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DIA: 29 ORACION A !a Virgen María Como hoy estaba abandonado de todos como la vida, ese amarillo pus que sale del hastío de la ilusión que lentamente
se pudre de la horrible sombra de la cárdena
donde nuestra húmeda ortandad se condensa, goteaba en m sueño, medidora del sueño, segundo tras segundo. Como el veneno ya me llegaba al corazón. mi corazón rompió en un grito. y era tu nombre - Virgen María, medre, (Treinta años hace que no te invocaba.) No yo no sé quien eres pero eres una gran ternura. No sé lo que es la caricia de la primavera cuando la siento subir como una turbia marea de mosto. ni sé lo que es el pozo del sueño cuando mis manos y mis pies con delicia se anegan. y, hundiéndose, aún palpan el agua cada vez más humanamente profunda. No. yo no sé quién eres, pero tú eres luna grande de enero que sin rumor nos besa primavera surgente como el amor en junio dulce sueño en el que nos hundimos agua tersa que embebe con trémula avidez la vegetal célula joven, matriz eterna donde el amor palpita, madre, madre. Qué dulce sueño en tu regazo, madre. soto seguro y verde entre corrientes rugidoras, alto nido colgante sobre el pinar cimero, nieve en quien Dios se posa como el aire de estio,
en un enorme beso azul. oh tú, primera y extrañisima creación de su
amor. Déjame ahora que te sienta humana, madre de carne sólo, igual que te pintaron tus más tiernos amantes; déjame que contemple, tras tus ojos bellísimos, los ojos apenados de mi madre terrena permiteme que piense que posas un instante esa divina carga y me tiendes los brazos, y me acunas en tus brazos, acuñas mi dolor. hombre que lloro. Virgen Maria, madre, dormir quiero en tus brazos hasta que en Dios despierte. DAMASO ALONSO Eso quiero yo, dormir en tus brazos pacificado y seguir durmiendo en
vela hasta que Dios me despierte. Y eso te pido para todos los que más amo, ahora que estoy preparando
el aniversario de mis sesenta años de sacerdocio, desarrollado bajo tu manto
materno JESUS MARTI BALLESTER |