sin frenos morales. Alejado de Dios, iba a misa
sólo por acompañar a su esposa. «Tenía una buena formación religiosa pero
perdí mi fe en la universidad», explica refiriéndose a sus estudios de
Pedagogía, Psicología y Filosofía en |
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«En
el País Vasco me esperaba Dios. Allí comenzó mi conversión. Seguí preparando
la cátedra de Filosofía. Un día, estaba con un libro del filósofo francés que
tanto me encanta, Henry Bergson, y leo esta frase:
vosotros los españoles tenéis en la mística la más alta filosofía, vuestros
grandes místicos Teresa de Jesús y Juan de |
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Pedro Sergio Antonio Donoso Brant |
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