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SAN JUAN BAUTISTA Por Jesus Marti Ballester |
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EN EL SENO
DE SUS MADRES LOS NIÑOS SON PERSONAS Dos Niños no nacidos, que
ríen, cantan, santifican y son santificados en el seno de sus madres. El niño
saltó de alegría y de gozo cuando sintió la presencia del Salvador en el seno
de María. El júbilo del niño inspiró a Guido d`Arezzo a dar el nombre de las
notas musicales según la primera sílaba de los siete versos de la primera
estrofa del himno compuesto por él para la fiesta de San Juan: “Ut (cambiado
por Do) queant laxis – Resonare fibris - Mira gestorum - Famuli tuorum -
Solve polluti - Labii reatum, - Sancte Joannes”. “Para que tus maravillosas
obras puedan ser cantadas – por los labios manchados – limpia sus manchas –
San Juan”. ¡Horror!, que la alegría de Juan dando brincos en el seno de su
madre ante la presencia de otro Niño seis meses más pequeño, se convierta en
dolor, lágrimas y cánticos fúnebres en millones de niños muertos en el seno
materno, hoy mismo! NACIMIENTO
DE JUAN
"El niño iba
creciendo y su carácter se afianzaba; vivió el desierto hasta que se presentó
a Israel". Se preparó para cumplir su misión. Nosotros tantas veces
comenzamos nuestra misión profética sin haber crecido… Un director espiritual
de seminario mostraba su extrañeza por lo pronto que se desinflaban los nuevos
sacerdotes recién ordenados. No advertía que se cosecha lo que se siembra.
Ambiente competitivo de estudio, ansia de salir cuanto antes al mundo sin la
preparación adecuada. Prisa por la exigencia de cubrir los puestos canónicos.
En resumen, soldados sin instrucción, no digo teórica, sino de transformación
personal. Escaso adiestramiento en las virtudes de humildad profunda, de
caridad verdadera, de castidad luminosa y sin represión, de desprendimiento
de la vanidad, y todo lo que se supone y que no se tiene, no presagian otra
cosa que lo que ocurre que, por decirlo con brevedad, no es sino enviar a
ejercer la cirugía a internos que nunca practicaron. Urge la preparación
personal sin prisas si se busca el progreso del evangelio. LOS QUE VAN
EN PERFECCION En cambio los que van en
perfección. Tienen sus cosas en nada. No están satisfechos de sí mismos.
Tienen a todos por mejores y los cobran santa emulación. Preocupados de amar
a Dios no miran si los otros hacen o no hacen. Ven a todos mejores que ellos.
Como se tienen en poco también quieren que los demás los tengan en poco y que
los deshagan y desestimen sus cosas. Y si los alaban no lo ven merecido.
Desean que se les enseñe. Prontos a caminar por otro camino si se le mandan.
Se alegran de que alaben a los otros. No tienen ganas de decir sus cosas. En
cambio tienen gana de decir sus faltas y pecados y no sus virtudes y así se
inclinan mas a tratar su alma con quien en menos tiene sus cosas y su
espíritu. Nosotros vemos y comprobamos la eficacia de un potente motor de
coche, de un ordenador, o cualquier otro aparato mecánico, aunque no
conozcamos su mecanismo; el poder de un discurso pronunciado por una
inteligencia penetrante; la persuasión de una persona elocuente; la pintura
de una figura creada por un artista total, Rafael, Boticelli, Giotto, El
Greco, Velázquez, Zurbarán…; la maravilla permanente de Wagner, Beethoven…;
pero carecemos de antena para detectar el misterio de la gracia y de la
operación de Dios a través de un hombre santo. No lo distinguimos. Es
misterioso, pero existe. Y de él depende la extensión mayor o menor del Reino
de Dios. Extensión que no es algo abstracto sino muy concreto y apreciable en
nuestra acción o en nuestro silencio: una palabra ungida que pega fortaleza;
un párrafo leído que hace pensar y decidir; una actitud silenciosa que
pacifica. El reino va creciendo así como la semilla enterrada, como el grano
que se pudre en el surco y germina lentamente pero inevitablemente; como el
rocío que vivifica y alegra el despertar de la mañana. ¡Qué hermosura de
misión la que nos ha encargado Jesús y fecunda con su Espíritu Santo! JUAN SE
PREPARA Y EVANGELIZA
Gritaba palabras
encendidas, llenas de esperanzas y de anatemas, de consuelos y de terrores.
