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SAN JOSE
DE CUPERTINO 18 DE SEPTIEMBRE DE 2008 Autor:
Padre Jesús Martí Ballester FAMILIA
POBRE José nació en 1603 en el pequeño pueblo italiano de
Cupertino. De familia pobre de solemnidad, el niño nació en un pobre
cobertizo junto a la casa, porque su padre, humilde carpintero, había sido
embargado por el propietario de su casa. AL MORIR
SU PADRE La madre, ante la situación de extrema pobreza en
que vive, trataba con aspereza al pobre niño y creció debilucho y distraído.
Se olvidaba hasta de comer. A veces pasaba por las calles con la boca abierta
mirando tristemente a la gente, y los vecinos le llamaban el
"Boquiabierta". Las gentes lo despreciaban y lo creían poca cosa.
Pero lo que no sabían era que era extraordinariamente fervoroso y su oración
era muy agradable a Dios, que va a corresponder con maravillas de su mano. SIEMPRE
DESPEDIDO Un despistado chalado. A los 17 años quiso entrar
franciscano pero no lo admitieron. Tampoco los capuchinos, porque aunque lo
recibieron como lego, pero a los ocho meses lo expulsaron por ser tan
distraído. Se le caían los platos en el refectorio. Se le olvidaban los
trabajos. Como si siempre pensara en otras cosas. Al verse desechado, José buscó refugio en casa de
un familiar suyo que era rico, pero él declaró que este joven "no servía
para nada", y lo despidió. Y tuvo que volver a la miseria y al desprecio
de su casa. La madre no se alegró de su llegada, y para deshacerse de le rogó
a un pariente franciscano, para que recibieran al muchacho como mandadero en
el convento de los franciscanos. EL CAMBIO Cambio inesperado. En José se obró un cambio que
nadie había imaginado. Lo recibieron los padres como obrero y lo pusieron a
trabajar en el establo y empezó a desempeñarse con notable destreza en todos
los oficios que le encomendaban. Pronto con su humildad y su amabilidad, con
su espíritu de penitencia y su amor por la oración, se fue ganando la estima
y el aprecio de los religiosos, y en 1625, por votación unánime de toda la
comunidad, fue admitido como religioso franciscano. A
ESTUDIAR, ¿QIEN LO HUBIERA DICHO? Coincidencias agradables. Lo pusieron a estudiar
para prepararse al sacerdocio, pero en los exámenes se trababa y no era capaz
de responder. Llegó uno de los exámenes finales y el pobre Fray José sólo
sabía una frase del evangelio que era capaz de explicar completamente bien:
"Bendito el fruto de tu vientre Jesús". Estaba asustadísimo, pero
al empezar el examen, un examinador dijo: "Voy a abrir el evangelio, y
la primera frase que salga, será la que habrás de explicar". Y salió la
única frase que el Cupertino se sabía perfectamente: "Bendito sea el
fruto de tu vientre". Las trazas de Dios, en el examen definitivo deciden
que lo ordenen. Y los primeros diez que examinó el obispo respondieron tan
maravillosamente todas las preguntas, que el obispo suspendió el examen
diciendo: "¿Para qué seguir examinando a los demás si todos se
encuentran muy preparados. José de Cupertino, temblaba de miedo por si lo
suspendían. Y se libró del suspenso por casualidad. TANTO LOS
DESPISTES DE ANTES COMO LAS COINCIDENCIAS Quedaron conocidas después de conocer su vida como
cosas de la Providencia de de Dios. Fuertes penitencias. Ordenado sacerdote
en 1628, se dedicó a tratar de ganar almas por medio de la oración y de la
penitencia. Sabía que no tenía cualidades especiales para predicar ni para
enseñar, pero entonces suplía estas deficiencias ofreciendo grandes
penitencias y muchas oraciones por los pecadores. Jamás comía carne ni bebía
ninguna clase de licor Ayunaba a pan y agua muchos días. Se dedicaba con gran
esfuerzo y consagración a los trabajos manuales del convento (que era para lo
único que se sentía capacitado). SUS
EXTASIS. Desde el día de su ordenación sacerdotal su vida
fue una serie no interrumpida de éxtasis, curaciones milagrosas y sucesos
sobrenaturales en un grado tal que no se conocen en semejante cantidad en
ningún otro santo. Bastaba que le hablaran de Dios o del cielo, para qué se
volviera insensible a lo que sucediera a su alrededor. Ahora se explicaban
por que de niño andaba tan distraído y con la boca abierta. Un domingo,
fiesta del Buen Pastor, se encontró un corderito, lo echó al hombro, y al
pensar en Jesús Buen Pastor, se fue elevando por los aires con cordero y
todo. CARIÑO DE
LOS ANIMALES Los animales sentían por él un especial cariño.
