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DIA: 25 ORACION MIRADA OMNIPRESENTE ¡Qué hermosa eres, mi amada, qué hermosa eres! Tus ojos de paloma, por entre el velo; tu pelo es un rebaño de cabras descolgándose por las laderas de Galaad. Son tus dientes un rebaño esquilado recién salido de bañar… Tus labios son cinta escarlata, y tu hablar, melodioso; tus sienes, entre el velo, son dos mitades de granada. Es tu cuello la torre de David, construida con sillares. Son tus pechos dos crías mellizas de gacela paciendo entre azucenas. Mientras sopla la brisa y se alargan las sombras me voy al monte de la mirra, iré por la colina del incienso, ¡Toda eres hermosa, amada mía, y no hay en ti defecto! (Cantar de los Cantares 4, 1-7) En tu presencia me siento amparado, si miro tu rostro quedo embelesado; te eligió el Señor para Madre eres Madre, Madre, Madre ... Nos llevas en tu seno y alimentas con tu vida que tu recibes del Hijo, nuestro Hermano; ¡Madre! No estamos nunca solos; tu Corazón oceánico se abre y se multiplica, como una rosa de oro, o un tulipán granate. Te miro hermosa, limpia, inocente, perfumada ¡qué bella te veo, Esposa! ¡cuánta gracia derramada en tu ser ingenuo, santo para que tus rosas blancas las repartas con tus hijos, con nosotros! ¡Oh! ¡qué bella es María! Caer en su corazón de fuego, caricia celestial, entusiasmo radiante, mirada omnipresente de Madre. JESUS MARTI BALLESTER |