Su ademán avasallador impresionante, su austeridad evidente, y su mirada
taladrante ejercían una fuerza magnética. Ante aquella voz, Israel se
conmueve, renace una aurora de salvación, se aviva la fe en El Señor Salvador,
y las gentes llegan a escuchar sus palabras. Y comienza a cumplir su misión
de precursor. Anuncia el cumplimiento de las profecías y predice la próxima
venida de Cristo. Es un formidable predicador. Los israelitas piadosos
empiezan a ver en él esperanza, y los doctores del Templo discuten acerca de
sus anuncios misteriosos. Aturdidos por aquella palabra de fuego, sus oyentes
le preguntaban: "¿Qué debemos hacer para salvarnos?". "Que el
que tiene dos túnicas dé una a quien anda desnudo, y que el que tiene pan lo
reparta con el que tiene hambre” Lc 3,10. Bill Gates, con su 10 billones de
fortuna, quedaría impresionado al lado de los niños hambrientos y moribundos,
devorados por las moscas y por las cucarachas en el tercer mundo, y en los
suburbios del cuarto. Y con él, todos los magnates del mundo, epulones
despiadados, empeñados en catalogarse entre los más ricos del cementerio, que
se adjudican la parte leonina de la tarta, aunque Lázaro se muera esperando
las migajas de sus despilfarros. PREDICA CON
AUTORIDAD Con los fariseos, llegan
los publicanos, los soldados y las prostitutas: "No exijáis más de lo
justo". "No sigáis las concupiscencias de la carne". "No
calumniéis; contentaos con vuestra paga". Un día aparece entre la multitud
un joven que llega de las montañas de Galilea. Juan le mira y se turba: es
El. El Salvador presentido y anunciado, el Esposo que iluminaba su alma en el
desierto; el beldador que lanza al viento el trigo y la paja, para congregar
la mies escogida; el amigo deseado, en quien pensaba cuando decía al pueblo:
"Yo os bautizo en agua, pero en medio de vosotros hay uno más poderoso
que yo; El os bautizará en Espíritu Santo y fuego". Juan ha presentido
su venida. Es pariente suyo, pero no le conoce; no le conoce, pero en el
fondo de su ser ha oído una voz: “Aquél sobre cuya cabeza vieras descender al
Espíritu Santo, es el Deseado de las naciones.” Y al ver ahora cómo se acerca
en la cola de los pecadores a la orilla, se siente humillado, y sobrecogido
de admiración le dice con ternura transfigurada, con el corazón estremecido
de amor -: "Soy yo quien debe ser bautizado por ti". El Galileo
insiste; inclina su cabeza, porque hay que cumplir toda justicia; el agua
resbala sobre el cuerpo virginal de Cristo, la mano del Bautista toca su
frente, se abre el cielo, baja el Espíritu y resuena la voz del Padre:
"Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo mis complacencias". Al
arrodillarse delante de Juan, Jesús le califica: "Entre los nacidos de
mujer, no ha nacido otro más grande que Juan el Bautista". NECESARIO
PARA Todo cristiano tiene
obligación de dar testimonio de su fe y de difundirla por todo el mundo por
exigencia del bautismo que nos incorpora a Cristo resucitado. Deber que
comporta una alegría profunda por participar en el proyecto de Dios en La difusión del mensaje
cristiano se enfrenta a la oposición de un ambiente indiferente y hostil.