Pasando por un campo, se ponía a rezar y las ovejas se iban reuniendo a su
alrededor y escuchaban muy atentas sus oraciones. Las golondrinas en grandes
bandadas volaban alrededor de su cabeza y lo acompañaban por cuadras y
cuadras. LOS 70
ÉXTASIS. Los éxtasis son un estado de elevación del alma hacia
lo sobrenatural, durante lo cual la persona se libra momentáneamente del
influjo de los sentidos, ni oye, ni siente, para dedicarse a contemplar lo
que pertenece a la divinidad. La palabra éxtasis significa en griego: ser
transportado hacia lo sobrenatural. San José de Cupertino quedaba en éxtasis
con mucha frecuencia durante la santa Misa, o cuando estaba rezando los
Salmos de la S. Biblia. Durante los 17 años que estuvo en el convento de
Grotella, sus compañeros de comunidad presenciaron 70 éxtasis de este santo.
El más famoso sucedió cuando diez obreros deseaban llevar una pesada cruz a
una alta montaña y no lo lograban. Entonces Fray José se elevó por los aires
con cruz y todo y la llevó hasta la cima del monte. LE
PROHIBIERON APARECER EN PUBLICO Como estos sucesos tan raros podían producir
verdaderos movimientos de exagerado fervor entre el pueblo, los superiores le
prohibieron celebrar misa en público, ir rezar en comunidad con los demás
religiosos, asistir al comedor cuando estaban los otros allí, y concurrir a
las procesiones u otras reuniones públicas de devoción. Cuando estaba en éxtasis lo pinchaban con agujas,
le daban golpes con palos, y hasta le acercaban a sus dedos velas encendidas
y no sentía nada. Lo único que lo hacía volver en sí, era oír la voz de su
superior que lo llamaba a que fuera a cumplir con sus deberes. Cuando
regresaba de sus éxtasis pedía perdón a sus compañeros diciéndoles:
"Excúsenme por estos 'ataques de mareo' que me dan".
LEVITACIONES Las levitaciones. En la Iglesia han sucedido
levitaciones a más de 200 santos. Consisten en elevarse el cuerpo humano
desde el suelo, sin ninguna fuerza física que lo esté llevando. Se ha
considerado como un regalo que Dios hace a ciertas almas muy espirituales.
San José de Cupertino tuvo numerosísimas levitaciones. Un día llegó el embajador de España con la esposa y
mandaron llamar a Fray José para hacerle una consulta espiritual. Este llegó
corriendo. Pero cuando ya iba a empezar a hablar con ellos, vio un cuadro de
la Virgen que estaba en lo más alto del edificio, y dando su típico pequeño
grito, se fue elevando por el aire hasta quedar frente al rostro de la
sagrada imagen. El embajador y su esposa contemplaban emocionados semejante
suceso que jamás habían visto. El santo rezó unos momentos. Luego descendió
suavemente al suelo, y como avergonzado, subió corriendo a su habitación, y
ya no bajó más en ese día. Besando al Niño Jesús. En Osimo, donde el santo
pasó sus últimos seis años, un día los demás religiosos lo vieron elevarse
hasta una estatua de la Virgen María que estaba a tres metros y medio de
altura, y darle un beso al Niño Jesús, y allí junto a la Madre y al Niño se
quedó un buen rato rezando con intensa emoción, suspendido por los aires. SU ULTIMA
MISA El día de la Asunción de la Virgen en el año 1663,
un mes antes de su muerte, celebró su última misa. Y estando celebrando quedó
suspendido por los aires como si estuviera con el mismo Dios en el cielo.
Muchos testigos presenciaron este suceso. CALUMNIAS Lo que no es normal, siempre es maltratado, porque
no es normal. El genio nunca es contemporáneo. Tratamientos duros. Muchos
enemigos empezaron a decir que todo esto eran meros imaginaciones o trampas y
lo acusaban de falso. Fue enviado al Superior General de los Franciscanos en
Roma y este al darse cuenta que era tan piadoso y tan humilde, reconoció que
no estaba fingiendo nada. Lo llevaron luego donde el Sumo Pontífice Urbano
VIII el cual deseaba saber si era cierto o no lo que le contaban de los
éxtasis y de las levitaciones del frailecito. Y estando hablando con el Papa,
quedó José en éxtasis y se fue elevando por el aire. El Duque de Hanover, que
era protestante, al ver a José en éxtasis, se convirtió al catolicismo. El Papa Benedicto XIV que era rigurosísimo en no
aceptar como milagro nada que no fuera en verdad milagro, estudió
cuidadosamente la vida de José de Cupertino y declaró: "todos estos
hechos no se pueden explicar sin una intervención muy especial de Dios". GETSEMANÍ
ANTES DE LA GLORIFICACIÓN. Los últimos años de su vida, José fue enviado por
sus superiores a conventos muy alejados donde nadie pudiera hablar con él. La
gente descubría dónde estaba y allá corrían las multitudes. Entonces lo
enviaban a otro convento más apartado aún. El sufrió meses de aridez y sequedad
espiritual, como Jesús en Getsemaní, pero después a base de mucha oración y
de continua meditación, retornaba otra vez a la paz de su alma. A los que le
consultaban problemas espirituales les daba siempre un remedio "Rezad,
no os canséis nunca de rezar. Que Dios no es sordo ni el cielo es de bronce.
Todo el que le pide recibe". Murió el 18 de septiembre de
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Jesus Marti Ballester |