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DIA: 10 ORACION El Inmenso Padre sufre, la Mano blanda del Hijo sufre indeciblemente
el Toque delicado del Espíritu sufre misteriosamente, María sufre
indeciblemente viendo, a la humanidad, samaritana caída, y nosotros estamos
esperando a que ellos lleven la carga y nos saquen las castañas del fuego sin
tocar nosotros ni con la punta del dedo la parte de nuestra cruz que
configura el misterio de la Iglesia y que es nuestra vocación de santidad.
María, ayúdanos a despertar del letargo y a bregar mar adentro, como murió pidiéndonos
Juan Pablo II que sí supo cargar con su cruz hasta la muerte, sumergiendo al
mundo en el conocimiento de la Cruz y del amor de la Virgen, tanto más
exaltada, cuanto más abundantes, amargos y angustiosos, la atormentaron sus
dolores. Y viaja junto a Benedicto XVI en su camino hacia la Aparecida del
gran Brasil, para que aquella Iglesia florecida de promesas arrastre en
frutos a la Iglesia envejecida de Europa y del mundo entero. Amen JESUS MARTI BALLESTER |