Aunque las raíces de la Modernidad son cristianas, la evolución de la cultura
contemporánea se ha alejado de los principios cristianos. Hay en España un
intento de “descristianización” de la sociedad, que se percibe en algunas
actitudes del actual Gobierno hacia La presencia de la
religión entre los jóvenes, es decreciente y alarmante. Buscan
deliberadamente la exclusión del sentido religioso y de la presencia de Dios
en la vida pública. Lo religioso debe quedar para la vida privada, y la
manifestación de fe se considera facha, ignorancia, o dogmatismo. Hay que
retroceder hasta la cultura paleocristiana en el ambiente pagano para
encontrar una situación semejante en la historia europea. La verdad se caricaturiza
y falsea. Se pretende imponer unos valores falsos. Y con el señuelo de la
autenticidad, la autonomía personal y la libertad, se niega la objetividad de
la verdad y del bien. Se impone el individualismo egoísta, el materialismo,
el relativismo moral, el cientificismo y el utilitarismo. Se destruyen los
fundamentos de la justicia, la libertad, la dignidad, la fraternidad y la
solidaridad, y se lamento la pérdida de los valores cuyos pilares se
quebrantan. Sólo queda la
satisfacción de las inclinaciones subjetivas y pasajeras. La idea de una
moral personal, más allá de las convicciones mayoritarias o dominantes, o la
de la existencia de deberes del hombre para consigo mismo, resulta casi
ininteligible o es recibida con sonrisas desdeñosas. Es una cultura ajena al
cristianismo y a toda forma de espiritualidad y aún de verdadera cultura
superior. El hecho cristiano apenas ocupa lugar en la realidad política y
cultural, tanto en la mayoría de los medios de comunicación, como en su
influencia en la legislación y en las instituciones. Entre la fe cristiana y
la cultura dominante hay un abismo. El reto para los cristianos consiste en
la evangelización del ambiente social y en contribuir a propagar no sólo la
moral sino una forma religiosa de vida. Pero hay que ser consciente de que no
puede convertir a los demás quien no se ha convertido en su raíz personal,
cumpliendo la esencia del ser cristiano que es aceptar la verdad, que es
Jesús: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”. Cristo no anunció un mero
mensaje moral ni menos un programa de reforma política y social, sino un
mensaje de salvación, de Vida Eterna, por el cumplimiento del mandato del
amor. La fe en Cristo y su mensaje de salvación entraña una nueva cultura y
una nueva forma de vida. Juan Pablo II describió
las consecuencias culturales y sociales del rechazo de la Encarnación:
“Cuando se excluye o se niega a Cristo se reduce nuestra visión del sentido
de la existencia humana, la esperanza da paso a la desesperación y la alegría
a No hay otra forma de
enseñar una forma de vida que por el ejemplo. La educación, y la evangelización
es una forma de educación, no es posible sin JUAN BAUTISTA
ES EL LAZO CON EL NUEVO TESTAMENTO Juan Bautista, Profeta al
estilo de los del Antiguo Testamento, lazo de unión entre el Antiguo y el
Nuevo, con el espíritu de Elías y la palabra de fuego de Pablo. Con el mismo
valor que el uno y el otro será mártir de su deber y pregonero del reino; y
rodará su cabeza, y su cuerpo disminuirá, para que Aquél a quien ha
bautizado, crezca al ser elevado en la cruz, y morirá sin haber visto el
triunfo del reino que anuncia: "A El le toca crecer; a mí menguar".
Después de su primer
encuentro con Jesús, le vio otra vez caminando por la orilla del Jordán. Su
cuerpo se estremeció con un amor apasionado, sus ojos se llenaron de
compasión y de ternura, y dijo a sus discípulos: "Este es el Cordero de
Dios, que quita los pecados del mundo". Discierne bien, él valeroso,
pero apasionado, Jesús Cordero lleno de mansedumbre. Dos hermanas de Y explica el sentido de
su misión, en la imagen del Esposo utilizada por los profetas Oseas,
Jeremías, Isaías, y por el Cantar de los Cantares. Jesús será, lo que ha sido
Yahvé para el pueblo escogido. Juan sólo es el amigo; pero la gloria de Aquel
en quien ha puesto su amor, le hace plenamente feliz: "El amigo ve a su
amigo y se goza al oír la voz del Esposo, y por esto mi alegría es perfecta".
Es así como Juan, el asceta austero en vestidos y en comida, nos descubre el
más tierno y dulce de los atributos de Cristo, el de Esposo. Pero, para
recibir al Esposo, hay que vestirse con el traje de boda y por eso proclama LOS
EVANGELIOS Son su fuente principal, con sus modalidades
características. Lucas narra las circunstancias del nacimiento del Precursor,
de su ministerio y de su muerte. Mateo dice lo que Lucas sobre el ministerio
público de Juan, pero nada del comienzo de su vida. Marcos no nos dice nada
nuevo. Juan da el testimonio de Juan tras el bautismo de Jesús. Algunos
pasajes de loa Hechos, 13, 24; 19, 1-6 le citan indirectamente. Sólo el
profano Josefo relata en su Antigüedades Judías (XVIII, V, 2); su juicio,
sobre EL NIÑO
CRECIA Dice Lucas del niño Juan que "el niño crecía y
su espíritu se fortalecía; vivió en los desiertos hasta el día de su
manifestación a Israel" (1, 80). Una vieja tradición a DESPUES DE
30 AÑOS Tras un periodo de treinta años, Juan vivió en el
desierto como un anacoreta; ahora va a entregar su mensaje al mundo. "En
el año decimoquinto del imperio de Tiberio César... fue dirigida
SOBRESALTO
DE ZACARIAS Los fieles expectantes le
vieron con el rostro desencajado. Había oído al ángel: "No temas,
Zacarías, que tu oración ha sido escuchada; tu mujer, Isabel, te dará un
hijo, y le pondrás por nombre Juan. Será grande a los ojos del Señor, y se
llenará de Espíritu Santo ya en el seno de su madre". Era una noticia
demasiado grande y demasiado hermosa y venturosa: "¿Cómo conoceré
esto?". El ángel le dijo: "Yo soy Gabriel, uno de los espíritus que
asisten delante de Dios. Pues, mira, te vas a quedar mudo y no podrás hablar
hasta el día en que todo esto se cumpla” (Lc 1,13). Y Zacarías quedó mudo por
su falta de fe: "por no haber creído estas palabras, que se cumplirán a
su tiempo". El no creer no impide que se cumpla el mensaje, pero el que
no cree, se queda sin el gozo de la promesa creída y esperada. EN EL SENO
DE SUS MADRES LOS NIÑOS SON PERSONAS Dos Niños no nacidos, que
ríen, cantan, santifican y son santificados en el seno de sus madres. El niño
saltó de alegría y de gozo cuando sintió la presencia del Salvador en el seno
de María. El júbilo del niño inspiró a Guido d`Arezzo
a dar el nombre de las notas musicales según la primera sílaba de los siete
versos de la primera estrofa del himno compuesto por él para la fiesta de San
Juan: “Ut (cambiado por Do) queant
laxis – Resonare fibris -
Mira gestorum - Famuli tuorum - Solve polluti - Labii reatum, - Sancte Joannes”. “Para que tus maravillosas obras puedan ser
cantadas – por los labios manchados – limpia sus manchas – San Juan”.
¡Horror!, que la alegría de Juan dando brincos en el seno de su madre ante la
presencia de otro Niño seis meses más pequeño, se convierta en dolor,
lágrimas y cánticos fúnebres en millones de niños muertos en el seno materno,
hoy mismo! "El niño iba
creciendo y su carácter se afianzaba; vivió el desierto hasta que se presentó
a Israel". Se preparó para cumplir su misión. Nosotros tantas veces
comenzamos nuestra misión profética sin haber crecido… Un director espiritual
de seminario mostraba su extrañeza por lo pronto que se desinflaban los
nuevos sacerdotes recién ordenados. No advertía que se cosecha lo que se
siembra. Ambiente competitivo de estudio, ansia de salir cuanto antes al
mundo sin la preparación adecuada. Prisa por la exigencia de cubrir los
puestos canónicos. En resumen, soldados sin instrucción, no digo teórica,
sino de transformación personal. Escaso adiestramiento en las virtudes de
humildad profunda, de caridad verdadera, de castidad luminosa y sin
represión, de desprendimiento de la vanidad, y todo lo que se supone y que no
se tiene, no presagian otra cosa que lo que ocurre que, por decirlo con
brevedad, no es sino enviar a ejercer la cirugía a internos que nunca
practicaron. Urge la preparación personal sin prisas si se busca el progreso
del evangelio. NO SE PUEDE
EVANGELIZAR SIN ESTAR EVANGELIZADO
Por su presunción: hacen
muchas promesas y cumplen pocas. Desean que los demás comprendan su espíritu
y para esto hacen muestras de movimientos, gestos, suspiros y otras
ceremonias. Se complacen en que se enteren de esto y tienen verdadera codicia
de que se sepa. Llenos de envidias e inquietudes. Disimulan sus pecados en el
confesionario. Tienen en poco sus faltas. Se entristecen por ellos, pensando
que ya habían de ser santos. Se enfadan consigo mismos con impaciencia, con
deseos de que Dios les quite sus pecados no por Dios, sino para estar
tranquilos. Con lo que se harían más soberbios y presuntuosos. Son enemigos
de alabar a los demás, y muy amigos de que los alaben a ellos, buscando óleo
por defuera... LOS QUE VAN
EN PERFECCION En cambio los que van en
perfección. Tienen sus cosas en nada. No están satisfechos de sí mismos.
Tienen a todos por mejores y los cobran santa emulación. Preocupados de amar
a Dios no miran si los otros hacen o no hacen. Ven a todos mejores que ellos.
Como se tienen en poco también quieren que los demás los tengan en poco y que
los deshagan y desestimen sus cosas. Y si los alaban no lo ven merecido.
Desean que se les enseñe. Prontos a caminar por otro camino si se le mandan.
Se alegran de que alaben a los otros. No tienen ganas de decir sus cosas. En
cambio tienen gana de decir sus faltas y pecados y no sus virtudes y así se
inclinan mas a tratar su alma con quien en menos tiene sus cosas y su
espíritu. Nosotros vemos y comprobamos la eficacia de un potente motor de
coche, de un ordenador, o cualquier otro aparato mecánico, aunque no
conozcamos su mecanismo; el poder de un discurso pronunciado por una
inteligencia penetrante; la persuasión de una persona elocuente; la pintura
de una figura creada por un artista total, Rafael, Boticelli,
Giotto, El Greco, Velázquez,
Zurbarán…; la maravilla permanente de Wagner, Beethoven…; pero
carecemos de antena para detectar el misterio de la gracia y de la operación
de Dios a través de un hombre santo. No lo distinguimos. Es misterioso, pero
existe. Y de él depende la extensión mayor o menor del Reino de Dios.
Extensión que no es algo abstracto sino muy concreto y apreciable en nuestra
acción o en nuestro silencio: una palabra ungida que pega fortaleza; un
párrafo leído que hace pensar y decidir; una actitud silenciosa que pacifica.
El reino va creciendo así como la semilla enterrada, como el grano que se
pudre en el surco y germina lentamente pero inevitablemente; como el rocío
que vivifica y alegra el despertar de la mañana. ¡Qué hermosura de misión la
que nos ha encargado Jesús y fecunda con su Espíritu Santo! PREDICA CON
AUTORIDAD Con los fariseos, llegan
los publicanos, los soldados y las prostitutas: "No exijáis más de lo
justo". "No sigáis las concupiscencias de la carne". "No
calumniéis; contentaos con vuestra paga". Un día aparece entre la
multitud un joven que llega de las montañas de Galilea. Juan le mira y se
turba: es El. El Salvador presentido y anunciado, el Esposo que iluminaba su
alma en el desierto; el beldador que lanza al
viento el trigo y la paja, para congregar la mies escogida; el amigo deseado,
en quien pensaba cuando decía al pueblo: "Yo os bautizo en agua, pero en
medio de vosotros hay uno más poderoso que yo; El os bautizará en Espíritu
Santo y fuego". Juan ha presentido su venida. Es pariente suyo, pero no
le conoce; no le conoce, pero en el fondo de su ser ha oído una voz: “Aquél
sobre cuya cabeza vieras descender al Espíritu Santo, es el Deseado de las
naciones.” Y al ver ahora cómo se acerca en la cola de los pecadores a la
orilla, se siente humillado, y sobrecogido de admiración le dice con ternura
transfigurada, con el corazón estremecido de amor -: "Soy yo quien debe
ser bautizado por ti". El Galileo insiste; inclina su cabeza, porque hay
que cumplir toda justicia; el agua resbala sobre el cuerpo virginal de Cristo,
la mano del Bautista toca su frente, se abre el cielo, baja el Espíritu y
resuena la voz del Padre: "Este es mi Hijo muy amado, en quien tengo mis
complacencias". Al arrodillarse delante de Juan, Jesús le califica:
"Entre los nacidos de mujer, no ha nacido otro más grande que Juan el
Bautista". NECESARIO
PARA Todo cristiano tiene
obligación de dar testimonio de su fe y de difundirla por todo el mundo por
exigencia del bautismo que nos incorpora a Cristo resucitado. Deber que
comporta una alegría profunda por participar en el proyecto de Dios en La difusión del mensaje
cristiano se enfrenta a la oposición de un ambiente indiferente y hostil.
Aunque las raíces de la Modernidad son cristianas, la evolución de la cultura
contemporánea se ha alejado de los principios cristianos. Hay en España un
intento de “descristianización” de la sociedad, que
se percibe en algunas actitudes del actual Gobierno hacia La presencia de la
religión entre los jóvenes, es decreciente y alarmante. Buscan
deliberadamente la exclusión del sentido religioso y de la presencia de Dios
en la vida pública. Lo religioso debe quedar para la vida privada, y la
manifestación de fe se considera facha, ignorancia, o dogmatismo. Hay que
retroceder hasta la cultura paleocristiana en el ambiente pagano para
encontrar una situación semejante en la historia europea. La verdad se
caricaturiza y falsea. Se pretende imponer unos valores falsos. Y con el
señuelo de la autenticidad, la autonomía personal y la libertad, se niega la
objetividad de la verdad y del bien. Se impone el individualismo egoísta, el
materialismo, el relativismo moral, el cientificismo y el utilitarismo. Se
destruyen los fundamentos de la justicia, la libertad, la dignidad, la
fraternidad y la solidaridad, y se lamento la pérdida de los valores cuyos
pilares se quebrantan. Sólo queda la satisfacción
de las inclinaciones subjetivas y pasajeras. La idea de una moral personal,
más allá de las convicciones mayoritarias o dominantes, o la de la existencia
de deberes del hombre para consigo mismo, resulta casi ininteligible o es
recibida con sonrisas desdeñosas. Es una cultura ajena al cristianismo y a
toda forma de espiritualidad y aún de verdadera cultura superior. El hecho
cristiano apenas ocupa lugar en la realidad política y cultural, tanto en la
mayoría de los medios de comunicación, como en su influencia en la
legislación y en las instituciones. Entre la fe cristiana y la cultura
dominante hay un abismo. El reto para los cristianos consiste en la
evangelización del ambiente social y en contribuir a propagar no sólo la
moral sino una forma religiosa de vida. Pero hay que ser consciente de que no
puede convertir a los demás quien no se ha convertido en su raíz personal,
cumpliendo la esencia del ser cristiano que es aceptar la verdad, que es
Jesús: “Yo soy el camino, la verdad y la vida”. Cristo no anunció un mero
mensaje moral ni menos un programa de reforma política y social, sino un
mensaje de salvación, de Vida Eterna, por el cumplimiento del mandato del
amor. La fe en Cristo y su mensaje de salvación entraña una nueva cultura y
una nueva forma de vida. Juan Pablo II describió
las consecuencias culturales y sociales del rechazo de la Encarnación:
“Cuando se excluye o se niega a Cristo se reduce nuestra visión del sentido
de la existencia humana, la esperanza da paso a la desesperación y la alegría
a No hay otra forma de
enseñar una forma de vida que por el ejemplo. La educación, y la
evangelización es una forma de educación, no es posible sin JUAN
BAUTISTA ES EL LAZO CON EL NUEVO TESTAMENTO Juan Bautista, Profeta al
estilo de los del Antiguo Testamento, lazo de unión entre el Antiguo y el
Nuevo, con el espíritu de Elías y la palabra de fuego de Pablo. Con el mismo
valor que el uno y el otro será mártir de su deber y pregonero del reino; y
rodará su cabeza, y su cuerpo disminuirá, para que Aquél a quien ha
bautizado, crezca al ser elevado en la cruz, y morirá sin haber visto el
triunfo del reino que anuncia: "A El le toca crecer; a mí menguar".
Después de su primer
encuentro con Jesús, le vio otra vez caminando por la orilla del Jordán. Su
cuerpo se estremeció con un amor apasionado, sus ojos se llenaron de
compasión y de ternura, y dijo a sus discípulos: "Este es el Cordero de
Dios, que quita los pecados del mundo". Discierne bien, él valeroso,
pero apasionado, Jesús Cordero lleno de mansedumbre. Dos hermanas de Y explica el sentido de
su misión, en la imagen del Esposo utilizada por los profetas Oseas, Jeremías, Isaías, y por el Cantar de los Cantares.
Jesús será, lo que ha sido Yahvé para el pueblo escogido. Juan sólo es el
amigo; pero la gloria de Aquel en quien ha puesto su amor, le hace plenamente
feliz: "El amigo ve a su amigo y se goza al oír la voz del Esposo, y por
esto mi alegría es perfecta". Es así como Juan, el asceta austero en
vestidos y en comida, nos descubre el más tierno y dulce de los atributos de
Cristo, el de Esposo. Pero, para recibir al Esposo, hay que vestirse con el
traje de boda y por eso proclama JUAN
BAUTIZA Juan los bautizaba en el Jordán, "diciendo que
el bautismo era bueno, no tanto para liberar de ciertos pecados [Sto. Tomás,
"Summ. Theol.·, III, A.XXXVIII, a. 2 y 3]
como para purificar el cuerpo, estando ya el alma limpia de sus corrupciones
por la justicia" (Josefo, "Antig.",
XVIII, V, VII). Por eso fue apodado "el Bautista" incluso por
Cristo, Mt 11,11; por sus propios discípulos, Luc
7, 20; por Herodes, Mat 14, 2; por Herodías, Mt 14, ). Aun así su derecho a bautizar fue cuestionado por
algunos (Jn 1, 25); los fariseos y letrados rehusaron someterse a esta
ceremonia, porque el bautismo, sólo estaba relacionado con el Mesías (Ez 36,
25; Zac 13, 1, etc.), Elías, y el profeta del que
se habla en el Dt 18, 15. EN EL
JORDAN El escenario del ministerio del Precursor era el
valle del Jordán (Luc 3, 3), el desierto (Mc 1, 4).
En Betania (Jn 1, 28) "al otro lado del Jordán" (Jn 1, 28).. Jesús vino de Galilea al Jordán a ser bautizado por él.
Puede preguntarse, "el que no cometió pecado" (I Ped, 2, 22) buscaría "el bautismo de conversión para
el perdón de los pecados" de Juan (Luc 3, 3).
Los Padres de ¿POR QUÉ
BAUTIZAS? Tras su bautismo, mientras Jesús estaba predicando
por las ciudades de Galilea, yendo a Judea sólo para las fiestas, Juan
continuó su ministerio en el valle del Jordán. "Los judíos enviaron
sacerdotes y levitas a preguntarle: ¿Quién eres tú? Él confesó, y no negó;
confesó: Yo no soy el Cristo. Y le preguntaron: ¿Qué, pues? ¿Eres tú Elías?
Él dijo: No lo soy ¿Eres tú el profeta? Respondió: No. Entonces le dijeron:
¿Quién eres, pues, para que demos respuesta a los que nos han enviado? ¿Qué
dices de ti mismo? Dijo él: Yo soy Entre los muchos oyentes que rodeaban a San Juan,
algunos, más conmovidos por su doctrina, permanecieron con él, formando un
grupo de discípulos. A estos exhortaba a ayunar (Mc 2, 18), a estos enseñaba
formas especiales de oración (Lc 5, 33; 11, 1).Eran según El Precursor aparece de nuevo en escena, y aún está
predicando y bautizando a orillas del Jordán (Jn 3, 23). Jesús había reunido
a su alrededor un séquito de discípulos, y vino "a Judea; y allí se
estaba con ellos y bautizaba" (Jn 3) - "aunque no era Jesús mismo
el que bautizaba, sino sus discípulos" (Jn 4, 2) - "Se suscitó una
discusión entre los discípulos de Juan y los judíos acerca del valor de ambos
bautismos. Los discípulos de Juan fueron a él: "Rabbí,
el que estaba contigo al otro lado del Jordán, aquel de quien diste
testimonio, está bautizando y todos se van con él" (Jn 3, 26).
Indudablemente querían decir que Jesús debería ceder ante Juan que le había
recomendado, y que, al bautizar, estaba usurpando los derechos de Juan.
"Juan respondió: Nadie puede arrogarse nada si no se le ha dado del
cielo. Vosotros mismos sois testigos de que dije: Yo no soy el Cristo, sino
que he sido enviado delante de él. El que tiene a HERODES
ANTIPAS Perea y Galilea formaban Juan, en su prisión, era asistido por sus discípulos,
que le mantenían en contacto con los acontecimientos. Así se enteró de las
maravillas efectuadas por Jesús. ¿UNA CAÑA
AGITADA POR EL VIENTO? Dijo Jesús: " ¿Qué salisteis a ver en el
desierto? ¿Una caña agitada por el viento?" -"¿Qué salisteis a ver,
si no? ¿Un hombre vestido con ropas elegantes? Los que visten magníficamente
y viven con molicie están en los palacios. Entonces, ¿qué salisteis a ver?
¿Un profeta? Sí, os lo aseguro, y más que un profeta. Este es de quien está
escrito: He aquí que yo envío mi mensajero delante de ti, el cual te
preparará por delante el camino. Os digo: Entre los nacidos de mujer no hay
ninguno más grande que Juan el Bautista" (Lc 7, 24-28). Y a
continuación, Jesús señaló EL BAILE DE
SALOME San Juan languideció durante algún tiempo en Maqueronte, pero ECOS DE SU
VOZ “TÚ CIÑETE
LOS LOMOS, PONTE EN PIE Y DILES LO QUE YO TE MANDO” (JEREMÍAS 1,17) La semejanza de Juan Bautista con Jeremías es muy
clara. Por eso la liturgia lee hoy al profeta. Jeremías, como Juan, elegido
en el seno materno antes de nacer: “Antes de formarte en el vientre te escogí, antes de salir del seno materno
te consagré y te nombré profeta” le ha dicho claramente el Señor. También
Juan fue elegido y anunciado a su padre Zacarías como profeta: “Y tú, niño, serás
profeta del Altísimo”, decimos cada día en el Benedictus, refiriéndonos a
Juan. El profeta no lo es porque predice acontecimientos
futuros, que a veces también, sino porque sean futuros o presentes los dice
en nombre de otro, de Dios. Porque se
trata de hablar, Jeremías objeta que
no sabe hablar. Pero Dios le dice que hablará por él, que estará con él, que
pondrá las palabras suyas en su boca. ¿Cómo, sino, podrá hacer frente a
tantos enemigos que le van a odiar a muerte? Es lo mismo que le va
a ocurrir a Juan Bautista frente a los poderosos de este mundo, a
quienes tiene que decir lo que Dios le manda, sin tenerles miedo. “El que
dice las verdades, pierde las amistades”. Por miedo a perder las amistades, y
los puestos, se callan muchas verdades, sobre todo cuando afectan esas
verdades a los que tienen el poder de postergarte, de enviarte al ostracismo,
de dejar que se pudra ahí en ese ambiente hostil el que tuvo la osadía, la
valentía, de decir lo que era necesario para el bien de la comunidad, de Jesus Marti
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